Buscar este blog

sábado, 16 de enero de 2010

! Vamos a seguir haciendo Antruejos ¡

En Plasencia la noche de Antruejos era el preludio del Carnaval, en la que nuestros antepasados, aprovechando la festividad de San Fulgencio, celebraban los primeros bailes de mascaras del año y preparaban los carnavales venideros.
El año pasado cientos de personas acudieron a la zona monumental para escuchar la presentación de Juan Carlos López y el pregón en la Plaza de la Catedral de Vicente Paniagua, que estuvieron acompañados de la presidenta de las amas de casa, así como personas con antorchas y vestidas con los trajes típicos carnavalescos. A las intervenciones le siguió la parte sonora de la fiesta, el estreno de la tamboreada, desfilando con sus tambores desde la catedral gasta la plaza de San Nicolás, seguidos por el numeroso público, que volvió a congregarse ante la iglesia para participar en la tradición de quemar papeles con lo malo del año anterior en un caldero sujetado por una conocida ama de casa.
Este año 2010, no habrá celebración de la noche de Antruejos, que la asociación amas de casa venia conservando esta tradición, motivos económicos según algunos, o mas bien perdida paulatina de festividad, aunque se conserve el reparto de migas, perrunilla y vino dulce, previsto para el medio día del sábado festividad de los Patronos.

REFRANERO DEL CARNAVAL

COMER Y BEBER

Ajo crudo y vino puro, pasan el puerto seguro.
Beber y comer, buen pasatiempo es.
Bebido con buenos amigos, sabe bien cualquier vino.
Beberás y vivirás.
Bueno es beber, pero nunca hasta caer.
Comamos y triunfemos, que esto nos ganaremos.
Comida de aldeanos, sin manteles, pero mucho y sano.
Dijo el sabio Salomón que el buen vino alegra el corazón.
En la mesa de San Francisco, donde comen cuatro comen cinco.
El vino y el sol, alegran el corazón.
El buen vino hace mala cabeza.
La alegría del vino hace rey al mendigo.
La bebida moderada, es salud para el cuerpo y alegría para el alma.
Más abriga el jarro, que el zamarro.
Quien no come conducho, come pan mucho.

CANTO
Al que trabajando canta, bien el tiempo se le pasa.
Canta Marta, después de harta.
Cantando y más cantando, la pena se va aliviando.
Cantar, gracia y cabellos no son dineros, pero ayudan a tenerlos.
El cantar alegra el trabajar.
Muchos son los que cantan, pero pocos cantando encantan.

BAILE
A la que bien baila, poco son le basta.
Bailar sin son, o es gran fuerza o gran afición.
Bien baila el anserón (necio), cuando la fortuna le hace el son.
Cuando bailar quiero, bailo sin pandero.
De la panza, sale la danza.
En casa del gaitero, todos son danzantes.
En aldeas miserables, cuatro casuchas y un baile.
El vino y el baile, por la tarde.
El comer como el bailar, no tiene más que empezar.
Más le gusta a Mencía bailar, que tela echar.
Naipes, mujeres, bailes y vino, al más asentado quitan el tino.
Quien es buen bailarín, baila sin guitarrín.
Quien está hecho a danzar, no lo sabe dejar.

BURLAS y BROMAS
Bromeando, bromeando, amargas verdades se van soltando.
Bromas pesadas, nunca sean dadas.
Bromas pesadas, sólo al que las da le agradan.
Bromas y sales con nuestros iguales.
Bromas y aceitunas, pocas o ninguna.
Del mal vestido burlan muchos; pero en comprarle un traje no piensa ninguno.
El bromear ligerito y sin agraviar.
Malas bromas, los ánimos enconan.
Ni chanzas ni fianzas.
Por un dicho que muerde, un amigo se pierde.
No hay burla tan leve, que aguijón no lleve.
RISA
Donde mucha risa sale, poco fundamento queda.
En reir mucho y recio, se conoce al hombre necio.
La risa demasiada es señal de cabeza vana.
Más vale morirse de risa que da ictericia.
Nadie se fíe de hombre que nunca ríe, ni de hombre que siempre ría.
Quien nunca ríe es gato, quien siempre ríe es mentecato.
Quien quiera bien vivir, de todo se ha de reír.
Quien ríe y canta, sus males espanta.
Con este refranero, sirva de estimulo para continuar y no perder la tradición que es parte de nuestra Ciudad.

Departamento de divulgación e investigación de la A.C.P.”PEDRO DE TREJO”.
SEMBRANDO INQUIETUDES











viernes, 8 de enero de 2010

JOSÉ MARÍA GABRIEL Y GALÁN - BIOGRAFÍA.1870-1906

José María Gabriel y Galán nació el 28 de junio de 1870 en Frades de la Sierra, pequeño pueblo de la provincia de Salamanca que en aquellos tiempos formaba parte de Castilla la Vieja y en la actualidad, Salamanca es una de las nueve provincias que componen la autonomía de Castilla y León (España). Sus padres se dedicaban al cultivo de la tierra y la ganadería en terrenos de su propiedad, dos de las producciones típicas del campo charro salmantino. Su economía era la propia de quienes se dedicaban a la labranza y al cuidado de los animales por aquellos años finales del siglo XIX. Su infancia la pasa en su pueblo natal y allí en su escuela aprende las primeras letras. A los 15 años se traslada a la capital, Salamanca, donde prosigue sus estudios. Para no cargar más la economía familiar, se buscó un trabajo en un almacén de tejidos que alternaba con sus estudios. De esta estancia en la capital salmantina, datan sus primeros escritos en verso, que al darlos a conocer a sus amistades, es elogiado y estimulado a que continúe escribiendo poesías. En 1888 obtiene el título de maestro de escuela y es destinado al pueblo de Guijuelo, distante 20 Km. de su pueblo natal.
Tras una corta estancia en la escuela de este pueblo, se traslada a Madrid para estudiar en la Escuela Normal Central. En la capital de España reside por poco tiempo, pues esta ciudad cosmopolita despierta en José María un cierto rechazo, puesto de manifiesto en alguna de las cartas que escribe a sus amigos, en que la moteja bajo la denominación de "Modernópolis”. Después, su nuevo destino de maestro de escuela es a Piedrahita, (Ávila). Allí se dedica a la pedagogía sirviéndose de los nuevos conocimientos adquiridos en su paso por la Escuela Normal Central de Madrid.
Se tienen conocimientos de este periodo de su estancia en Piedrahita, a través de las cartas que escribe a algunos amigos, las cuales firmaba con el seudónimo de "El solitario", tal era el bajo estado de ánimo en el que el joven maestro se encontraba por entonces. José María Gabriel y Galán se iba perfilando como un muchacho triste, melancólico y muy sensible y atento al mundo que le rodeaba. De convicciones profundamente religiosas recibidas de su madre, doña Bernarda, son sus primeras poesías el fiel reflejo de sus creencias. En una de las cartas enviada a un amigo, podemos averiguar lo que opinaba el sensible poeta sobre el castigo inhumano que para su moral suponía la pena de muerte, aplicada en España por entonces: «... pasado mañana, dará la justicia en esta localidad, el triste espectáculo de la ejecución del reo de un crimen cometido en una dehesa de este partido judicial, hace ya dos años.
Dios lo recoja en el cielo...» De su monótona vida de soledad y tristeza que por aquel tiempo caracterizaba al joven poeta, vino a sacarle el enamoramiento con Desideria, hacia el año 1893. Cuatro años después, en diciembre de 1897 anunciaba su casamiento con Desideria, ("mi vaquerilla" como solía llamarla cariñosamente). El 26 de enero de 1898, en una iglesia de Plasencia, contraían matrimonio José María y Desideria. A partir de ese instante, la vida del joven poeta experimenta un cambio radical; abandona su dedicación de maestro en la escuela de Piedrahita, y se traslada al pueblo cacereño de Guijo de Granadilla, en donde se encarga de la dirección y administración de una gran dehesa extremeña denominada "El Tejar", propiedad del tío de su esposa. Encuentra así, la calma que necesita el espíritu sensible de nuestro poeta: la dedicación al cultivo del campo y del alma. Debido al sosiego que esta nueva ocupación le proporciona, y debido también a su sensibilidad y sus dotes de agudo observador, se dedica a escribir lo que le inspira el nuevo entorno en el que se desenvuelve. Poesías de pura raigambre racial, retratan las vidas de los humildes labriegos que trabajan y habitan en la dehesa; de los pobladores de aquellos pequeños núcleos rurales extremeños; de los amoríos entre los pastorcillos y las jóvenes zagalillas...
En ese pueblo nace su primer hijo (Jesús, 1898), lo cual le inspira para componer la poesía «El Cristu benditu» con la que inicia sus famosas EXTREMEÑAS en las que el empleo de la lengua vernácula, "el castúo", aroma y vivifica la musa del poeta. En esa poesía refleja el autor la vida gris que pasó en su primera juventud y el gran cambio hacia la alegría que experimenta con su nuevo empleo y el nacimiento de su hijo.

La observación minuciosa de las gentes pueblerinas de los alrededores, le lleva a decir un día a un amigo: «...las gentucas de las aldeas, al par que cosas buenas, tienen miserias y roñas morales que repugnan al estómago más fuerte, se necesita mucha calidad y mucha paciencia para vivir entre ellas...»
En otra ocasión confiesa a un amigo, a través de la correspondencia epistolar: «...yo no tengo más amigos, en sentido estricto de la palabra, que uno de mis criados. Voy dejándome vivir, agua abajo, agua abajo, sin prisa alguna...»
Su segundo hijo nace el 27 de febrero de 1901. En septiembre de ese mismo año, convocado por la universidad de Salamanca, se celebran unos juegos florales. A ellos concurre Gabriel y Galán con la poesía titulada "El ama". Preside el jurado del certamen el insigne rector de la universidad salmantina, filósofo, escritor y poeta, Miguel de Unamuno. El 3 de septiembre se da a conocer el fallo del jurado, que recae en la obra presentada por Gabriel y Galán; en ella, el autor había plasmado con gran hondura poética, todos los vivos recuerdos que guardaba de su madre, recia mujer de Castilla que le animó en sus comienzos literarios, y muerta unos años antes. En dicha poesía, nuestro poeta se mete en el personaje de su padre y desde esa ensoñación relata la vida de la pareja al frente de una gran finca imaginada que bien le pudo inspirar su realidad vivida al frente de la que él ya dirigía en Guijo de Granadilla. El 15 de septiembre de 1901, se celebran en la ciudad de Salamanca los juegos florales, en los que, en solemne acto, es entregada "la flor natural" a Gabriel y Galán, como premio a su bella poesía "El ama". Debido a la huella que dejó la poesía ganadora y a la amistad surgida de tal evento entre los dos poetas, a partir de aquel momento, Unamuno y Gabriel y Galán comienzan una asidua correspondencia epistolar.

A partir de ahí se empieza a dar a conocer como joven y singular poeta. Publica su libro de poesías titulado "Castellanas". El éxito adquirido por esta publicación hace que el autor vuelva a dar a la luz su segundo libro titulado "Extremeñas" y poco tiempo después, un tercero de título "Nuevas castellanas".

En 1902 triunfa en los juegos florales de Zaragoza; al año siguiente obtiene los galardones de la flor natural, en los juegos florales de Murcia, de Lugo y de Sevilla. La fama con que irrumpía este joven poeta, en el panorama de la popularidad, adquiría un vertiginoso crecimiento en corto espacio de tiempo.

El año 1903 es premiado por el ayuntamiento de Guijo de Granadilla con el galardón de «Hijo Adoptivo» de este pueblo cacereño perteneciente a la comarca natural de Las Hurdes. Para corresponder con toda gratitud a tal nombramiento, prepara una bella poesía titulada "Sólo para mi lugar" que es estrenada y recitada por su autor en tan solemne acto, el lunes 13 de abril de 1903.

En 1904 recibe un homenaje en Argentina a resultas de ser premiada su poesía "Canto al trabajo".
Toda su poesía se desenvuelve en una atmósfera campesina y rural. Él supo cantar como nadie, la belleza del alma sencilla de los campesinos extremeños y salmantinos. Hizo poesía de lo más paupérrimo de las sencillas gentes de la entonces paupérrima comarca natural de "Las Hurdes" que luego supo retratar el español-mexicano Luís Buñuel con su film "Tierra sin pan".
Su extensa y valiosa obra es de una excelente y sublime sencillez, con la utilización de palabras y frases exenta de artificiales filigranas y sofisticaciones, que son el mimbre con el que va construyendo una poesía popular de alta sonoridad y cuidada rima, que cala fácilmente en el entendimiento de los menos instruidos en las artes literarias. Su verso recorre una amplia gama de medidas que va desde el hexasílabo hasta el hexadecasílabo. Sus estrofas más usadas son el romance, la cuarteta, la redondilla, la quintilla, la sextilla y el serventesio. Sus poesías publicadas se agrupan bajo los títulos:Campesinas; Castellanas; Religiosas; Extremeñas; Cuentos y poesías; Nuevas Castellanas; Poesías; etc...
En las poesías escritas en la lengua vernácula extremeña, "el castúo" y en alguna que otra expresión de un lenguaje popular, para hacer notar que no pertenecen al correcto idioma castellano-español, van resaltadas en letra cursiva.

El 6 de enero de 1905, con 35 años no cumplidos, a consecuencia de una pulmonía mal curada, muere nuestro joven poeta en Guijo de Granadilla (Cáceres), en donde su ayuntamiento mantiene la casa que habitó, como museo en donde mostrar los objetos personales más entrañables del poeta junto con manuscritos y libros, donados por sus descendientes.

Con esta selección de sus mejores y más descriptivas poesías, intentamos hacer un sentido homenaje en el recuerdo a este incomparable poeta del humilde campo castellano y extremeño.

Jose Antonio Pajuelo Jiménez -  Pedro Luna Reina

                                                         "CREANDO CULTURA".

lunes, 7 de diciembre de 2009

CUADALUPE EXTREMEÑA !YA¡


GUADALUPEX

En la dirección electrónica www.guadalupex.org encontrareis el documento del Manifiesto de Guadalupe.
Este Manifiesto está promovido por la Asociación Cívica Extremeña “Virgen de Guadalupe” (GUADALUPEX). Con la colaboración expresa de la A.C.P. “PEDRO DE TREJO”.

GUADALUPEX es una entidad a nivel nacional, con el objetivo de recuperar para Extremadura el Monasterio de Guadalupe y 31 localidades extremeñas que están adheridas a la diócesis de Toledo.

Independientemente de las creencias religiosas de cada persona, esto es un acto reivindicativo de los extremeños ante el atropello de la diócesis de Toledo. ¿Que pensaríamos si la “Moreneta” perteneciera a otra comunidad? ¿Lo consentirían los catalanes? ¿Y la Virgen del Pilar? ¿Y la Virgen de Covadonga? Y así otros muchos símbolos de distintas comunidades.
Guadalupe significa para los extremeños un núcleo de unión tanto espiritual como material y por lo tanto consideramos que debe ser extremeña en todos sus conceptos.
Si estáis de acuerdo con estas ideas de identidad extremeña, firmad el manifiesto y mandadlo.


MANIFIESTO:GUADALUPEX EXTREMEÑA ¡YA!
La Asociación Cívica Extremeña “Virgen de Guadalupe” ("GUADALUPEX"), de ámbito nacional, cuyo único objetivo es conseguir que la Patrona de Extremadura, actualmente bajo jurisdicción de la provincia eclesiástica de Toledo, pase a formar parte de la provincia eclesiástica de Extremadura, manifiesta que:
1.La adscripción del Monasterio de Guadalupe, y de las 31 localidades extremeñas a una jurisdicción eclesiástica ajena al territorio civil de la Comunidad Autónoma de Extremadura supone, desde el punto de vista religioso, una anomalía histórica, que contradice radicalmente el espíritu, la doctrina y las disposiciones de la Santa Sede, recogidas tanto en el Concilio Vaticano II, como en los distintos Concordatos firmados entre el Estado Español y la Santa Sede, los cuales recomiendan ajustar las circunscripciones eclesiástica a las divisiones civiles.

1.Alía-La Calera, Baterno, Bohonal de Ibor, Bohonal de los Montes, Capilla, Carrascalejo, Casas de Don Pedro, Castañar de Ibor, Castilblanco, Fuenlabrada de los Montes, Garbayuela, Garbin, Garlitos, Guadalupe, Helechosa de los Montes,Herrera del Duque, Navalvillar de Ibor, Navatrasierra, Peloche, Peñalsordo, Peraleda de San Roman, Puebla de Alcocer, Risco, Siruela, Talarrubias, Tamurejo, Valdecaballeros, Valdelacasa de Tajo, Villar del Pedroso, Villarta de los Montes y Zarza Capilla.
2.La Virgen de Guadalupe, representa la seña de identidad más sobresaliente de la Comunidad Autónoma Extremeña, y así lo ha reconocido la Asamblea de Extremadura, representación de la soberanía popular, al elegir el día 8 de septiembre como Día de Extremadura. Como tal, Guadalupe es, con carácter irrenunciable, patrimonio cultural y espiritual de los extremeños, independientemente de sus creencias e ideologías.

3.GUADALUPEX ofrece su colaboración a todas las Instituciones, tanto religiosas como civiles, para conseguir el objetivo de la adscripción a Extremadura de su Patrona, así como del resto de las poblaciones extremeñas que actualmente pertenecen a la Archidiócesis de Toledo. De las autoridades eclesiásticas extremeñas esperamos una mayor implicación en la solución de este anacronismo histórico, y del Arzobispado de Toledo una muestra de generosidad acorde con los sentimientos religiosos y culturales de los extremeños.

4.Es voluntad de GUADALUPEX promover, con carácter permanente, actuaciones e iniciativas orientadas a conseguir, en el más corto plazo de tiempo posible, el objetivo de normalizar y situar en igualdad con el resto de divisiones eclesiásticas del territorio nacional, a la provincia eclesiástica de Extremadura.

5.Los extremeños deben conocer que, poco después de la creación de la provincia eclesiástica extremeña, la reversión de Guadalupe a Extremadura estuvo consensuada y decidida entre las autoridades eclesiásticas de la Santa Sede, de la Comunidad Autónoma y de la Archidiócesis de Toledo, y que fueron razones no religiosas las que consiguieron prolongar esta situación de injusticia, que los extremeños sienten como una afrenta y un agravio a sus sentimientos religiosos y culturales.

Dirección del manifiesto: http://www.guadalupex.org/

Gracias por vuestra colaboración.
Departamento de Divulgación e Investigación de l a A.C.P. “PEDRO DE TREJO”
SEMBRANDO INQUIETUDES.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

HUMANISTA E INQUISIDOR


PEDRO PONCE DE LEÓN (1560-1573)
El sepulcro de Pedro Ponce de León, se encuentra en la Catedral de Plasencia en el presbiterio al lado del Evangelio, cubierto por el dosel del trono pontifical, encuadrado en arco de medio punto entre dos pilastras de orden compuesto y entablamento en cuyo friso está grabado el primero de los epitafios y en el centro de mismo el escudo del prelado. Monumento sepulcral del obispo atribuido a Pompeio Leoni por algunos, otros al artista granadino Mateo Sánchez de Villaviciosa (que probablemente realizó la obra arquitectónica), aunque la obra escultórica va más en consonancia con las características estilísticas de Francisco Giralte. Se encuentra el obispo de rodillas en un reclinatorio orando con las manos juntas y revestido de casulla. El segundo de los epitafios está en el basamento.

Nació en el año 1510 en Córdoba, hijo del Marqués de Priego y doña María Ponce de León. Fue educado por su tío que era canónigo en la Catedral cordobesa. Estudió Derecho en Salamanca y ganó una canonjía en Córdoba. Fue nombrado obispo de Ciudad Rodrigo, asistió al Concilio de Trento. En 1560 fue elegido obispo de Plasencia y miembro del Consejo Superior de la Inquisición, poseyó una de las más importantes colecciones de manuscritos italianos, así lo cita ANDRÉS MARTINEZ, G.: Carta de Pedro Ponce de León, obispo de Plasencia, a Felipe II sobre las reliquias y librerías de su obispado y sus actividades literarias. Badajoz, Diputación Provincial, 1967.
Murió en Jaraicejo en 1573.

"AQUI YAZE EL ILUSTRISIMO SEÑOR DON PEDRO PONCE DE LEON
OBISPO QUE FUE DESTA SANTA IGLESIA E INQUISIDOR GENERAL
FALLECIO EN
LA VILLA DE XARAJCEJO A XVII DE ENERO DE MILL
Y QUINIENTOS Y LXXIII AÑOS’.
GARCÍA Y GARCÍA, A.: Synodicon Hispanum. BAC. Madrid, 1990, p. 32.
AMBROSIO MORALES.:
Plasencia y sus Antigüedades. Madrid, Manuscrito de la Biblioteca Nacional, núm. 1223. Citado también por SENDIN BLAZQUEZ, J.: Las catedrales de Plasencia, Cáceres, 2003, p. 155.
DOMINUM PETRUM PONTIUM A LEONE SANCTAE HUIUS
PLACENTINAE PRAESVLEM PIENTISSIMUM ET MERITISSIMTJM OMNI
VIRTATE GENERIS OBILITA PRAECLARUM INQUISITOREM
GENERALEM SANCTA FUNCTUM VITA POST
INSTITUTA SIBI ANNIVERSARIA ET CAPELLANIA ET EPISCOPATUS
PAUPERES TESTAMENTO HAEREDES RELICTOS ET VIRGINES
ORPHANAS IN PERPETUUM HONESTÍSIMA
DOTE JUVATAS HAEC BRE VIS CAPIT URNA
VIXIT ANNOS 63, OBIIT D.IIANVARII MDLXXIII.
La trascripción de la segunda inscripción se encuentra en el Catálogo de la Provincia de Cáceres, tomo II, p. 297, de Mélida, trae confusa la fecha del fallecimiento del obispo, pues Mélida indica el 1 de enero de 1573, cuando en realidad fue el 17. MELIDA, J. R.: Catálogo monumental de España. Catálogo Monumental de la provincia de Cáceres y Badajoz. 2 tomos. Láminas. Madrid, 1914-1918. Tomo II, p. 297.
Fue un gran aficionado al estudio y recopilación de los libros antiguos y, más de las cosas eclesiásticas, recogió muchos libros llegando a formar una gran librería de obras excelentes y escogidas, que por esta cualidad y por ser muy curiosa, mando el Rey Felipe II, después de la muerte de dicho prelado se trajese e incorporase a la biblioteca del Escorial, como así se ejecutó. El padre benedictino Guillermo Antolín publicó en 1909 un opúsculo sobre la librería del obispo Ponce de León, en el que encontramos noticias interesantes sobre la faceta humanística del prelado placentino. En su testamento don Pedro dona a Felipe II, para la biblioteca de El Escorial -que se estaba formando entonces-, “algunos códices y manuscritos de su escogida y notable librería... Uno de ellos, acaso el más preciado de todos, fue el códice Emilianense que se conserva todavía en dicha biblioteca. Recuérdese que don Pedro falleció en Jaraicejo el 17 de enero de 1573. Pues bien, Jerónimo de Zurita recibe una carta, fechada el 28 de enero de aquel año, de su amigo Antonio Agustín, en la que podemos leer: “Hanme dicho que es muerto el obispo de Plasencia, el cual tenía muchos libros antiguos, y especialmente de concilios; procure V. m. de verlos, o la lista, y, si no están confiscados para El Escorial, vea si me puede ayer algunos”. Unos días antes, el 23 de enero, el monarca manda al Corregidor de Plasencia que procurase se pusieran a buen recaudo y bajo llave los libros y papeles del obispo y que haga un inventario de ellos y le mande una copia. Efectivamente, el corregidor envió a mediados de febrero de aquel año el inventario de la librería al secretario Antonio Gracián. El rey encargó a su cronista Ambrosio de Morales el 4 de marzo de 1573 que fuese a Plasencia a examinar y escoger los libros no incluidos en el testamento, que mereciesen ser comprados para la biblioteca escurialense. Éste escribió una memoria de los manuscritos y de los libros impresos, que, a su juicio, debían adquirirse por compra para la Biblioteca de El Escorial, al mismo tiempo que recogía los que el prelado había dejado en su testamento destinados al Real Sitio Para examinar y hacerse cargo de los papeles tocantes al Santo Oficio “Ponce de León había sido nombrado Inquisidor General”, a un notario de la Inquisición. El monarca encargó a su comisionado que separase los libros, objeto del legado episcopal, y que luego seleccionase los que deberían comprarse por estimarlos muy interesantes, -“los raros y exquisitos, que él entendiere que no se hallarían en otra parte a vender”- así los manuscritos como los impresos, a no ser que ya hubiese ejemplares de ellos en la Real Biblioteca. Todos los libros incluidos en la memoria de Ambrosio de Morales se compraron y fueron a parar a la citada Biblioteca, aunque la mayor parte de los manuscritos adquiridos perecieron en el incendio de 1671. El 10 de noviembre el secretario Antonio Gracián escribe: “Oy me acabará Ambrosio de Morales de entregar los libros y papeles del obispo de Plasencia don Pedro Ponce”. Después añade que las cinco cajas de ellos se entregaron a Hernando de Briviesca, guarda-joyas de S. M. “para enviar a S.lorenzo del Escorial” y él se quedó con la caja de papeles “para irlos viendo mejor”. La memoria de Ambrosio de Morales comprende los manuscritos, los libros impresos y las monedas, que eran propiedad del obispo Ponce de León.
Según un biógrafo de don Pedro, Felipe II apreciaba y distinguía al obispo de Plasencia “en tanto grado, por sus méritos literarios y personales, no menos que por su virtud, erudición y ciencia, que casi siempre, y por lo regular, le consultaba en los casos más arduos y de más difícil solución, pidiéndole su dictamen”. Como prueba de esta afirmación transcribe literalmente una extensa carta de Ponce de León al monarca, escrita en Plasencia el 9 de diciembre de 1567, en la que desaconseja la fusión de los Premostratenses con la orden de san Jerónimo. El 16 de julio de 1572, en contestación a otra carta del secretario del monarca, aconseja al rey que mande imprimir las obras de San Isidoro, empezando por las Etimologías. Gracias a Ponce de León, se encontraron la obras de San Eulogio, de cuya impresión se encargo Ambrosio Morales, a costa de la hacienda del difunto.


Jose Antonio Pajuelo Jimenez -Pedro Luna Reina

miércoles, 14 de octubre de 2009

EL PUENTE ROMANO DE CAPARRA


Por el norte antes de llegar a Caparra, la vía de la Plata cruza el río Ambroz mediante un pequeño puente romano. Se conforma este de cuatro arcos, de los cuales solo los dos centrales pueden considerarse obra plenamente romana, de todas maneras el puente entero ha sufrido modificaciones, pues se encontraba bastante deteriorado, aunque mantenía sus servicios debiendo dar paso al camino que conduce al pantano Gabriel y Galán, efectuándose en el obras de acondicionamiento.
Su plataforma tuvo que ser ensanchada y, para ello, se desplazo el paramento de aguas abajo, mientras que el de aguas arriba permaneció en su lugar. Aparte de este ensanche, el puente se ha restaurado consolidándose los sillares con monteros y completándose parte de la fábrica que faltaba. Así el pretil, la cornisa y algunos sillares de las hiladas superiores que complementan los tímpanos son obra de nuestros días.
Se trata de un puente que no presenta particulares rasgos de definición, y que fue realizado sin excesivo esmero. Los arcos son de medio punto y las bóvedas parten de una hilada en saledizo que marca esta diferenciación de elementos.
Aguas arriba, uno de los tajamares de las pilas que entran dentro del cauce regular del río es triangular, y el otro, agudo también es trapezoide, siendo plano el paramento de aguas abajo. La obra se recubre de sillería granítica, dispuesta en hiladas algo irregular, debido al recorte desigual de los sillares. Las dovelas igualmente presentan diferencias, siendo notable el entrante de algunas de ellas en el campo de los tímpanos. Sobre todo, los dos arcos extremos, que han debido ser objeto de alguna transformación previa a las últimas obras, manifiestan una peor calidad de construcción.
Este puente constituye un elemento más de conjunto de la ruinas de Caparra.


Departamento de Investigación y Divulgación de la A.C.P."PEDRO DE TREJO"·
SEMBRANDO INQUIETUDES

miércoles, 7 de octubre de 2009

EN PLASENCIA 1877 " INFORME DE LAS SIETE CENTURIAS"




Informe de Vicente Barrantes, sobre el libro de Las Siete Centurias, de Alejandro Matias.
"Honrado por esta ilustre Academia para emitir el informe que nos pide el señor Ministro de Fomento respecto á la obra Las siete centurias de la ciudad de Alfonso VIII, que publica en Plasencia el Sr. D. Alejandro Matías Gil, he examinado las entregas que han visto ya la luz pública y que bastan indudablemente para dar idea del plan del autor y de su mérito literario. Dedujese además el primero y con harta claridad de su propio título, pues agrupados por centurias los sucesos de que ha sido teatro aquella ciudad extremeña, claro es que el libro ha de revestir la forma de crónica, y aun de afectar la sencillez de los de este linaje. Así, con efecto, se lo propone el Sr. Matías Gil, y más de una vez sus páginas revelan el candor, la verdad y la sencillez, de los antiguos padres de nuestra historia nacional. En la agrupación de los sucesos, en su encadenamiento lógico y en la trabazón y contextura de las narraciones, no es tan hábil ciertamente, pues no forma capítulos, ni libros, ni divide las centurias en décadas, ni adopta, en fin, forma literaria constante, sino que encabezando á veces los párrafos con el año á que pertenecen ó con el suceso culminante que describe, antes da el carácter de apuntes que de libro formal á su obra. Verdad es que la escasez de noticias y la falta de sucesos dignos de la historia en algunas centurias, habrán sido parte en que el autor vacile mucho respecto á la forma literaria que había de adoptar, pues no ha de olvidarse que se trata de una ciudad obscura, excéntrica, y que sólo en ocasiones muy contadas, y casi siempre en relación con nuestras guerras civiles, ó con las de Portugal ha podido tener grande importancia. Sus linajes mismos, con ser de los primeros de España, y haber podido fácilmente elevarla á la altura que los Mendozas, por ejemplo, elevaron á Guadalajara, tuvieron que abandonar la ciudad por su posición excéntrica en el siglo XVI, cuando terminadas las luchas feudales buscaron los nobles en la administración y en la política campo á sus medros, empleo á su actividad. Así las centurias más interesantes de esta obra, más llenas de sucesos, más enlazadas con la historia general de nuestro país, son las cuatro primeras, en que se ve circular ardiente por aquel cuerpo municipal, hoy exánime, la noble sangre de los Monroyes, de los Almaraces, de los Carvajales, de los Villalvas, de los Vargas y de tantos próceres como hasta el reinado de los Reyes Católicos consumieron su esfuerzo dentro de los muros de Plasencia ó en empresas en que era su ciudad la mayor parte.
Con esto ya se ha dicho que la obra empieza en el siglo XII, prescindiendo de todas las fábulas con que los escritores corruptos del siglo XVII engalanaron los orígenes de la ciudad. Únicamente discute el autor á manera de prólogo su antigüedad romana, y no por sí propio, sino insertando á la letra una erudita disertación, que ya nos era conocida, en que D. Celso Monje, médico distinguido de Plasencia, pretende probar que andan errados los que la apellidan Ambracia, y Amba y Deóbriga, pues del mismo fuero de D. Alfonso y de otros datos históricos y geográficos, deduce que lo que allí había al fundarse la población cristiana, era un viso ó fortaleza, cuyo nombre de Ambroz perseveró en una torre de la nuevamente construida, y en otros sitios cercanos.
Aquel fuero de población juntamente con el municipal, ocupan las primeras páginas de la obra del Sr. Gil, aunque no con tanto detenimiento como el último en particular merece, juzgando por las escasas muestras que el mismo autor nos facilita, no mayores que las que dio Fr. Alonso Fernández en sus Anales de Plasencia, siendo así que el historiador moderno posee copia completa de él, é inserta el índice de sus materias más adelante al hablar de la confirmación que le otorgó D. Fernando el Emplazado. Reconoce, sin embargo, el Sr. Gil su importancia, encareciéndonos el espíritu democrático que presidió á la fundación y las novedades que introducía en el derecho de Castilla, al dar á las madres la patria potestad, ni más ni menos que hoy, al cabo de siete siglos, una legislación novísima lo establece, y nivelando á las clases sociales en tal manera, que los condes é infanzones que se avecindaran en la ciudad, habían de tener tales fueros y penas como los demás vecinos. También limitaba á dos solamente el número de los palacios que podían edificarse, uno para el Rey y otro para el Obispo, singularidad por cierto muy digna de reparo.
En cambio inserta íntegros el Sr. Gil documentos harto conocidos, como el de la fundación de la Diócesis. Verdad que de estas omisiones, ó por ligereza, ó por deseo de abreviar, se advierten algunas en su libro, que causan sentimiento, porque indudablemente está escrito con grande amor á la verdad y á la patria, y es resultado de prolijas y concienzudas investigaciones. A la página 47, por ejemplo, apunta la especie de que á los nobles placentinos y al Consejo de la ciudad, cuando asistieron á la conquista de la ciudad de Sevilla, les hizo en ella repartimientos don Fernando el Santo, y habiendo examinado este documento en el archivo de una casa ilustre, según dice, sólo breves renglones consagra á una noticia cuya importancia exigía mayor detención y detalle. No tardará en comprender el Sr. Gil, si continúa como debe y le aconsejamos, dedicando su talento á la historia de su provincia, de que es este libro tan plausible ensayo, no tardará en conocer que se halla casi entera esa historia en la genealogía y en la vida de los hombres célebres, por haber sido la raza extremeña eminentemente individualista, y por otras razones que holgarían en este lugar. Análogo sentimiento produce la ligereza de otras indicaciones que quizás pueden encerrar tesoros desconocidos de noticias literarias, como las de las cortes de amor en el siglo XV, y la del Fulano de Almaraz, abuelo de la famosa heroína de Salamanca Doña María la Brava, que llamaron en Plasencia por el mismo siglo El Convidado de Piedra. Desde que D. Manuel Cañete publicó su notable estudio sobre la tragedia Josefina de Micael de Carvajal, es notorio que Plasencia fue centro de un gran movimiento literario al salir de la Edad Media; pero todavía las indicaciones que el Sr. Gil hace en esta obra nos inspiran el deseo de más profunda investigación que las que han facilitado al Sr. Cañete los manuscritos de Gil González Dávila en esta Academia conservados. Un Convidado de Piedra en el siglo XV y tan cerca de Trujillo, donde se cree que pasó su juventud el maestro Tirso de Molina, quizás es fuente de peregrinos descubrimientos para los historiadores de nuestro teatro nacional.
Echase de ver por estas breves indicaciones que las Siete centurias de la historia de Plasencia que publica en aquella ciudad de Extremadura D. Alejandro Matías Gil, ofrecen verdadero interés histórico y literario, á pesar de algunos lunares de estilo y de plan, hijos probablemente de la inexperiencia del autor que parece nuevo en estos altos estudios".
Madrid 14 de Diciembre de 1877. -V. BARRANTES.

Departamento de Investigación y Divulgación de la A.P.C."PEDRO DE TREJO"
SEMBRANDO INQUIETUDES

lunes, 28 de septiembre de 2009

MANUEL BERMEJO HERNANDEZ

A don Manuel Bermejo se le podía definir como un político sin vocación pero con sentido de Estado y amante de la democracia y la libertad.
Nació en Plasencia el 26 de marzo de 1936, pero pasó gran parte de su infancia y juventud en Jaraiz de la Vera., Ingeniero Agrónomo de profesión, llego a lo más alto de la política regional, antes de dedicarse al mundo de los negocios.
Miembro del Partido Demócrata Popular, pero su actividad política se desarrollo en la Unión del Centro Democrático (UCD). Dentro de la estructura política de este partido ocupó el cargo de presidente provincial de Cáceres y en marzo de 1980, fue designado presidente del Comité Regional de Extremadura. En las elecciones generales de 1977 fue elegido diputado de UCD por Cáceres, reelegido en los comicios del 1 de Marzo de 1979, siendo en el Congreso de los Diputados miembro de las Comisiones de Agricultura, de Obras Públicas y Medio Ambiente.
Participó en el proceso autonómico de Extremadura, donde desde el 8 de junio de 1979 fue vicepresidente primero de Asuntos económicos y consejero de Agricultura en el Gobierno de Luis Ramallo, y al producirse la dimisión de este el 9 de diciembre de 1980 se hizo cargo con carácter transitorio de la presidencia de la Junta de Extremadura (Organismo Preautonómico), cargo para el que fue finalmente elegido el 22 de diciembre. Casi dos años después, presento su dimisión al frente del Gobierno regional.
Durante su permanencia en la Junta, se termino de elaborar el proyecto de estatuto de Autonomía de Extremadura, que se envió posteriormente a las Cortes Españolas.
Al abandonar la política, siguió luchando por Extremadura y su desarrollo, volviendo al Ministerio de Agricultura, siendo subdirector del Servicio Nacional de Cultivos y Fermentación del Tabaco, consejero de la Compañía General de tabacos de Filipinas y en 1984 se dedica a la actividad privada siendo presidente en la empresa 3S-Agroindustria. También presidió la sociedad Agroexpansión del grupo internacional Dimon, desde 1988 al 2004, primera industria transformadora de tabaco que contribuyó decisivamente al crecimiento económico y social del norte de la región.
En el 2006 recupero la presidencia de Agroexpansión, cuyo fin era el mantenimiento de la actividad de la fábrica de Malpartida de Plasencia, debido a la fusión de Dimon y Stamdard en la multinacional americana, que es hoy Alliance One, anunció el abandono de la actividad. En esta operación adquirió también la sociedad de World Wide Tobacco España de la misma compañía, que posee un centro de compra de tabaco en Talayuela.
Su trayectoria, ha sido reconocida dentro y fuera de la región – Encomienda de la Orden Civil del Merito Agrícola, la Medalla de Oro al tabaco de Jaraiz de la Vera, la Gran Orden de la Ciudad de Mérida (Venezuela), Orden Civil del Mérito Constitucional o incluso la Medalla de Extremadura en 1997.

Autor de tres novelas en la que supo reflejar la perfección de la cultura y las tradiciones de la sociedad extremeña; Los zapatos también votan; La fraseología taurina y su pícaro humor y los Medieros.
Aficionado a los toros, en Octubre de 1989, fue uno de los accionistas de la sociedad “Agrupación Taurina Ganadera Madrileña”, que concurrió al concurso arrendamiento de la plaza de toros de las Ventas.
Juan Carlos Rodríguez Ibarra dijo de él, que era la persona que más sabia de tabaco de España, y que cada vez que tenía un conflicto en el sector, era una de las persona la que consultaba, para que le ilustrara, asesorara y le informara de los peligros, ventajas e inconvenientes.
Luis Ramallo define a Bermejo como un caballero, un hombre leal y un demócrata de cuerpo entero.
En la ultima entrevista al Periódico Extremadura el 30 de Junio de 2009, con motivo de Empresario Extremeño del Año, además de defender al sector tabaquero y apostar por el papel del trabajador en la empresa, declaró:”La clave del éxito es rodearse de un buen equipo y seguir creando empleo” “El trabajador debe defender la empresa como si fuera algo propio”
Falleció en Tres Cantos (Madrid), el día 22 de Septiembre 2009, ya no podrá ver la adaptación de su obra “Los Medieros” al cine.

DESCANSE EN PAZ

Departamento de Investigación y Divulgación de la A.C.P. ”PEDRO DE TREJO”
SEMBRANDO IMQUIETUDES.

jueves, 17 de septiembre de 2009

EL PUENTE DE ALCONETAR


El puente denominado por los musulmanes de Alconétar correspondía al paso del río Tajo (Tagus flumen) por la vía numero XXIV del Itinerario de Antonino. Estaba situado aguas arriba de la desembocadura, en el propio Tajo, y en el río Almonte, sobre el cual tuvo la misma vía un puente de menor importancia, del que solo quedaban en el siglo XIX los dos estribos y de los cuales uno había desparecido por el año 1950. En realidad la designación de Alconéctar se refiere a los dos puentes. Entre ellos, que estaban situados por condiciones naturales, es por lo que cabria pensar que el primero fuese el puente de Mantible y el segundo el puente de Alconéctar, en la vía conocida como de la Plata.
El puente, Alconétar -significa en árabe "el segundo puente" o "puentecillo"-, se erigió junto a un primitivo poblado ibérico, que los romanos debieron bautizar con el nombre de Mansión de Túrmulus. que era la numero nueve de la vía romana citada.

Alconétar, pequeña aldea, cubierta hoy por las aguas, estaba situada en la orilla derecha del antiguo curso del río Tajo, en la desembocadura del Almonte; es decir, en las inmediaciones de la torre que sobresale de las aguas del embalse. El lugar, por sus condiciones estratégicas y mejores condiciones topográficas, fue sitio ideal para el cruce del Tajo en el camino entre Mérida y Salamanca, así como entre la Lusitania y el Mediterráneo.
El imperio romano precisaba salvar el foso del río para hacer más rápida y segura la Vía de la Plata y construye el Puente de Alconetar o Puente Mantible, como se le ha venido conociendo. Diversos testimonios históricos y especialmente en hallazgo de monedas y útiles domésticos parecen asegurar que allí junto al puente debió estar Túrmulus, célebre mansión mencionada en los itinerarios de los caudillos romanos. Efectivamente, han aparecido grandes trozos de muralla romana, de sillería granítica. Algunos investigadores han supuesto que allí estuvo el cuartel general de Bruto.
Otro vestigio de importancia es un "miliario", que eran columnas de piedra que indicaban, en las vías romanas, la distancia de mil pasos, dedicado, al parecer, a la memoria de Cesar Tiberio.

La longitud del Puente de Alconétar o Mantible (cuyos restos han sido trasladados varios kilometres aguas arriba, pero visibles desde la carretera) se calcula que fuera de 290 metros, medida calculada sobre la extensión que alcanzaban sus pilas ruinosas. Constó de 16 arcos, de los que actualmente apenas se conservan cuatro, los que iniciaban el arranque de la orilla derecha. Las bóvedas de los arcos originales y de los dos arcos mayores son rebajadas, la diferente calidad de construcción hacen suponer que estas ultimas fueron realizadas en la reconstrucción que se realizo en el siglo XVIII, que seguramente siguieron la formas de sus primitivos arcos. El bisel que presentan las pilas (estas construidas con gran solidez), en la parte superior para el arranque de las dovelas, indica que la traza original consistió en arcos escarzanos. Esto supone una variación en el conjunto de los puentes romanos, dotados en su mayoría de arcos de medio punto, lo que confiere una particularidad especial al puente de Alconétar.

El sillar se cortó con una gran regularidad, siendo su frente almohadillado excepto en las hiladas que lindan con las cornisas. Su disposición fue la de soga y tizón, siguiendo un ritmo general de una hilada a soga y dos a tizón.
La luz de los arcos oscila entre 6,30 y 10,15 metros, las pilas presentan también variaciones desde 4,30 metros hasta 4,60 m. en su espesor, siendo notablemente mayor unas de ellas, que hacia la zona media quedaba dentro del cauce regular del río. Alcanzaba estos 8,10 metros de grosor. La solidez de la construcción del puente no permite suponer que fuera la acción natural causante de la ruina.

Era un paso fundamental en la comunicación norte sur de la península, la calzada romana que construida por Publio Licino Craso en el año 95 antes de Jesucristo, se cree que en este mismo año comenzara la construcción del puente, aunque otros investigadores dicen que fue bajo el imperio de Trajano, ya en siglo II de nuestra era, pero no existe documento que pueda atestiguar una cronología. Debe pensarse que la fabrica se realizara en la etapa de Trajano o de Adriano, cuando la Vía de la Plata, llego a completarse de manera definitiva.

En el siglo VIII, el legendario caudillo árabe Muza, conquisto Mérida y su zona de influencia, incluyendo Túrmulus. Es fácil preveer que ya en estas primeras incursiones el puente sufriera algún daño. Sin embargo, la primera noticia que se tiene de destrucción es en el siglo XIII, cuando con motivo de la concesión del titulo de villa a Garro (la primitiva aldea anterior a la fusión con Alconétar), se menciona el incendio y saqueo de Alconétar y se ordena a sus vecinos ayudar a fabricar barcas con las que cruzar el río y que pasaron a ser propiedad de los Duques de Alba de Cisne. Se supone que el puente romano tuvo, al menos, tres destrucciones. La primera en 1085, cuando Alfonso VI tomo Coria. Una segunda con la invasión almorávide y tal vez fuera la ofensiva de Alfonso IX, que avanzo considerablemente en la reconquista de la región, la que provocara un corte definitivo del puente por parte de los musulmanes, causando el principio de su ruina. El arrastre en lo sucesivo de los materiales a la torre de Floripes, construida por sillares romanos, contribuiría al progresivo deterioro de la fábrica.
Pero los estudios realizados cuando fue trasladado a la ubicación actual, los sondeos del subsuelo, demostraron la existencia de una roca pizarrosa que aflora en las márgenes, pero que en el centro del río, esta recubierto por un manto de cantos rodados de unos tres metros. Los romanos apoyaron los cimientos de las pilas sobre la capa de cantos rodados, solución poco apropiada, para un puente de arcos múltiples. Siendo por tanto una estructura muy sensible a los asientos de las pilas. Todo ello nos hace pensar que el deterioro del puente y la pérdida de su fábrica fuese debido a erosiones en el terreno.
En otras dos ocasiones se tiene la certeza de que se pretendiera reconstruirlo: Felipe II en 1569 mediante una trabazón de maderas. En el año 1730 se volvió a intentar sin otro resultado.
Para terminar diremos, que se trazó el puente aprovechando las mejores condiciones que la topografía del terreno presentaba y buscando las mejores posibilidades de estrategia.
La fotografía que presentamos data del año 1917, en su ubicación real, ya que este fue trasladado con motivo de la realización del pantano de Alcántara.

Servicio de Documentación y Divulgación de la A.C.P. “PEDRO DE TREJO”
SEMBRANDO INQUIETUDES.

martes, 8 de septiembre de 2009

EL PUENTE DEL CARDENAL

EL PUENTE DEL CARDENAL

Aunque este puente no está en la ciudad, si se le puede consignar como de ella, pues fue el cardenal placentino D. Juan de Carvajal el que mandó hacerle en el año 1.460. Su constructor fue el cantero placentino Pedro González, el cual también trabajó en la catedral y en Santo Domingo.
Está situado este puente sobre el río Tajo, en el camino que va de Plasencia a Trujillo, pasado Villareal de San Carlos, en la zona del Parque de Monfragüe, al lado del actual puente que cruza el río. Dejo de tener uso en los años 1960 pues al hacer el pantano de Alcántara su cola lo llega a tapar.
Antes de construirse el puente se pasaba el río por medio de barcas, pero como en esa zona se juntan el Tajo y el Tietar, la mayoría del tiempo no se podía pasar por el gran caudal que traían estos ríos ocurriendo muchas muertes por vuelco de las barcas.
De este puente se conserva casi toda la documentación, por lo cual podemos saber que consta de 30.000 piedras labradas, y que cada piedra valió a 9 reales y 14 maravedíes, por lo tanto costó el puente 282.325 reales y 31 maravedíes. La piedra para su construcción se trajo del Robledo, de los Cinco Hermanos y dehesa de Malpartida, junto al pueblo de Gargüera. Para su transporte fue necesario romper la montaña, por el sitio que llaman el Arroyo de Calzones. La distancia desde las canteras hasta el emplazamiento del puente era de seis o siete leguas.
Se cuenta que cuando se hicieron los estudios para su construcción, vieron que saldría muy cara la traída de la piedra, y así se lo comunicaron al cardenal el cual estaba en Roma, enterado este les contestó que si no la llevaban desde estas canteras las mandaría el desde Roma, ante lo cual empezaron a sacarlas.
Otra historia cuenta que cuando fue el cardenal a ver el emplazamiento donde se pensaba realizar el puente, el arquitecto, temeroso de que no tuviese el cardenal tanto dinero como valía hacerlo, empezó a poner pegas y dificultades para su construcción, ante lo cual, cuentan, que el cardenal sacó sus manos de los bolsillos llenas de onzas de oro y empezó a lanzarlas al río diciendo cada vez que tiraba una ”Aquí podía ir una pilastra, aquí podía ir otra, allí otra, etc..” Ante esto el arquitecto se arrodilló y besándole las manos le pidió perdón por su desconfianza. Esta leyenda es solamente esto, ya que el cardenal no pisó su diócesis ninguna vez desde que se fue a Roma.
Como la mayoría de los puentes que existían en esa época, era de peaje, y se cobraba por cada animal que pasaba por el.
En la guerra de la Independencia fue destruido por las tropas españolas para cortar el avance de las francesas. Cuentan que el ingeniero que se encargó de volarlo encendió la mecha antes de retirarse los obreros que estaban colocando las cargas, y a consecuencia de ello, si voló el puente, pero con el volaron 35 hombres más, salvándose solo uno que casualmente era de Plasencia. Pasada la Guerra de la Independencia, se colocaron unos palos entre los pilares del puente y se clavaron unas tablas encima de estos palos con lo cual se podía atravesar el río con un gran peligro para el que lo intentaba.
Así permaneció el puente hasta el año 1844, en que se empezó a restaurar, siendo maestro de las obras el lego de la Compañía de Jesús, padre Manuel Ibáñez.


Departamento de Investigacion y Divulgación de la A.C.P."PEDRO DE TREJO"
SEMBRANDO INQUIETUDES.



viernes, 28 de agosto de 2009

HISTORIA DEL PUENTE DE ALMARAZ

Almaraz es una palabra árabe, que significa” El Encuentro”, nos dice la Historia de España: El mismo año que se firmo la capitulación de Teodomiro, Mérida se rindió a Muza después de un largo asedio que termino con la capitulación de la ciudad en condiciones ventajosas para sus habitantes, Muza se encamino desde la capital de la Lusitania a la antigua urbe regia de Toledo, donde se hallaba Tarid, quien al saber su próxima llegada y pasando el río Tajo se reunieron en un lugar llamado Almaraz, situado en el distrito de Caesarobriga.
Por este lugar pasaba una de las mas famosas calzadas romanas que unían Toledo con Mérida, junto a dicho puente había un poblado romano a la orilla izquierda del Tajo, estas ruinas llamadas de Villavieja, es por lo que algunos historiadores creen que lo que conocemos hoy por el puente de Almaraz fuese contruido sobre los antiguos restos del un puente romano.
El puente de Albalat sobre el río Tajo, hoy día conocido por el puente de Almaraz, fue una de las importantes obras públicas construidas durante el reinado de Su Majestad Católica Carlos I de España y V de Alemania. Fue propuesto por la ciudad de Plasencia y costeado por ella misma y otros muchos municipios de la zona, entre ellos la Campana de Albalat, y contó con el apoyo personal del Emperador. Su construcción se terminó probablemente en 1552. Se encuentra en la parte norte del término de la villa de Romangordo, a algo más de 4 Km. de la villa de Almaraz.

En el lugar que ocupa hoy el puente, había un paso de barcas, el cual pertenecía a la ciudad de Plasencia, por lo que obtenía grandes beneficios con el paso en las barcas, del ganado de la cañada leonesa.
El primero que quiso realizar este puente fue don Francisco de Monroy, señor de Belvís, en 1497 oponiéndose la ciudad de Plasencia, la ciudad placentina, y por el año
1514, la Mesta se dirigió a la reina doña Juana solicitando su construcción, pero otra vez la negativa de Plasencia se hizo patente.
Es en 1530, cuando se consiente su realización. El sistema de financiación fue el de reparto por todos los pueblos de la Tierra de Plasencia, así como otros a los cuales beneficiaba la obra.
Uno de sus arquitectos fue Juan de Álava, y como aparejador estaba Martín de Ordieta, el cual también trabajo en 1532 en el puente de Alcántara y en el año 1538 en las reparaciones del puente de san Lázaro de Plasencia. Es curioso que este puente de Almaraz no sea recto, sino que hace un pequeño ángulo, quizás por haber sido corregido su primer trazado, el cual iba a ser de tres arcos, pero ambos tuvieron en el trazado tuvieron discrepancias sobre este trazado y sus modificaciones. De los muchos canteros que trabajaron en el puente recordaremos a Juan de la Renta, cantero asentador y a Pedro de Ávila, cantero labrante.
Tiene una longitud de 127 m., una anchura de 6,8 m. sin contar los pretiles y 38 m. de altura. Consta de dos arcos, el de la derecha teniendo en cuenta el curso del río es de medio punto con una abertura máxima de 33 m. y el izquierdo es de ojiva apuntada con una abertura de 17 m. Ambos arcos descansan sobre un pilar central que es semicircular a cada lado con un diámetro de 10,35 marcados. Hay tallado en relieve un gran escudo del Emperador Carlos en que puede verse muy bien el águila bicéfala. El arco ojival presenta la particularidad de tener tres filas de dovelas.
De acuerdo con el emperador Carlos I, la ciudad de Plasencia decidió a comenzar obra, probablemente en los primeros años del siglo XVI. La empresa se encomendó al maestro Pedro de Uría. Esta información aparecía en la siguiente inscripción que existió en el puente y que nos ha transmitido Antonio Ponz (siglo XVIII) en su obra "Viaje de España":
ESTA PVENTE HIZO LA CIVDAD DE PLASENCIA ACABOSE AÑO 15--REYNANDO EN ESPAÑA LA MAGESTAD CESAREA DE CARLOS V. EMPERADOR. FUE MAESTRO PEDRO DE VRIA.
Nota: Antonio Ponz da como seguras las dos primeras cifras de la fecha, de las dos últimas dice que estaban deterioradas y que le parecía que eran 52.
Fue en la guerra de la Independencia contra los franceses, donde el puente de Albalat cobró un verdadero protagonismo. De los cinco puentes que había sobre el Tajo, éste era el más estratégico y el de mayor importancia para la progresión de la guerra, dado que estaba en la carretera principal que comunica a Extremadura y Portugal con Madrid.
Después de muchas batallas por su control, el puente de Albalat fue parcialmente destruido por orden del general Cuesta a principios de 1809. Su reconstrucción tuvo que esperar más de 30 años. Entre los vecinos de los pueblos cercanos se empezó a oír esta leyenda: Puente de Albalat, si te caes, no te levantarás, y si te levantan, no como estás.
Fue en 1841, cuando dos diputados extremeños D. Joaquín Rodríguez Leal y D. Gonzalo María de Ulloa, conde Adanero, propusieron al gobierno la reconstrucción. Al no comprometerse el Gobierno, consiguieron el permiso para reconstruirlo por su cuenta a cambio de amortizar los gastos cobrando el pontazgo durante algún tiempo.
La obra fue presupuestada en 1.350.000 reales que, una vez finalizada la obra, subió a los 2.000.000 por lo que el Gobierno de S.M. concedió diez años más del disfrute del pontazgo. La obra se finalizó en 1845.
Recientemente, durante la construcción de la vecina Central nuclear de Almaraz, se reforzó su resistencia inyectando cemento en su estructura por miedo a un posible fallo al pasar sobre él los reactores de dicha central."
Lugar de la inscripción :
Según Antonio Ponz la inscripción estaba debajo de un escudo del Emperador Carlos I (V de Alemania), pero no debajo del escudo hecho con gran magnificencia que hay en la parte exterior del pilar central, sino debajo de otro de proporciones más reducidas que había en uno de los lados de la plaza que el pilar central forma en su parte superior.
Madoz escribe en 1848, tres años después de concluida la reconstrucción del puente de Albalat: : "Esta obra colosal y osada como la época en que se ejecutó, fue costeada por la ciudad y tierra de Plasencia en el reinado de Carlos I, y dirigida por un tal Pedro de Uría cuyo nombre sólo se encuentra en la inscripción que existe aún colocada en la glorieta que forma el puente en el medio, en cuyo sitio se hallan también al lado izquierdo el escudo de armas reales, y en el derecho el de la ciudad de Plasencia".
La inscripción hoy: Muchas de las publicaciones que dedican algún espacio al puente de Albalat suelen mencionar esta inscripción como existente todavía, pero esto es totalmente erróneo. Desgraciadamente esta inscripción ya no existe ni en el lugar donde la sitúan las descripciones antiguas del siglo XVIII y del siglo XIX , ni en ningún otro lugar del puente.
El enigma de la desaparición de la inscripción :
Según Madoz, la inscripción existía todavía en 1848, tres años después de la reconstrucción del arco roto durante la guerra de la Independencia, por lo tanto es seguro que no resultó dañada por ninguna de las escaramuzas militares que durante esa guerra tuvieron lugar en su entorno. Siendo esto así, cabe preguntarse ¿Por qué y cuándo fue quitada del puente la inscripción? ¿Fue trasladada a alguna parte? De haber habido un robo cometido por personas particulares o un expolio consentido por las autoridades de la época, esto debió de ocurrir hace más de 70 años, pues las personas de Romangordo que superan hoy, abril de 2005, los 80 años de edad han conocido siempre la glorieta del puente en el estado que presenta actualmente.

En la obra titulada Almaraz se da la siguiente información en la página 196: "Esta colosal y osada obra fue costeada por la ciudad de Plasencia hecha por orden del Emperador Carlos I, y dirigida por don Pedro de Uría, como consta en la inscripción que existe en la glorieta que forma el puente en medio". No obstante esta afirmación, en la página 207 se sitúa la inscripción en un lugar distinto: "En la parte superior del cubo o parte cilíndrica del pilar por el lado del poniente, como veremos después, destaca en relieve y gran tamaño, esculpido, el escudo imperial de Carlos V que pone su impronta en el monumento con el águila bicéfala. Debajo, en una cartela, está grabada la siguiente inscripción: ESTA PVENTE LA HIZO LA CIVDAD DE PLASENCIA ACABOSE AÑO 1537 REINANDO CESAR AVG. CARLOS V EMPERADOR. FUE MAESTRO PEDRO DE VRIA"En la obra Puentes de Extremadura se afirma: "Esta magnífica construcción realizada por el maestro Pedro de Uría se acabó en el año 1537 bajo el reinado de Carlos V, según se lee en la inscripción conservada en el pilar central del puente".
Este verano aprovechando mis vacaciones, me dedique a verificar y localizar algun resto de la inscripción, asi como otros de civilizaciones anteriores, romanas o árabes, de esta ultima aún queda, pero de lo anterior mi resultados resultaron negativos, al menos por el momento, pero este trabajo, es una carpeta abierta a la investigación, y a la aportación de todos los que quieran colaborar con nosotros.

Jose Antonio Pajuelo Jiménez.- Pedro Luna Reina.

                                                               " CREANDO CULTURA"

martes, 11 de agosto de 2009

EXTREMEÑOS EN EL MUNDO. III

FERNANDO PLAZA MONTERO
Hoy traemos a nuestro blog a un ingeniero naval extremeño que después de recorrer medio mundo manifestando el orgullo de ser de esta tierra, dejando el nombre de Oliva de Plasencia y Extremadura en las aduanas de más de sesenta países a lo largo y ancho del mundo, hoy de vuelta a su región vive en Badajoz, donde goza del merecido descanso de los eméritos, disfrutando de su esposa, de sus 4 Hijos y 10 nietos (anglo españoles), siete de los cuales viven en Inglaterra

Breve reseña de don Fernando Plaza, un extremeño internacional
Don Fernando nace en el pueblo de Oliva de Plasencia en la década de los años cuarenta del siglo pasado.
1942-1956, Vive y estudia en la imperial Toledo (ciudad destino de su padre, Pascasio Plaza, también de La Oliva como todos sus antepasados, el cual era sub-oficial del ejército).
1957-1970, Vive y estudia en Madrid (graduándose en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Navales).
1970-1975, Vive y trabaja en Cádiz, como ingeniero naval /inspector de buques con Lloyds Register of Shipping (Sociedad de Clasificación de Buques británica).
1975-2000, Se le nombra, a través del Ministerio de Asuntos Exteriores, miembro de la Secretaría de la Organización Marítima Internacional (OMI) y se traslada a Londres en calidad de funcionario internacional (digamos parte de la curia) en esta Organización que es la Agencia especializada de Naciones Unidas exclusivamente dedicada a temas marítimos, donde hace su carrera exterior, ocupando sucesivamente los cargos de:
- Oficial de Programas para América Latina- División de Cooperación Técnica ( 1975-1977)
- Jefe de Sección para América Latina y el Caribe- División de Cooperación Técnica (1977- 1980)
- Director Adjunto- División de Cooperación Técnica, dedicado a la ejecución de proyectos en países en vías de desarrollo (1980-1985) y al control de los Asesores de la OMI en varias disciplinas.
- Director Adjunto Principal- División de Seguridad Marítima y Director de la Sub-División de Tecnología Marítima (1985-2000) entre cuyas funciones se incluían las de Secretario Ejecutivo de los cinco Subcomités Técnicos del poderoso Comité de Seguridad Marítima de la OMI (órgano legislativo y de implementación de Convenios Internacionales de aplicación mundial sobre Seguridad Marítima y control de la Contaminación Marina procedente de los buques y artefactos navales) así como coordinador de la Cooperación Técnica internacional ofrecida por la OMI en esos ámbitos.
Durante su estancia en Londres complementa su formación técnica obteniendo un Master en Relaciones Internacionales por la Universidad del Sur de California (en el periodo 1978-1982).
Por sus trabajos en pro de la seguridad marítima a bordo de los buques recibe algunos reconocimientos de Gobiernos extranjeros así como la Encomienda de la Orden del Mérito Civil otorgada por S.M. El Rey en 1985.
A finales del año 2000 renuncia voluntariamente a su cargo en la OMI por motivos personales y regresa a España en 2001, afincándose- poniendo la era como quien dice- en Badajoz (nada extraño al ser su esposa, María Ardila Pérez, de Talavera la Real). Desde Badajoz ofrece su experiencia en el sector marítimo (lo que no deja de ser un poco paradójico proviniendo de alguien de tan “tierra adentro”) y sus servicios al Gobierno español (Dirección General de Marina Mercante y Salvamento Marítimo) y a la Asociación y Colegio de Ingenieros Navales y Oceánicos (AINE-COIN), que ya se lo habían insinuado y que los aceptan, sirviendo subsiguientemente como experto nacional en temas internacionales y formando, durante algunos años, parte de las delegaciones españolas ante la Organización Marítima Internacional en Londres, ciudad que visita regularmente, hasta su “retiro” de esta actividad.
Simultáneamente la propia Organización Marítima Internacional lo vuelve a requerir como experto internacional, cosa que acepta y consecuentemente realiza varias misiones como Consultor Líder a países del Medio Oriente (Líbano, Siria, Egipto, Israel, Jordania y Turquía), hasta el 2007, fecha en que alcanzados sus 65 años de edad, decide cortarse la coleta, descansar de viajes oficiales y dedicar más tiempo a su tierra y su familia.
Durante el casi tercio de siglo de servicio en el entorno de Naciones Unidas ha tenido la oportunidad de publicar gran número de ponencias y estudios técnicos así como visitar (algunos países múltiples veces) y realizar misiones de trabajo, todas en el ámbito marítimo, en 76 países, Dependencias, Colonias y Territorios según sus récords, cubriendo cuatro continentes (su lugar de nacimiento-Oliva de Plasencia, Cáceres, ha quedado por tanto plasmado en las inevitables Hojas de Control de embarque/ desembarque de los innumerables aeropuertos de los países visitados) amén de numerosas participaciones activas en Congresos, Conferencias Internacionales y Reuniones Técnicas en el ámbito marítimo patrocinadas por la OMI y por otras Agencias del Sistema de Naciones Unidas, tanto en países industrializados como en países en vías de desarrollo.
Durante los últimos años, ha estado también involucrado en actividades de tipo social en Extremadura, principalmente en UNICEF (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia), de la que he sido Presidente del Comité provincial de Badajoz (2004-2007) donde sigue de colaborador así como del Club Rotary de Badajoz, (del que ha sido Secretario y Presidente) hasta el día de hoy.
Fotos- Con Mrs. Adamona Directora general de Asuntos Marítimos de Kazakhstan y su interprete Luba. 2.-Directores Marítimos con el bote del Presidente de Kazakhstan. 3.- En Badajoz con Portugal al fondo. 4.- Con su interprete Luba.-

Departamento de Investigación y Divulgación de la A.C.P. “PEDRO DE TREJO”
SEMBRANDO INQUIETUDES
-

jueves, 23 de julio de 2009

JOSE MARIA DIEZ OLIVARES


Nació D. José María Diez Olivares, en la ciudad de Mérida el 19 de marzo de 1825. Miembro de una familia pobre pero distinguida, hubo de sentirse luego victima de cruel desgracia quedando huérfano de padre en edad muy temprana y al cuidado de su madre y de otros cinco hermanos a quienes cuidaba y sostenía con decisión, amor y entereza impropios de sus escasos años y de sus escasos recursos. Así se consagró en Cáceres al Magisterio, haciendo con desacostumbrada brillantez sus estudios, mientras que dedicaba en otros ramos todos sus esfuerzos al sostenimiento de su dilatada familia.
Termina su carrera con las mas altas calificaciones, hizo oposición a la escuela pública superior de esta ciudad, vacante a la sazón con otras, y tales fueron sus ejercicios que mereció ocupar el primer puestos de la terna, siendo nombrado y posesionándose de ella, si mis datos son correctos a finales del año 1849.
Trasladose a Plasencia con toda su familia y poco después contrajo matrimonio por poder, en Cáceres, con la señorita María Josefa Guerra, perteneciente a una bien reputada familia de aquella capital.
Desde entonces, se consagró a la constante práctica del magisterio, con verdadera conciencia de su misión insigne y la escrupulosidad y vocación de un verdadero sacerdote, compartiendo tan duros deberes con los tiernos cuidados de la familia y los afanes del estudio.
Enviudó muy joven, quedándose con el legado de sus tres hijos varones, y algún tiempo después, contrajo segundas nupcias con nuestra distinguida paisana D.ª María Zancudo, de ilustre y honrada familia, consiguiendo ser un matrimonio envidiable, de este llegaron otros tres hijos.
En resumen, la vida de este ilustre profesor, puede condensarse en estas frases, amó con idolatría a su familia, a sus amigos, y a sus discípulos; les consagró todas sus fuerzas y tras esa vida de inmaculada honradez y titánicos sacrificios lego a los suyos la gloria de su nombre. inteligencia privilegiada, talento clarísimo y profundo, ilustración extraordinaria, originalísima sagacidad de ingenio, sublime elevación de sentimientos humanitarios, modestia, humildad, ingenuidad incomparables; padre ejemplar, modelo de esposos, de amigos y de ciudadanos
Fue un notable publicista, numerosos periódicos acogieron en sus columnas los frutos preciados de su inteligencia, entre ellos. La Ilustración Republicana Federal de Madrid; El Extremeño y El Cantón Extremeño, donde colaboro con el pseudónimo de Camilo Ruiz; como rica prueba de sus privilegiadas aptitudes, publicó la preciosa colección del semanario satírico político, que se editó en Plasencia en el año 1869 con el titulo “El Tío Lilailas”. También nos dejo publicadas algunas obras didácticas en la que figura un tratado elemental, metódico y razonadísimo de Gramática Castellana en dos pequeños tomos y otro de Ortografía, así como composiciones líricas y poéticas que fueron incluidas en diversas publicaciones
En atención, al celo, método y resultados de su enseñanza recibió distintos premios por los años 1869 y 1871, haciéndose mención de ellos en la Gaceta Oficial de Madrid. Falleció el 13 de Enero de 1877, cuando tena 62 años.


Josçe Antonio Pajuelo Jiménez- Pedro Luna Reina

jueves, 16 de julio de 2009

SERRADILLA " LA TORRE DEL RELOJ"


SERRADILLA –LA TORRE DEL AYUNTAMIENTO
Una de las más típicas imágenes por las que se reconoce al pueblo, y que sirve de presentación a Serradilla ante cualquier visitante, es "LA TORRE DEL AYUNTAMIENTO" o "TORRE DEL RELOJ", como se la conocía más popularmente hace años. Todos conocemos este edificio, repetido en múltiples fotografías, de las que casi todos los serradillanos tenemos alguna en casa.
Lo que ya no saben ni conocen tantos serradillanos, es el hecho de que esta torre que ahora podemos observar no es la misma que ha presidido siempre nuestra plaza mayor y Casa Consistorial. Y lo que aún menos personas conocen, es la imagen de la antigua torre, que fue derribada en 1.917, y que ni era parecida, ni estaba exactamente en el mismo lugar que la actual. Sobre todo ello tratará el presente artículo, que informará a quien desee conocerlo y quiera saber un poco más sobre nuestra historia local.
Yéndonos algo más atrás en el tiempo que cuando sucedieron los hechos que nos ocupan, recordaremos que cuando en 1.557 fue Serradilla declarada independiente de la jurisdicción de Plasencia, el Concejo acordó construir Casa Consistorial y una plaza donde colocar el Rollo o "picota", donde figuraban los símbolos de la villa (cuatro cabezas de lobo y la cruz). Para ello eligieron un lugar céntrico y suficientemente extenso, encontrando así como más adecuada una huerta que era propiedad de la Parroquia. La Iglesia la cedió mediante la oportuna escritura de censo.
El Concejo cortó por donde le convino, y así la huerta fue convertida en plaza de la villa y en su lado norte se construyó el ayuntamiento o Casa Consistorial.
Algunas personas creen, o han oído hablar alguna vez de que este primitivo edificio no tuvo torre; extremo que no he podido confirmar por ningún medio. Desde aquí hacemos un llamamiento por si alguien pudiese asegurarnos esta circunstancia.
En las obras realizadas a lo largo del tiempo en el edificio del ayuntamiento, nos encontramos con la realizada en el año 1.885. En esta obra se acometió una reforma a fondo de todo el edificio, aunque no parece que fuese necesario derribarlo.
En el pleno celebrado el 7 de diciembre de 1.884 se expresa la urgencia que requiere la realización de estas obras, y habiendo crédito suficiente en la Casa Consistorial se encarga a una comisión de concejales que estudie la situación del inmueble y, a falta de arquitecto municipal, haga presupuesto y proyecto de obras. Todo con carácter de urgencia.
En su extenso informe hacen una detallada lista de las obras de mejora inmediatas e imprescindibles, que precisa el edificio. No hablan de derribo, pero nombran como urgentes el cambio de la mayoría de las vigas de los "dobles", todas las puertas y marcos, las escaleras, su balaustrada de madera, los balcones, apertura de otros nuevos, de más ventanas, arreglos de los corrales, de las paredes medianeras con otros inmuebles,... así como la nueva construcción de habitaciones para archivos, juzgado y cárcel. Todo ello lo valoran en un total de 2.750 ptas., que distribuyen en 1.150 la carpintería, y 1.600 la albañilería.
El 27 de enero de 1.885 acuerdan el pliego que reúne todas las condiciones de obras, así como su terminación y lo exponen al público.
El 1 de marzo, en reunión celebrada al efecto, se adjudican las obras a dos vecinos de Serradilla: Demetrio Barbero Alvarez (albañil) y Antonio Fernández (carpintero) por el montante antes indicado.
En ningún lugar de informes, presupuestos o proyectos se habla de torre ni de reloj.
Sin embargo, once años más tarde, en 1.896 y siendo alcalde Diego Sánchez, la alcaldía recibe del Gobierno Civil una partida de dinero que, al parecer, ya antes se había solicitado para acometer unas obras de ampliación y reforma de la casa y escuela de niños y, también, para la adquisición y colocación de un Reloj de Torre.
Concretamente se conceden 2.200 ptas. para este segundo concepto. Ante ello es nombrada una comisión que estudia innumerables catálogos en fábricas españolas, suizas y francesas, pero no gustó ninguna, por lo que se sacó a subasta pública, pero " ... depués de examinar, dicha comisión, el sitio que ocupa el RELOJ VIEJO que va a sustituirse". De lo que se deduce que había reloj y debía hacer ya bastante tiempo, puesto que es necesaria su sustitución por el nuevo.
En el pliego de condiciones que sacan para las posibles casas interesadas en esta instalación, detallan minuciosamente cómo debe ser el engranaje del reloj: ejes, ruedas dentadas, grueso del cristal, piñones, duración de la cuerda, rodamientos, aros, pasadores,... así como que la esfera deberá medir 1,20 m. de diámetro, la campana pesar unos 130 kg y el martillo (que se ha de levantar 22 cm. para tocar las campanadas) pesará 9 kg. Por cierto que se especifica y exige la construcción de un templete de hierro con cuatro columnas de 2,5 m. de alto, rematado por una veleta, que será donde el relojero instale la campana. Y todo ello, con el reloj funcionando, por las referidas 2.200 ptas que mandó el Gobierno Civil.
Así ocurrió, que al finalizar el plazo de presentación, el 22 de agosto, se esperó en el Salón de Actos a que transcurriese la hora indicada, y nadie había hecho proposición alguna. Se declaró desierto y se dio nuevo plazo hasta el 1 de septiembre, con idénticas condiciones y con idénticos resultados. Ante esta situación se comunicó al Gobierno Civil, que optó por dar permiso para que hiciesen una adjudicación directa, sin subasta.
Por fin, Emilio Alvarado, un relojero de Béjar, fue encargado de la instalación del reloj de la torre, aunque lo hizo con una serie de "rebajas" respecto al pliego original: el reloj fue de 33 cm. de diámetro y aunque él instalaría el templete para la campana, los gastos del herrero serían por cuenta del municipio, así como los gastos que se ocasionasen de material de carpintería y albañilería.
El 7 de febrero de 1.897 la comisión "del reloj", compuesta por los Sres. Concejales D. Juan Rodrigo, D. Cándido Vega y D. Juan Julián Mateos dan cuenta y certificado de la terminación de la instalación. Son felicitados por su dedicación, y todos de acuerdo pagan a Alvarado el primer plazo establecido de 1.100 ptas; éste a cambio y en espera del segundo plazo, les ofrece una garantía de perfecto funcionamiento durante 6 años, salvo maltrato o imprudencia del encargado. Dando un salto en el tiempo llegamos hasta 1.917, donde nos hallamos con que un vecino, Ruperto Mateos Mateos, presenta ante el ayuntamiento una instancia en la que expresa su temor ante el estado ruinoso en que, a su juicio, se encontraba la "Torre del Reloj de la Villa", que amenazaba al edificio de su propiedad contiguo a ella.
El ayuntamiento, presidido entonces por el alcalde D. Juan Sánchez Recuero, encargó a un Maestro de Obras de Plasencia, D. Eugenio Mirón, para que dictaminase sobre el estado de dicha torre.
El informe no pudo ser más definitivo: se observaron numerosas grietas en la cimentación de los muros, debido a la baja calidad de los materiales que sustentaban el enorme peso; numerosos ángulos estaban desunidos y cedidos; los arcos de sujección agrietados... de lo que se deducía la amenazante ruina, por lo que a fin de evitar desgracias, ya que se temía el desplome de la misma tarde o temprano, recomendó que se procediese a su reforma y arreglo de forma inmediata.
Se nombró a una comisión de obras (8 de mayo de 1.917) para que estudiasen toda la documentación al respecto y examinase también la torre. Comisión de obras que emitió su informe en un pleno celebrado el día 10 de junio, reconociendo el estado ruinoso tanto exterior como interior, así como que en caso de desplome aplastaría, sin remedio, el inmueble adosado a ella, propiedad de Ruperto Mateos.
En esta ilustración que acompañamos se puede ver el aspecto de la primitiva torre. Está tomada de una fotocopia hecha de una fotografía antigua, que por su mala calidad apenas permitía una buena observación. Por ello hemos sacado el dibujo a mano alzada, siendo lo más file posible a lo que se podía ver en esa fotocopia.
Pero sigamos con la historia. Tras dar su dictamen tan negativo, esta comisión recomendó que la torre fuese demolida en su totalidad, ya que las reparaciones no evitarían la ruina. Recomiendan también la construcción de una nueva torre, para lo que aportaron informe, presupuesto y plano de la misma, que fueron examinados por los concejales, hallándolos adecuados y acordando su aprobación por unanimidad.
El presupuesto total del derribo y nueva construcción (que permanece en los archivos municipales, escrito de puño y letra) se estimó en 1.894,81 ptas. ("de las de entonces"). Como curiosidad, incluimos los precios de algunas partes de la obra:
· - cimentación completa....................................................................... 15,00 ptas.
· - los solares de baldosas de los dos pisos de la torre y de un pasillo..... 10,95 ptas.
· - levantar las cuatro caras de la torre...................................................707,04 ptas.
· - el lucido completo, con cal, de las 4 caras ........................................ 124,84 ptas.
Como hemos observado en la ilustración anterior la torre actual varió de sitio unos metros respecto a la anterior. Ello se hizo para evitar problemas futuros con los vecinos colindantes, como el que había dado lugar a esta situación , además de ganar espacio interior para otras dependencias.
Del pliego de condiciones para optar a realizar la obra (que consta de hasta 31 puntos a cumplir por el contratista) entresacamos algunos: parte de los materiales los pondría el ayuntamiento (piedras, algunas vigas de hierro, cal, algunos ladrillos y baldosines); el desmontaje del templete y maquinaria del reloj no lo harían los albañiles; el ayuntamiento nombraría un vigilante de obras al que contratista y peones habrían de obedecer, bajo castigo de multas de 5 a 15 ptas, incluso podrían ser despedidos... así hasta las 31 citadas.
El 29 de agosto de 1.917 se abrieron las plicas presentadas, que según figura en el acta correspondiente fueron tres:
.- Sinforiano Alonso, por 1.358 ptas.; .- Isidoro Ropero, por 1.493 ptas; .- Marceliano Díaz, por
1.494 ptas.
La obra fue adjudicada al maestro albañil Sinforiano Alonso.
Pocos datos más hay sobre esta obra. El desarrollo de la misma no fue impedimento para que el ayuntamiento siguiese realizando su trabajo en el mismo edificio.
Agustín Sánchez Rodrigo, en "El Cronista", comentó algunos breves detalles: el 5 de diciembre de 1.917 ya estaba acabada la mampostería de la torre, aunque aún faltaban la ornamentación y el revoque. En 1.918, el 5 de marzo nos dice que ya se está terminando, tan sólo falta el lucido de la fachada. El reloj... "hace unos días que lo están montando los afamados relojeros Hermanos Luengo, de Plasencia, que han limpiado y reparado la maquinaria, quedándola como nueva." Posteriormente ofrecía un diálogo que, sobre la nueva torre, tenía lugar días más tarde, entre los vecinos de Serradilla:
" - Mia que ha queau bonita la torri del reló.
- Ya paici estu una capital; te digu yo a tí que está buenu.
- Y la campana pa llamal, se devi de tocal muchu mejol.
- Lo que se ha vistu es que se toca demá de bien."
Hablan estos serradillanos de la campana, refiriéndose a su nueva ubicación, ya que en la antigua torre no existía lugar para ella, sino que estaba situada en una espadaña al lado y se tocaba mediante una larga cuerda (al estilo del "esquilón" de la iglesia o de Santa Catalina), por lo que costaba más trabajo realizar repiques con el badajo, como se hace hoy al llamar a fuego o anunciar la salida del toro en las capeas de las fiestas.
Los restos y escombros de la obra se aprovecharon para arreglar el suelo de la plaza, de lo que se encargó una comisión nombrada al efecto. También por entonces, con este arreglo y nueva imagen de la plaza, se acordó retirar el Rollo y trasladarlo al Ejido, cerca de San Antonio. Aunque después se abandonó la idea, ya que como todos sabemos éste se derribó en 1.932... pero esa es ya otra historia.
Fuentes: Archivo Municipal, Revista "EL CRONISTA".
Departamento de Divulgacion e Investigacion de la A.C.P."PEDRO DE TREJO"

SEMBRANDO INQUIETUDES.

lunes, 6 de julio de 2009

ORIGEN DEL NOMBRE DE TORNAVACAS




Los orígenes de Tornavacas se remontan a la época de los vettones, siendo en ese tiempo un asentamiento de pastores pues su situación es envidiable ya que está situada en la cima de un puerto teniendo en sus cercanías los frescos pastos de la sierra y las abrigadas tierras de la dehesa extremeña.
En tiempos de los romanos fue un asentamiento militar con su “catrum militari” para controlar el paso del puerto.
El primer nombre conocido de Tornavacas fue el de Villaflor de las Cadenas. El actual, posiblemente, le fue dado por la batalla contra los árabes en el siglo X.
Lo acontecimientos de dicha batalla fueron los siguientes:
El rey leonés Ramiro II batallando con los árabes llega al puerto de Tornavacas con la intención de conquistar el valle del Jerte, pero se encuentra con una fuerte oposición de las tropas sarracenas cordobesas acaudilladas por Ahmad Ben Yala. Los primeros enfrentamientos tuvieron lugar en el sitio llamado “La Vega del Escobar”. Al ser rechazados cada vez que intentaban avanzar, idearon una estratagema consistente en atar unas teas encendidas a los cuernos de las numerosas vacas que pastaban en esa zona, y por la noche azuzarlas hacia el campamento enemigo, dando al mismo tiempo grandes gritos y haciendo mucho ruido, para hacer creer a los árabes que era un ataque de una numerosa tropa cristiana. La idea tuvo éxito y el ejército agareno salió en estampida hacia la población de Ambroz, hoy Plasencia. Una vez que las vacas rebasaron el campamento, se dispersaron en la noche, y las tropas cristianas volvieron a su asentamiento esperando la llegada del día para ver el resultado de la estratagema.
Al clarear el día vieron como los animales, guiados por su instinto, volvían a sus lugares de pastoreo, y de hay que al verlas llegar pronunciaran la frase de “ya torna las vacas”, frase que daría lugar al nombre actual del puerto, y población.
Cuentan que cuando el cartógrafo don Tomás López recorrió estos lugares en el siglo XVIII., se le comunicó la existencia de una inscripción latina en lo alto del puerto que decía lo siguiente:
"Iluminatio mea terruit turbas maurorum sarracenorum que fugere fecit”
Dicha inscripción se perdería y hoy no se sabe nada más de ella.
En el siglo XIV, concretamente el día 6 de junio de 1369, el rey Enrique II de Trastámara, como otros mucho reyes anteriores y posteriores, para pagar la ayudas que les prestaban los nobles en sus continuas guerras, desgajó el terreno que rodeaba al puerto de Tornavacas, el cual era propiedad de la ciudad de Plasencia, y se lo regalo a la casa de los Álvarez de Toledo, los cuales ya eran señores de Valdecorneja, Jarandilla y Oropesa, estas dos últimas también sustraídas de las Tierras de Plasencia.
Después de varios confirmamientos por distintos reyes la propiedad del señorío de Tornavacas llega a los duque de Frías, los cuales lo pierden por desaparecer los señoríos en el siglo XIX.
Como recuerdo de la batalla de la Vega del Escobar queda el escudo de Tornavacas, en el cual podemos ver dos vacas con dos teas encendidas en los cuernos, así como el ajedrezado de los Álvarez de Toledo-


JOse Antonio Pajuelo Jimenez - Pedro Luna Reina