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miércoles, 2 de mayo de 2018

LA FOTO HISTORIA EN PLASENCIA


LA FOTO-HISTORIA DE PLASENCIA

 Hace aproximadamente  30 años, alguien me entrego una fotografía antigua de la Ciudad de Plasencia, que por circunstancia de la vida, había llegado a su mano, fue cuando mis ojos se abrieron a la historia captada en la imagen, a la recopilación de esa parte de la historia, que  marcaban el momento reales tal como eran, los pueblos, los paisajes las personas, y a esos personajes  que reflejaron la vida de los pueblos.

  La vida de los pueblos es la de cada día, la de cada persona, también la de aquellos al que nunca vieron su rostro en un periódico, en la televisión. Quizás la de esos, sobre todo, esa es la verdadera historia y merece la pena recuperar la memoria grafica para luego escribir la historia sobre ella.
  
   La fotografía ha sido un invento tan grande en sus posibilidades como largo en su gestación. Quienes en el siglo XVI, trataban de captar la sombra de la realidad mediante la cámara oscura estaban alumbrando sin saberlo, lo que hoy nos puede poner el mundo ante los ojos.
   
    De muchos personajes, tenemos idea de su físico, de los rasgos de su cara gracias a algún pintor que los retratara o de un escultor que fue capaz de esculpir su rostro, pero ambas cosas no estaba al alcance de cualquiera, estaba reservada a ciertas personas de la alta sociedad.
   
     Es la fotografía otra forma de recuperar otro tipo de memoria histórica, de la cara de los hombres de  quienes hicieron la historia, de los momentos históricos  y  extraordinarios plasmados en la imagen, es lo que denominamos foto-historia. ( la imagen del hecho fotográfico ), Hay imágenes latentes, así se llama a la fotografía sin revelar, latentes porque no son visibles, pero cuentan con la posibilidad de serlo.

      Las imágenes captadas por una cámara son a su vez una fuente histórica y documental de primera magnitud extraordinario para el historiador, pues permite historiar a partir de una documentación visual apenas explotada, la lectura novedosa de múltiples fenómenos que cada uno a imaginando a su voluntad, este documento fotográfico marca el momento real de evento ocurrido.
   
  Si nosotros imaginamos la casa de las dos torres, damos vuelo a nuestra fantasía e imaginamos  la otra torre según cada uno, o si pensamos en Alejandro Matías, nos imaginamos su rostro, pero la imagen nos hace que la fantasía  no se correspondería con la realidad. En la historia placentina gracias a los hombres y mujeres que plasmaron en su cámara esos momentos, podemos conocer, como era nuestra ciudad, sus edificios, su plaza, sus fuentes, sus personajes, así como esos momentos extraordinarios acontecidos en el siglo XIX, XX.
       Algunos estos hombres y mujeres, que plasmaron la foto–historia de Plasencia los mencionamos a continuación.

FRANCISCO RUIZ DE LA HERMOSA.

Natural de Madrid. Pintor de Cámara de Isabel II., vino a Plasencia exiliado, donde comenzó siendo profesor de dibujo en el colegio de la Concepción , y a pintar cuadros de orden religioso, como por ejemplo el de la Virgen del Puerto, que se conserva en el Santuario y que se expone en el camerino, mientras se restaura la imagen de Nuestra Patrona. Este Cuadro pertenecía a los Marqueses de Mirabel, y por un favor que recibieron de los Siervos de María, les fue regalado en agradecimiento en el año 1969, o el retrato a Dña Adelaida Delgado, y el de la Santísima Trinidad que se encuentra en la Casa de las Josefinas Trinitarias También fue adquiriendo fama como retratista, y posteriormente como fotógrafo, captando imágenes de nuestra ciudad, de las cuales se conservan  muy pocas, un autorretrato y la imagen de la avenida hoy conocida de Calvo Sotelo.
Vivió en la Plaza de San Nicolás, esquina con la calle Coria. Se caso con  doña Isabel Blázquez Martín Tome. Falleció 13 de Diciembre de 1904.
FOTOGRAFÍA DE JOSÉ DIEZ
  Plasencia 1901, se aprecia al fondo la cúpula de  la Iglesia de San Pedro, por debajo la Puerta Talavera; en ella el solar donde hoy esta ubicado el Hotel Alfonso VIII.  La fotografía está hecha desde la torre de campanas de la catedral. (El original es  propiedad de  don Manuel Muñoz Palomino.)




 Esta fotografía  se realizó en el año 1.896 desde la carretera de Malpartida de Plasencia. Está considerada, quizás, la más antigua de la ciudad. Su autor Manuel Covarrubias.
En ella se aprecia en primer plano el Puente de Trujillo y los Cachones. Al fondo, a la derecha el Palacio del Obispo y detrás la Catedral. A la izquierda se ve el palacio de los Monroy, con la curiosidad de que todavía estaban las dos torres, pues la de la izquierda se derribó en el año 1.913 


VALENTIN BENITO BLAZQUEZ

Sevillano, alumno de Francisco Ruiz de la Hermosa. Gran retratista y copista de la obras del museo del Prado. Algunas de estas se conservan por sus familiares, siendo verdaderas joyas de arte. Este fotógrafo vivió en la casa  del Cardenal Don Bernardino López de Carvajal, en la Plaza de Monroy numero 1 (donde se conservan las armas del prelado en la fachada). En dicho edificio tenia  su estudio fotográfico y un almacén de vino, cuya bodega estaba en los sótanos, de la casa.  Falleció  en 1937, a los 68 años de edad..





  RUTH MATILDE ANDERSON

Nacida en Nebraska, EE.UU. aprendió los rudimentos de la fotografía con su padre. Se diplomo en esta especialidad y perteneció a la Hispanic Society of América. Vino a España en el año 1923, realizando expediciones fotográficas que la encomendó la Institución. Nos ha dejado un documento grafico de Extremadura de gran valor.


         

 Hermanos  JOSÉ y MANUEL DIEZ.        
Manuel y José Diez en el parque de la Isla. 1930

Vivieron en la Plaza Mayor, después se separaron y José se traslado a la calle del Rey. Dejaron documentación de los paisajes y monumentos de Plasencia, así como momentos históricos. Ambos retratista. Nos dejaron una buena documentación fotográfica de nuestra querida ciudad.

      
 Hermanas Diez (Carmen y M. Eugenia), hijas de Manuel Díez. Quizás fueron de las primeras fotógrafas de Extremadura. Se dedicaron principalmente al retrato.
        

 MANUEL DIEZ SANCHEZ.

 Nació en 1923 siendo el último hijo del matrimonio, Manuel y Fausta, huérfano desde los siete años,  cuando tenía solo tres su padre quedó en silla de ruedas por un fallo vascular cerebral, relataba que guardaba muy vagos recuerdos de su padre. Desde pequeño aprendió el bello arte de la fotografía de sus hermanas mayores, Maria Eugenia, Carmen y Fausta. Fueron muchos hermanos pero el solo conoció a cuatro las tres citadas y Concha.
Foto Ccedida
Fue un buen estudiante sacando notas brillantes en el bachillerato que estudió en Plasencia en el actual Parador de Turismo y continuó en Alicante, donde hizo la famosa y difícil reválida, estuvo tres años en Madrid intentando hacer la Carrera Militar, empeño de su madre que quería un hijo militar. Pese a ser un buen alumno y sacar buenas notas lo único que consigue es hacer las milicias universitarias y lograr el grado de Alférez. Con la guerra civil recién terminada no hacían falta oficiales y menos sin ser hijo de alguno. De vuelta a Plasencia se queda con la Galería Fotográfica de la familia, sus hermanas, Maria Eugenia y Carmen, se habían casado y dejado el negocio y Fausta había fallecido. Pocos años después abre su propio estudio en lo que es actualmente la Galería Iberia. Se casa a los 30 años y tiene cinco hijos repartidos por toda España. Ninguno de ellos ha seguido con el negocio familiar, pero todos son grandes aficionados a la fotografía.
Al poco de casarse contrata como ayudante a uno de sus cuñados, Ignacio recientemente también fallecido, al que enseña el oficio, este más tarde monta Estudio Fotográfico propio, primero en la Calle del Rey y luego en la Calle Talavera,  Foto Palma, uno de sus hijos sigue al frente del negocio. Unos años antes de jubilarse se instaló en la Plaza Mayor en un primer piso al lado de lo que hoy es la Pitarra del Gordo, A los 62 años se jubila pero sigue con su adicción a las artes y acude todas las tardes al Complejo Cultural Santa Maria a la sección de modelado, donde realiza bellas obras en barro. La pequeña escultura dedicada " al Médico" en la rotonda antes de llegar al Residencia Sanitaria Virgen del Puerto, que muestra dos manos sujetando un corazón es una de sus obras. El retablo de la capilla de la Residencia Hogar de Nazaret es otra de sus obras por citar algunas.
Sigo con la afición a la fotografía.... que distintos los tiempos del cuarto oscuro y ampliadora, el revelado, los reportajes, etc por cierto todos mis hermanos ayudamos en el estudio, yo hice mi primer reportaje de boda profesional con trece años, con esa edad ya controlaba el oficio, incluso el retocado de negativos con lápices extra duros y súper afilados, los retoques en la copia final eran más fáciles y entretenidos. Mi padre era muy riguroso retocaba hasta los negativos de las fotografías de los carnet de identidad, te puedes imaginar. Ahora también recuerdo que dió clases de fotografía en la antigua Zona, en los cursos financiados por el Ayuntamiento, por entonces ya estaba jubilado. Biografía e imágenes facilitada por su hijo Víctor Diez.

 MIGUEL BLAZQUEZ MARTIN.

Nace en el año 1898 en el pueblo de Talaván y se traslada a Plasencia en 1906 con ocho años, muere en Plasencia el 3 de junio de 1977. Trabajó en la Farmacia de don  Pedro Sequeira,(Plaza Mayor esquina a calle Trujillo), la cual luego fue vendida al Sr. Mateos (nombre que conserva en la actualidad), y cómo aficionado revelaba películas en la rebotica hasta después de hacer el servicio militar. En 1936 monta su negocio de droguería (Droguería Blázquez) situada en el número 2 de la Calle Marqués de Mirabel, actualmente Rúa Zapatería.
  

Foto cedida
  Su primera fotografía la realizó en el año 1915, fue una foto de medio cuerpo, se hizo  con una máquina “ratonera”, una de esas de cajón. Le costó  el aparato 9 pesetas, cantidad que por aquel entonces era muchísimo dinero. Las placas valían una peseta  con veinticinco céntimos.  Por una fotografía postal   3 pesetas y por una boda 10 pesetas. En 1936 se dio de alta como profesional aunque sin tener estudio fotográfico, trabajaba en la farmacia y tocaba el violín, con lo que ganaba con él sufragaba los gastos de la fotografía y no cobraba más que los costos. Una de las cámaras más caras que ha tenido ha sido una “Bessamatic”, en el año 1972 tenía al uso tres máquinas y otras dos aún en servicio pero más antiguas.


Su archivo fotográfico sufrió una inundación pero aún se conservan muchas fotografías, negativos y placas antiguas de cristal en el archivo familiar.
En 1952 participó en un concurso en Barcelona con 5 imágenes, una de ellas obtuvo un trofeo de plata, concretamente era un contraluz con nubes, muy detallado, en el Arroyo de Niebla, pero no volvió a participar porque le pareció  “poco importante”, pensaba que “no se acostumbraba a dar premio por la fotografía en sí, sino por el motivo. El primer premio muy importante se lo dieron a una que mostraba unos calzoncillos y una camisa colgados de  un árbol roto. A la vista de aquello, se acabó. Fotógrafos de mi edad Don José Díez y don Manuel Diez, y menciona el archivo fotográfico de Don Pedro Jiménez.”(Información extractada de la entrevista realizada en el “Diario Hoy, Plasencia hoy”  el viernes 22 de septiembre de 1972).


    En su trayectoria profesional enseña conocimientos fotográficos avanzados para la época a numerosos fotógrafos de los alrededores como por ejemplo Vallejo y  Cándido García Vega, conocido como el retratista de Serradilla (Elementos del Cuarto Oscuro, Gladys Medina A. 8-7532212, 14 de noviembre de 2002 …..“En los años treinta adquiere conocimiento profesionales de la mano de un conocido fotógrafo placentino, Miguel Blázquez Martín, Fotografía Blázquez. Colabora con él y aquel, le enseña el oficio y le consigue el material fotográfico. Después de la Guerra Civil con los avances tecnológicos que había experimentado este arte, Cándido, compra una cámara de 35 mm, que le permitía desplazarse fácilmente y así continúa con ella, en espera de cualquier acontecimiento.”)
Comienza haciendo fotografías como aficionado. Dedica una buena parte de su tiempo al mundo de la fotografía, retrata los acontecimientos sociales de la época: bodas, comuniones.
Cuando se jubila pasa el negocio a su hijo menor,  Daniel Blázquez García

 DANIEL BLAZQUEZ GARCIA.

Fotógrafo aficionado, recopilo la obra de su padre, y además la suya propia, con  su afición por la fotografía consiguió  las imágenes de la época placentina de los años sesenta en adelante.
Nació el 21 de mayo de 1936 y que desde pequeño aprende el oficio de mano de su padre, continuando con el negocio familiar de droguería y perfumería y realizando reportajes fotográficos los fines de semana y festivos, así como con el laboratorio en blanco y negro que la familia conserva desmontado.



JOSÉ ROSADO.

Hijo de Joaquín Rosado Munilla, por motivos políticos se marcho a vivir a Madrid, su obra fotográfica esta dispersa y perdida.
                   
Hermanas SÁNCHEZ BARRAGÁN.


Tenían un estudio fotográfico en la Avenida Alfonso VIII.
Maria, Ramona, Felisa y Paquita. Pero principalmente la dedicada de pleno fue Ramona.



JOSE FERNANDEZ HERAS.

Fotógrafo retratista del 1940, se sabe muy poco de el,  vivió en el rincón de San Esteban numero 12. Fue su obra principalmente el retrato. Fotógrafo profesional. Fotos cine, carné, reportajes.  Disponía de Estudio fotográfico por Luz de Arco.
Fue amigo de Germán Rubio Fandiño y de Manuel García Matos. Formaba parte de los Coros Extremeños junto a su mujer Felicísima Chamorro.
 Algunas fotos del libro “Alma y vida de los Coros Extremeños de Plasencia” las hizo él.
José Fernández es el tercero por la derecha, en la fila de arriba.       
     

MANUEL CALDERÓN POLO.

Músico de profesión. Con su afición a la fotografía nos dejo un gran  archivo documental e histórico de nuestra ciudad. La obra de este fotógrafo aficionado la  conserva  su familia.
Fue el autor del diseño del Abuelo Mayorga que vemos en el Ayuntamiento.
Rotuló el titulo de Hijo Predilecto de la Ciudad  de D. Manuel García Matos.
           

FOTO MINUTO

Así se llamaba a la fotografía realizada por  dos profesionales, del retrato, Pedro y José Marín Arroyo, los cuales solían instalarse en el rincón de la Casa de la Carnicería (luego banco Hispano Americano), en la Plaza Mayor. Era una imagen típica verlos en la plaza haciendo las fotografías de los distintos documentos que requerían una imagen. El fondo era un paño blanco colgado de la pared.

PEDRO ARROYO LOZANO
 Nació en Hoyos (Cáceres) el 14 de agosto del año 1928. Con muy temprana recaló en Plasencia con su madre y sus hermanos. Después de varios intentos de trabajar en diversos oficios, se dedicó a la fotografía, los conocimientos los adquirió de su madre, que a la vez los había recibido de su marido fallecido. A los quince años empezó a dedicarse de lleno a la fotografía, y así más de cuarenta años.
Junto a su hermano José se dedicó a las fotografías de carnet o llamadas “de a minuto”, ya que se entregaban en la misma mañana para cumplir su cometido de renovación y expedición del carnet de identidad. Se realizaban con una máquina de trípode, construida en madera y con unos utensilios totalmente artesanales y manuales, una pequeña sábana servía de improvisada pantalla o fondo para realizar la foto.
También tenía su pequeño rinconcito con pequeños decorados y pantallas para realizar fotografías más de estudio, de familia numerosa para los hogares de Plasencia, en el parque, en el Santuario del Puerto y en infinidad de sitios que requería su trabajo.
Aunque su mayor labor la desarrolló siempre en la Plaza Mayor de Plasencia, en la puerta del entonces Banco Hispano Americano, que siempre tuvo un comportamiento ejemplar con Pedro al dejarle entrar en los fríos días de invierno a recuperar un poco de calor.
En la actualidad cuenta la edad de 80 años y siempre recuerda todo el buen comportamiento de los placentinos y gentes de la comarca con su persona y la de su hermano.

JOSÉ MARÍN ARROYO
                                                Nació en Hoyos (Cáceres), en el año 1935.

Junto a su hermano Pedro realizó el trabajo de fotógrafo en Plasencia durante los años que permanecieron juntos hasta su fallecimiento a la temprana edad de 48 años.
La vida profesional de los dos hermanos siempre fue paralela hasta la ruptura por designios de la vida.






MIGUEL GARCIA PERAL

Nació el día 21 de diciembre del año 1943 y murió el día 8 de marzo de 1974. Fue corresponsal del diario HOY. La mayoría de su obra se perdió en un incendio.




JUAN LUENGO DEL VILLAR.

Fotógrafo aficionado, recopiló  postales de la ciudad, muchas se perdieron en una inundación. Su legado  está en poder de su familia. Vivía en la calle Valdegamas, 2 (hoy calle Talavera).. Fue unos de los primeros Placentinos que utilizo  una cámara  de súper ocho.




ANTONIO MEDINA.
Militar retirado, fue el primer corresponsal de Televisión Española y informador grafico de prensa del diario Hoy. Su obra está dispersa, y parte en manos de sus familiares. Su estudio estaba en la calle San Pedro 24.


ZACARIAS GOMEZ ALVAREZ.

Natural de Garganta de la Olla, vivió en Tánger, se vino a Plasencia por el año 1962. Fotógrafo de profesión, retratista y recopilo imágenes de Plasencia, así como cámaras  fotográficas antiguas y de su época. Su laboratorio se llamó  Estudios Rex y estaba ubicado  en la calle  Reyes Católicos 2,  hoy  se encuentra en la calle del Rey.
        




IGNACIO SANCHEZ PALMA.
Placentino, fotógrafo profesional, transformo en imágenes su raíces placentinas, publicando su libro de “Plasencia Ayer”, fotógrafo  del periódico Hoy , cámara también de Televisión Española y además fotógrafo oficial del Ayuntamiento y de Caja Extremadura. Autor de muchísimas fotografías de bodas, bautizos y comuniones así como el estudio fotográfico que abrió en la calle del Rey, y que continúa actualmente regentado por si hijo.

LUIS IGLESIAS GONZALEZ.

Nació en Irún el día 30 de diciembre de 1.929, su padre era natural de Palomero y su madre de Marchagad. Después de la Guerra Civil se trasladan a Toledo y al jubilarse su padre (era guardia civil) se trasladan a Plasencia.

En el año 1.946 hace un curso de fotografía a distancia, haciendo las prácticas y el examen en Madrid, obteniendo el título de fotógrafo profesional.
Se dedicó a reportajes de bodas, bautizos y otros eventos. Recopilo bastante documentación  fotográfica del barrio de San Lázaro. Luís Iglesias falleció en Plasencia el día 7 de agosto del año 2008.
Hoy su hijo regenta un estudio fotográfico en la Puerta del Sol.

   

 JOSE GOMEZ CLEMENTE.

Nace el  24 de   Septiembre de 1926,  aficionado a la fotografía desde hace muchos años, comienza a trabajar al principio como nos dice con una maquina de “cajón”, que por su forma eso parecía. Luego con una Kodak de baquelita similar a la anterior, pero con mejor objetivo, posteriormente compró una maquina de fuelle ( Agta de Fuelle) , mas tarde a una Woiglander y a esta le siguió con una Pentax, la cual sigue manejándola a pesar de la existencia de las maquinas digitales.
             
Colaboro con nosotros hasta el final de sus días, formando parte del equipo fotográfico y documental de la Asociación Cultural Placentina “Pedro de Trejo”. Dispone su familia de un gran archivo personal de fotografías y de otras colecciones.
         
         


Y otros muchos que permanecen en el anonimato y a los que quiero mencionar con la imágenes que ellos nos dejaron, aunque ella no este firmada por el autor.
                                                                                             
La ponencia se acompaña de la documentación fotográfica, correspondiente a finales del siglo XIX y primero del XX.



 Archivo de José A. Pajuelo Jiménez, Lavanderas en la Isla, 1935.

                         
Fotografía del año de 1923.  Se ve la parte oeste de la Plaza Mayor. A la derecha se ve la torre de  la Telefónica, desde ese poste partían todas las líneas telefónicas de la ciudad. A la izquierda se ve la casa del lo que hoy es el Bar Manjuli antes de tener su aspecto actual. En el centro tenemos el templete de la música.



Plasencia puente de San Lázaro nevado. A la izquierda del puente se ven los antiguos restos de los molinos.

La foto se realizó el día  12 Enero de 1941.Su autor fue don José Gómez Clemente.


Fotografía realizada desde el Parque de la Cruz de los Caídos. En primer plano se ven los cubos de la muralla y unos huertos que hoy son el colegio Alfonso VIII. Al fondo derecha se divisa la iglesia de santa Ana y el edificio del colegio de los jesuitas (hoy la UNED), al fondo izquierda se ve la cúpula de la iglesia de san Pedro.      Foto cedida por  don Manuel Muñoz Palomino.



Fotografía realizada por don Vicente Paredes Guillén, en el año 1.916. En ella se ve el sitio original de la cruz de término del parque de la Coronación. Al fondo se ve la Fuente de los Alamitos y el muro de separación del parque y el camino del Puerto (hoy Avda. Virgen del Puerto.)



Mi agradecimiento a todos lo que han contribuido con la aportación de sus fotografías, especialmente a D. Manuel Muñoz Palomino y a D. José Gómez Clemente.

Josë Antonio Pajuelo Jimenez.





viernes, 13 de abril de 2018

PORTADA DEL ENLOSADO.CATEDRAL DE PLASENCIA

PORTADA DEL ENLOSADO

Hoy reproducimos un trabajo publicado por la revista de Semana Santa de la Cofradía de la Soledad de este año, cuyo autor D. Germán Pedro Corcho, nos ha facilitado su difusión en este Bloc. a quien le agradecemos y le invitamos a colaborar en próximas publicaciones.
Esta portada más bien plateresca, orientada al sur, es conocida como del Enlosado, por el pavimento de esta zona. Atribuida a Diego de Siloé y la parte más alta completada por Gil de Hontañon.
La situación de esta portada motivó algunos pleitos entre el Cabildo de la Catedral y el Ayuntamiento, para decidir la gestión y pertenencia del espacio que separaba la Catedral Nueva de la muralla. En 1611 se firmo una “Concordia entre el Concejo y el Obispo Fray Enrique Enríquez de Almansa por la que se reconocía la propiedad al Concejo y este permitía al Obispado tener una llave de este espacio (aportación de Dª Esther Sánchez Calle, Cronista Oficial de Plasencia). El Cabildo se encargo de enlosar este patio con piedras de buen tamaño y de ahí su nombre “El Enlosado”.

Esta zona algo escondida era utilizada en esa época para negocios dudosos y trapicheo propios de la picaresca de la época. Por lo que al campanero de la Catedral se le encargo la vigilancia de este patio, mediante pago de doce ducados anuales , para que evitara esos “negocios” y, al parecer, frecuentes depósitos de recién nacidos, que indudablemente suponían un gasto y conflictos de atribuciones de paternidad; en caso del que el campanero fracasase en su cometido de evitar estos depósitos de niños, él sería responsable de su cuidado y mantenimiento.

Escondido entre los adornos y símbolos de la portada hay esculpido un sapo, difícil de encontrar, quizás como símbolo de pecado; algo parecido a lo que ocurre con la rana de la Universidad Antigua de Salamanca., lo que es un pequeño reto para los visitantes y para los placentinos que desconocen la existencia del sapo. Esta situado, a media altura de la portada, en la cola de unos de los tritones que están a ambos lados de un anagrama de Santa María.


En lo alto hay un gran ventanal que da luz a las tallas altas del órgano. Enmarcado de unos curiosos adornos, el más exterior con hendiduras que siguen la secuencia de las teclas negras de un órgano, prueba a tocar Re Fa Sol La Sol... todo sostenidos ¿Homenaje musical a María o solo casualidad e interpretación del autor? Otros relieves cercanos al vitral muy sugerentes cada uno del símbolo de María en anagrama, hay 38 de estos símbolos, algunos de ellos con una "M" igual a la que figura en el escudo de la orden Siervos de María (Servitas), de origen en Florencia, donde estuvo Diego de Siloé, uno de los arquitectos.

Germán Pedro Corcho

miércoles, 4 de abril de 2018

EL PERDÍO.


EL PERDÍO.
En el año 1891 en el mes de Marzo, una mujer placentina muy pobre se dirigió al santuario de la Virgen del Puerto, acompañada de  un niño de cuatro años, hijo suyo, para visitar a una vieja sirvienta del Capellán de aquel entonces, prima suya, como tenía por costumbre porque el sacerdote siempre la socorría con los medios a su alcance que no eran mucho ciertamente.
Ya muy cerca de la ermita, la madre llamada Elvira Rivas, dijo al niño: Ve tu solito, y le dices a tu tía que yo llegaré pronto, pues voy a recoger unos espárragos. El niño se encaminó al Santuario, y su madre se dirigió hacia el monte para buscar lo que podía producirle algunas monedas de cobre con la venta de los espárragos silvestres, de los que hoy todavía abundan por esos lugares.
Pero el niño que era robusto y sano, como hijo de pobre, se atemorizó por ver unas vacas del Capellán que por allí pacían tranquilamente y corrió cerro arriba, sin parar hasta llegar a lo alto en un sitio denominado la “Cueva del Monje” entre canchales y maleza, que da vista a la Humbría, o sea al otro lado del cerro.
Al llegar la madre, pregunta a su parienta por el niño, y acongojada comprueba que ha desaparecido. Lo buscan afanosamente por las inmediaciones las dos mujeres acompañadas por el Capellán y no lo encuentran, fue esto a las tres de la tarde y ya de noche, en vista de sus infructuosas pesquisas, deciden venir a Plasencia para comunicárselo a las autoridades.
El Alcalde, por medio de pregones lo divulgaba por toda la población, y todos los hombres de Plasencia se dirigieron a los parajes del santuario, unos a caballos otros a pie, y el niño buscado afanosamente por todos los que lo buscaron, ni apareció. Por aquella época el monte de Valcorchero estaba lleno de zarzas y espinos y había gran cantidad de alimañas de todas clases, sobre todo lobos, los que hacían estragos en el ganado con frecuencia.
Dos días duró la búsqueda incansable de los placentinos sin resultados, descorazonados todos por creer, que el niño había sido devorado por los lobos; pero no se encontraron  huellas ni vestigios de sus pobres ropitas.

Por fin al atardecer del segundo día, fue encontrado por dos tíos suyos, dormido sobre un comedero de vacas formado por piedra y lleno de paja, que había sobre la pared de una corraliza que servía de herradero del ganado vacuno, situada a poca distancia de la cueva antes mencionada, lo que dista del Santuario cerca de unos dos kilómetros.
¿Cómo se explica esto?, se preguntaba Francisco Mirón al relatar este artículo publicado en el Regional en 1952. “El Perdio”, compañero de clase en la niñez, y a quién oyó muchas veces narrar la experiencia vivida en la escuela delante de sus compañeros y profesor. Los niños no miente, y lo que el recordaba con la escasa imaginación de su corta edad fue así: decía que sintiendo mucha hambre buscaba entre los zarzales el fruto de la zarza mora ya reseco, y que aprendió a recoger con su madre, y al verse entre la maleza, gritaba y lloraba llamando a su madre aterrorizado.
Más de pronto se acercó un anciano de barba blanca, vestido con la clásica anguarina (gabán de paño burdo y sin mangas que usaban los labradores en esa época). Decía que el anciano lo cogió llevándole al sitio antes indicado, acostándolo en aquella especie de cuna; y no recuerda más, pues se quedó dormido.
“El Perdio” había nacido en 1887, cuando se escribió este articulo tenía 65 años de edad, se le conocía en Plasencia por este apodo que desde entonces llevaba, y para él era como un titulo y ejecutoria de nobleza. Se llamaba Manuel Santos Rivas y fue un ferviente devoto de la Virgen del Puerto.
¿Como pudo subsistir sin comer ni beber tanto tiempo, y sobre todo soportar el frío de las noches de Marzo en aquellas alturas de la sierra. Las alimañas lo respetan…
¿Quién era el anciano que al encontrarle en aquellos  agrestes que al encontrarle en aquellos agrestes lugares lo traslada al sitio más confortable?, ¿ Por qué no notifico a nadie el hallazgo de la tierna criatura, abandonándolo al parecer a su suerte?. Es este un  misterio que el “Perdío” no se explicaba; es decir, creía que fue un milagro de la Virgen que lo protegió y lo mantuvo bajo su amparo hasta que se le encontró sin síntomas de agotamiento ni desmayo.
La madre del “Perdío”, loca de contenta con su hijo en los brazos, se lo ofreció a la Virgen del Puerto, entre lagrimas emotivas de los presentes.
Los donativos al niño fueron cuantiosos y aliviaron algo su pobreza. Pocos días más tarde el pueblo en masa acudió al Santuario donde se celebro una misa extraordinaria en acción de gracias. Fue un día grande en la Ciudad que recordamos a todos los devotos de la Virgen del Puerto nuestra Patrona, y a todos los placentinos.
Este episodio es rigurosamente cierto. Así se narra en los archivos del Santuario, y que hoy damos a conocer próximo a la romería del día 6 de Abril.
Publicado en lavozdemayorga.blogspot.com el 5 de Abril de 2013

José Antonio Pajuelo Jiménez - Pedro Luna Reina




lunes, 26 de marzo de 2018

SEMANA SANTA PLACENTINA .

EL SÍMBOLO DE LA CRUZ.
El símbolo de la cruz existía en la antigüedad, hace más de 8 mil años. La cruz, en sus diversas formas, era conocida y venerada por todos los pueblos del mundo.
En los primeros años del cristianismo, la Cruz fue un símbolo perseguido, pues representaba una nueva religión que estaba prohibida por los judíos y por Roma ya que se oponía a las creencias oficiales de ambas. Para conocerse los primeros cristianos tuvieron que utilizar varios símbolos, entre ellos estaba la paloma, la palma, el barco, el pez, el cordero, el pastor, el áncora, etc.…
Una de las primeras representaciones del símbolo de la Cruz lo tenemos en un altar de Palmira, elevado en "honor de aquel cuyo nombre es bendito en la eternidad", en el año 134.
El término griego para "cruz" (stuaros; verbo stuarooμ; lat.lat. latín crux, crucifigo, “aseguro a una cruz”) significa en primer lugar estaca o viga vertical, y secundariamente estaca utilizada como instrumento de castigo y ejecución.
Según los historiadores, esta condena era practicada por los habitantes de Babilonia, Persia, Egipto. Los griegos adoptaron la crucifixión de estos pueblos antiguos, y de los griegos pasó a los romanos.
En tiempos de Cristo existían varios tipos de cruz: la “la crux commisa• (llamada cruz de san Antonio), la cual tiene la forma de una T mayúscula; la crux decussata (llamada cruz de san Andrés); la crux immissa, la cual es conocida como cruz de dos barras. Así mismo se empleaba el “stuaros” simple, el cual consistía en un poste de madera clavado en el suelo donde el condenado era clavado con las manos por cima de la cabeza
Las cruces estaban hechas de madera barata y dura, generalmente de roble u olivo. La “cruz immissa” se hacía de dos tablas toscas y fuertes, unidas en forma de cruz. Las cruces eran desde los 2 hasta los 4 metros de altura. Por delitos graves se crucificaba en cruces altas, por delitos menores en cruces bajas. A veces clavaba en la cruz una estaca en forma de cuerno, esto servía de asiento y era llamado “sedile” o “cornu,” sobre esta estaca el condenado se sentaba para que no se le desgarren los músculos de las manos en las muñecas. Con frecuencia, en lugar de un asiento, se clavaba debajo de los pies del crucificado un soporte, generalmente hecho de la misma tabla que la cruz, sobre el cual el desdichado se apoyaba. Este soporte se llamaba “suppedaneum lignum,” en griego “ipopodion.”
Para nosotros los católicos, la Cruz en que murió Cristo fue una “cruz immissa.” o Cruz latina., pero no todos los cristianos aceptan que fuese la “cruz immissa.” la Vera-Cruz. La ejecución se realizaba de la siguiente manera: luego de la lectura de la condena de muerte, escribían en una tablita la culpa por la cual era crucificado el condenado. Esta tabla era generalmente de color rojo, cubierta de yeso y la inscripción era hecha con grandes letras negras. La tabla se llamaba “titulus,” en griego “titlos.”
El evangelio de Lucas dice: "había sobre El una inscripción, escrita en palabras griegas, romanas y hebreas." "Jesús Nazareno Rey de los Judíos" (Lc. 23:38; Jn. 19:19).
En el templo de la Santa Cruz de Jerusalén se guarda un trozo del “titulus”, en el cual se pueden ver algunas letras en latín y griego. Las letras son de color rojo sobre fondo blanco.
Tiene un tamaño de 23 por 13 centímetros, y está muy deteriorada.
Según el tipo de cruz donde iba a ser crucificado, el reo llevaría la cruz completa, el madero horizontal, o ninguno si la ejecución se realizaba en el “stuaros” simple, el cual permanecía clavado sirviendo para todas las ejecuciones.
A los condenados se les solía azotar por el camino, con lo cual llegaban muy agotados, por lo que opondrían poca resistencia a la hora de la crucifixión.
La sujeción al madero se realizaba, según los casos, con ataduras de cuerdas o con clavos. Los clavos eran de acero, con puntas de entre 13 y 18 centímetros de largo aproximadamente con una cabeza cuadrada de 1 centímetro aproximadamente. Aunque en las representaciones modernas del Crucificado se ve con los pies cruzados y con un solo clavo, en las antiguas se mostraban los pies separados y clavados con dos clavos, incluso hay pinturas que se muestran los pies clavados en los laterales del madero y no de frente.
Con estos datos podemos hacernos una pequeña idea de lo terrible que tuvo que ser la muerte por crucifixión. Y comprendemos mejor el gran sacrificio que realizó Jesucristo por nosotros.
Nosotros, los cofrades de la Santa y Vera Cruz, debemos de tener en cuenta que la Cruz es solo y exclusivamente un símbolo de la Pasión de Cristo, y no un objeto de culto por si mismo.
Las reliquias del Lignum Crucis que se conservan en distintas iglesias, solamente tienen valor porque se supone que estuvieron en contacto con el cuerpo de Nuestro Señor.
Son cada vez más los teólogos que nos advierten de este fenómeno, llegando a decir que “La cruz ha recibido un culto similar, si no igual al de Cristo; este madero sagrado es adorado casi igualitariamente a Dios mismo”
La adoración esta solo y exclusivamente reservada a Dios y todo lo demás es idolatría.
Sepamos ver en nuestro símbolo identificativo de cofrades, la representación de Dios Verdadero que es la finalidad de la Cruz.
José Antonio Pajuelo Jiménez y Pedro Luna Reina
Hermanos cofrades de la Santa y Vera Cruz de Plasencia

viernes, 23 de marzo de 2018

ARTÍCULOS PUBLICADOS EN LOS AÑOS 2007-2008-2009

HOY PUBLICAMOS UN ESQUEMA DE LOS ARTÍCULOS PUBLICADOS DURANTE LOS AÑOS 2007-2008-2009. PARA LOS QUE ESTÉN INTERESADOS LE SEA MÁS FÁCIL ENCONTRARLOS.
SI ESTÁN SEÑALADOS CON UN ASTERISCO, ES QUE SE AÑADIERON DATOS NUEVOS EN EL ARTICULO.