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sábado, 2 de marzo de 2024

LUIS DE MORALES Y PLASENCIA

LUIS DE MORALES.” EL DIVINO”.

Luis de Morales fue longevo para su tiempo, se manejan como sus fechas de nacimiento y muerte el 1510 y 1586, pero sobre su vida no hay demasiados datos, aunque vivió y pintó en Extremadura, se atribuye su ciudad natal a Badajoz y durante medio siglo fue el pintor más prolífico de nuestra región. También realizó encargos para las ciudades de Évora y Elvas hoy portuguesas y entonces españolas y en 1539 se estableció en Badajoz, tras haber trabajado en Plasencia durante un periodo decisivo en su carrera.

El Divino Morales fue un pintor virtuoso, autor de una veintenas de retablo muy originales aunque inspirados en estampas, y también de obras de gran formato para altares y de piezas devocionales a las que debió en vida si popularidad. Cuidó con esmero la elección de los materiales y el tratamiento técnico. Destaca su potente iluminación, que contrasta con los fondos oscuros también intensos, y repitió temas, sí, pero incorporando a cada pieza notas personales que otorgan a cada una entidad propia.

 

ECCE HOMO.

 

Óleo sobre tabla, perteneciente al siglo XVI, mide 53 x 35 cms. Se encuentra en el Museo de la S.I. Catedral de Plasencia.

De las dos tablas de Luis Morales que posee la catedral traemos aquí la que representa a un Ecce Homo, la otra es una Piedad, temas ambos muy tratados por el Divino Morales.


De minuciosa técnica obtiene resultado de primitivo flamenco, logrando el efecto de profundidad a base de pronunciados escorzos, prefiriendo las formas esfumadas de la escuela leonardesca, colocada sobre un fondo neutro, en este caso el negro, para que las miradas de los fieles se concentren en lo representado.

La figura se alarga y languidece, pero permanece erguida, característica del manierismo de Morales. Esta tabla presenta al Cristo amarrado a la columna, en solitario.

CRISTO CON LA CRUZ A CUESTA

Cuadro de Morales, realizado con técnica mixta sobre tabla de 67 x 55 cms., conservándose en mal estado, con repintes oscuros en las zonas mas deterioradas. Presenta una inscripción en el marco con fragmentos bíblicos en parte perdidos, pero que se han podido identificar:

“O VOS OMNES QUI T – RANSITIS PER VIAM, ATTENDITE E VIDETE SI EST DOLOR SICVT DOLOR EVS”. - (Oh, todos vosotros que vais por el camino, prestad atención y observad si hay sufrimiento como el sufrimiento mío).

“VERE LANGVORES N(OST)ROS IP(S)E TVLIT ET PECCATA NOSTRA PERTVLIT INCORPORE SVO SVPER LINGNVM”. (En verdad, él soportó nuestro sufrimientos y padeció nuestros pecados en su propio cuerpo sobre la cruz).


La obra presenta soberbias calidades en el modelado de las fracciones, fundamentalmente en los ojos, dramatizados por profundas sombras. El cabello que orla el rostro no tapa la oreja, dispuesta como una superposición tan frecuente en la obra de Morales. La mano se dispone sobre el madero de la cruz con la estilizada elegancia que solía prodigar el pintor pacense. La composición se limita a una gama de tonos castaños y pardos; las carnaciones del rostro y manos son las manchas de color más luminosas, que destacan sobre el fondo neutro con el único acompañamiento de los travesaños de la cruz.

La alta calidad del cuadro merece incluirlo en el catálogo de las obras del pintor, al menos en lo que al rostro de Jesús se refiere. La relación de Morales con Plasencia es más intensa entre los años 1565 y 1570, en que realiza el retablo de San Martin y tasa las vidrieras de la Catedra, siendo éste un marco temporal quizás más probable.

 TABLAS DEL RETABLO SE SAN MARTIN.



Junto a las piezas escultóricas del maestro entallador local Francisco Rodríguez se encuentra el verdadero tesoro de la parroquia las ocho famosas tablas que pintó el Divino Morales por las que cobro 38.600 mrs.

Estas tablas están dotadas de gran sentimentalismo, sus escenas son tiernas y emotivas, presentando a los personajes sagrados en actitudes cotidianas y cercanas, con la intención de despertar la devoción y simpatía del espectador.



 El autor extremeño fue bautizado por sus coetáneos como el “Divino”, por ser de los mejores que había en el reino. En su época de esplendor, llegó a estar verdaderamente abrumado de tantos encargos que recibía, sobre todo de la nobleza eclesiástica y de la Corte, también de la vecina Portugal. Se cifran en 20 los retablos pintados por el artista extremeño, de los que solo se conservan res, en Arroyo de la Luz, en Higuera la Real y el de la parroquia de San Martin amenazado por el fuego de agosto de 2020, las tablas quedaron ennegrecidas y con graves deterioros, y actualmente en restauración.

Las tablas tienen como temática central los misterios de la Virgen y a mitad de la elaboración de ellas, todas fueron construidas por madera de nogal y atribuidas especialmente al pincel del artista (La Anunciación. San Martin, y el Mendigo, la Visitación y la Circuncisión). El reto bajo su superstición, a dos de sus mejores discípulos flamencos de sus taller, Juan Flores y Jorge de la Rúa, las tablas de San Jerónimo, y San Agustín, la Natividad y la Epifanía.


Todas estas piezas están realizadas en el momento cumbre del pintor entre 1565-1570, la mayor parte de ella construidas sobre una base de madera de nogal y realizadas al temple y al aceite, tienen idénticas medidas (125 x 83 cms.), menos las dos del sotobanco que miden (80 x 50cms).

  Fotografías de German Corcho.                                            

                 José Antonio Pajuelo Jiménez – Pedro Luna Reina- José Gutiérrez Delgado

 

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lunes, 19 de febrero de 2024

LA VIRGEN DEL BUEN SUCESO, LAS BODAS DE CANA Y NUESTRA SEÑORA DE LA QUINTA ANGUSTIA.

 

VIRGEN DEL BUEN SUCESO.

 

De madera policromada, 57 cm de alto. Siglo XIV. Se encuentra en la casa madre de las RR.MM. Josefinas de la Santísima Trinidad de Plasencia.

Imagen de la Virgen de pie con corona y cetro de plata en la mano derecha y el Niño en la izquierda. Esta sujeta con la mano izquierda la bola del mundo, símbolo del poder divino, y bendice con la diestra EL cuerpo del niño esta desplazado del centro de la composición, en actitud más avanzada que en épocas románicas anteriores.

El hecho de que la túnica de la Virgen sea recta sin pliegues, mientras que la del Niño esté plegada nos induce a pensar que probablemente fuera una imagen de vestir. Barrio Rufo hace referencia a esta imagen considerándola de las más antigua de Plasencia y fechándola en el siglo citado anteriormente.

 Procedía de la ermita de San Cristóbal en el barrio de San Miguel de Plasencia, desconociéndose el momento exacto en que llegó a este colegio.


Sin duda pertenece a otra advocación que la del Buen Suceso. Su denominación le viene con motivo de la fundación del obispo Pedro González de Acevedo, el cual compra unas casas en la calleja de la Pardala por 700 ducados, en el año 1594, para poder cobijar y adoctrinar en ellas a los niños de la ciudad y la puso bajo la protección de Nuestra Señora del Buen Suceso, dejándole una renta de 200 ducados. En esta casa hoy colegio de las Madres Trinitarias, se mantiene la heráldica del prelado y algunos otros detalles y aquella fundación en lo que se encuentra la imagen que se estudia.[i]

 

LAS BODAS DE CANA. (ANONIMO).



Óleo sobre tabla. De medida 100 x 100 cm. Siglo XVI. Hoy lo podemos ver el   museo de la Santa Iglesia Catedral.

Tabla de estilo flamenco, copia fiel del cuadro de Gerard David, ultimo Pintor de la escuela de Brujas del siglo XV (1460-1523), que realizo en 1503 y se conserva en el Museo del Louvre. Se encontraba en la Sala Capitular alta de la Catedral. Es interesante versión de escuela, según Elisa Bermejo, con algún añadido anecdótico como el perro. A través d ella podemos conocer el estilo del pintor David, atraído por un gran sentido narrativo, compositor de figuras y espacio arquitectónicos o paisajes con dominio de la verticalidad, a los que trata ya con ciertos claros oscuros. Son característicos los plegados de sus telas,

 

LA PIEDAD o NUESTRA SEÑORA DE LA QUITA ANGUSTIA.

En la parroquia del Salvador de Plasencia, nos encontramos una imagen de madera policromada perteneciente al siglo XVI.



Perteneciente a la capilla del Santísimo Cristo que estaba compuesto por un retablo de madera con talla y cuatro cuadros de madera con la pasión de Jesús.; en la parte inferior, Nuestra Señora de la Quinta Angustia; en el centro del segundo cuerpo, la imagen de Jesús crucificado. Todos estos datos expuestos son dados a conocer en el año 1562 por el inventario que hiciera el visitador de este obispado señor doctor Sánchez. En esta obra se reflejan las mismas características de la imaginería española del momento. La Virgen muestra un canon normal con pliegues de buena factura estofados con motivos vegetales. El Cristo se representa en una postura forzada y de proporciones menores que la Virgen, si bien el estudio anatómico y la policromía son buenos.

 

                                              José Antonio Pajuelo Jiménez.

 

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[i] Barrio Rufo. J. M. Apuntes para la historia general dl la M.N. y M.L. ciudad de Plasencia.1851.

  Fernández, fray Alonso Historia y Anales de la Ciudad y Obispado de Plasencia 1983.

  Matías Alejandro. Las Sietes Centurias. 1877.

jueves, 1 de febrero de 2024

VISITA AL MUSEO CATEDRALICIO.

 

En una visita por el Museo Catedralicio, he seleccionado algunas piezas que he encontrado más interesantes para hacer un breve articulo sobre ellas, y animar a los placentinos a visitar este museo, no solo de objetos religiosos, sino también de la exposición de retablos cerámicos de diferentes iglesias y ermitas placentinas; así también, en próximos artículos daremos a conocer algunas tablas del siglo XVI y cuadros de diferentes autores como Morales y Ricci.

Hoy destacamos las diferentes piezas.

 

BACULO (PARTE SUPERIOR)


Medidas. - 43 cm. de alto. Cobre. No tiene marcas. Primera mitad del siglo XIV o finales del XIII.

Museo de la S.I. Catedral de Plasencia.

Parece ser que este báculo apareció en el enterramiento de Don Nicolas obispo placentino  que fue elevado al solio episcopal de Plasencia en el año 1367.

Es un notable ejemplar báculo gótico que, en el caso de haber correspondido al mencionado prelado, podría haber pertenecido a algún obispo precedente, o bien tratarse de una obre arcaizante. Corresponde a una tipología de báculo bien definida durante el siglo XIII, que perdura durante la siguiente centuria. Este tipo de báculo bajomedievales son piezas raras en el conjunto de la historia de las artes del metal españolas y casi siempre están realizadas en bronce, no usándose la plata hasta épocas más tardías.

 

CUSTODIA.


Medidas. - 82x 23,5 cm. de diámetro de base. Plata sobredorada y esmalte. Np tiene marcas. Tercer cuarto del siglo XV. Museo S. I. Catedral de Plasencia.

Custodia portátil de templete de estilo gótico. De base cuadrilobulada con una concavidad semicircular en cada lóbulo, flaqueada por castilletes con chapiteles piramidales. El astil es turriforme sobre una base almenada, formando tres picos de planta decreciente y rematando con torrecillas cilíndricas culminadas por conos y bolas. La base inferior del templete octogonal está almenada por torrecillas con saeteras cruciformes. El remate de la custodia adopta de nuevo forma de templete, culminando con una cruz de galos en la que está clavado el crucificado de anatomía sumaria y la cartela con la inscripción INRI.

La factura de la custodia nos sugiere una cronología de fines de la Edad Media, lo que está confirmado por l presencia de dos escudos cardenalicios con el emblema de la familia Carvajal. Parece corresponder al cardenal Juan de Carvajal V. que fue obispo de Plasencia en 1450 y 1469.

 

CALIZ.


Medidas. - 24,7 x 10,2 x 17,8 cm.

Plata sobredorada. No tiene marcas. Fines del siglo XV. Museo de la S. I. Catedral.

Notable ejemplar propio del gótico final. Responde a la tipología característica de la platería de fines del siglo XV o principios del XVI como se ve en la base lobulada, en el astil hexagonal partiendo de arquitectura gótica, o en los abultados motivos vegetales repujados en pie. Se podía apuntar una posible filiación castellana de esta obra, sin descartar la posibilidad de la que se debiera a los entonces pujantes talleres placentinos.

 



CRUZ PROFESIONAL


Medidas. - 76 x 43,5 cm.

Azabache, madera, y plata en su color y sobredorada. No tiene marcas. Siglo XV con añadidos del XVII.

Parece una pieza reconstruida en el siglo XVII, aprovechando elementos de platería del siglo XV. El árbol de azabache y madra, arranca de un templete de cuarto puertas con relieves de Xto., San Pedro, San Pablo, y San Juan, bajo doseles flamígeros. El nudo es volado, de plata octogonal, rematado por crestería calada y en los ángulos, contrafuertes con columnas salomónicas.

 

Biografía: ANDRES ORAAX, S. Y GARCIA MOGOLLÓN F.J.: La platería de la catedral de Plasencia, Cáceres, 1983.

 

                    José Antonio Pajuelo Jiménez – Pedro Luna Reina- José Gutiérrez Delgado

 

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jueves, 18 de enero de 2024

LA PIEDRA DE LA LIBERTAD.

Hoy comenzamos a describir en diferentes capítulos, las inscripciones de la Ciudad según su ubicación, se encuentran dispersas en los diferentes lugares, y edificios emblemáticos de  la ciudad.
 Ha sido un trabajo de varios años, al que se le ha dedicado muchas horas para poder entender los que nos dicen estas piedras labradas; que en en su día quisieron nuestros antepasados dejar para el recuerdo los acontecimientos y significado de los hechos ocurridos en la localidad.
Es una guía cuya única intención es  de enseñar a conocer la interpretación y para que a los que les interesen, sepan lo que nos quieren decir, y el motivo de la misma. Ya muchas de ellas casi borradas, cubiertas de líquenes, dañadas, enterradas, ocultas o perdidas etc. hacen con el tiempo, que no llamen la atención y pasan inadvertidas y olvidadas. perdiéndose el motivo de porque están ahí, cual fue el de su colocación o el significado de la misma. 
Han pasado a ser un motivo decorativo para la mayoría, de los que intenta saber o leer su significado. Algunas se las conoce por su nombre, y hoy dedicamos parte del articulo a transcribir su significado. Hoy hablamos de la llamada "PIEDRA DE LA LIBERTAD". Llamada así, porque conmemora la liberación de la ciudad del poderío de los Zúñiga, y pasó a ser realenga. Es decir: bajo la tutela de los Reyes Isabel y Fernando. Cuando Plasencia salió triunfante de sus tres días de lucha contra el Conde, en memoria de su triunfo y grabando en ella el escudo de las armas de los Carvajales, que fueron los que le dieron la libertad, se erigió sobre la puerta Talavera, en recuerdo que por allí salieron sus libertadores.

A la entrada del ayuntamiento en su zaguán se encuentra la conocida piedra, cuya inscripción en letra gótica redactamos en latín. 


 LIBERTAS: URBIS: CELORVM: GLORIAM: PANDIT
INFERNIS: MISEROS: CIVESQ: OBTRUDIT: INIQVOS
LIBERTATEM: URBIS: PACEMQ: IMPONERE: ET MORES
JUSTITIA: ALTISSIMI: DECREVERUNT: REGES: HISPANIE
DIVUSQUE: HERNANDUS: DIVA: ELISABET: SANTA: CONIVNX
DUM REGINVM: ET URBIS: GRANATE: SVB.EGERINT. ARMIS
ISMAHELIS.TERROR-HERESVM.FORTISSIMI. VLTORES
QVOS PATER: OMNIPOTENS: FELICES.SEMPER.CONSERVET.
VICTORESQ.VALEANT. TOTVM.  REGNAGRE: PER ORBEM
LAUDIBUS  ANGELICIS CAELESTIA REGNA SEQUANTVR.

"La libertad de la ciudad amplió la gloria de los cielos. Envió a los infiernos a los ciudadanos míseros e inicuos. Sus altezas los reyes de España, el divino Fernando y la divina Isabel, su santa esposa,  decidieron con justicia establecer la libertad, la paz y las normas a esta ciudad, cuando marchaban a someter con las armas al reino de la ciudad de Granada. Ellos son el terror de Ismael y los valientes azotes de los herejes. Que el padre omnipotente los conserve siempre felices, y que, vencedores, puedan reinar a lo largo de todo el orbe; que consigan los reinos del cielo en medio de cantos de ángeles".

 Su transcripción ha sido realizada por el departamento de Historia Moderna y Antigua de la Universidad de Extremadura, Eustaquio Sanchez Salor catedrático de historia moderna y Julio Esteban Ortega profesor de historia antigua. para ellos el equipo de investigación y fotográfico de esta asociación cultural, después de indagar la transcripciones realizadas por dos diferentes escritores de nuestra historia y no viendo una concordancia entre los autores, nos dedicamos a fotografiar la laude, en diferentes ángulos con el fin de poder visualizar las letras góticas.
Con todo esta documentación remitimos el trabajo a los diferentes departamentos de la Universidad. remitiéndonos la mejor transcripción de la misma. Hoy la divulgamos para su conocimiento.
                     
  Esta inscripción estaba colocada sobre el arco de la puerta Talavera, unos años más tarde fue colocada en la fachada del ayuntamiento y hay otra de  igual latitud y longitud  en la Puerta del Sol muy deteriorada.
 Sobre el arco, y campeando en su costado las armas de la ciudad, y sobre la misma el escudo de los Reyes Católicos, hay otra lapida ilegible y de alto relieve como las que citamos, y que es presumible se refiere a estos acontecimientos ocurrido en el año 1488, porque en lo poco que se conserva en sus caracteres, se evidencia la misma fecha,




 Aún podemos  leer, la primera linea y parte de la segunda,
                                    EN EL AÑO DE NUESTRO SEÑOR DE 1.488 
                               ............................................ FERNANDO  I (ISABEL 


En la Puerta de Trujillo,  bajo el escudo de los Reyes Católicos, por encima del arco se encuentra otra inscripción de letra gótica, bien labrada, y que también fue transcrita por los mismos profesores.




 LIBERTAS VITAE, GEMMIS, AUROQUE PREFERTUR.
LIBERTAS NOBILEM REDDIT, PLASENTIAE URBEM.
QUAM FORTUNA SPREVIT, REGIAMQUE IN LUCEM REDEMIT.
NOBILES PROPTEREA PLASENTIAE, URBISQUE ET HEROES
DEVICERUNT HOSTES, SUB REGIO MARTE, FEROCES.
REGIBUS QUIPPE DECET HOMINESQUE SUBDITOS FORE.
 I K MENSI{IS} OCTOBRIS ANNO MIIII.LXXXVIII

La libertad está por encima de la vida, de las joyas y del oro; la libertad hizo noble a la ciudad de Plasencia. A esta ciudad la fortuna despreció y luego a la luz regia devolvió. Y es que los nobles de Plasencia y héroes también de la ciudad vencieron, bajo la bandera real, a sus enemigos feroces. Y ciertamente es justo que los hombres se sometan a los reyes. Uno[1] de Octubre del año 1488.


[1] Las historias de Plasencia dicen que fue el 20 de Octubre. Lo que está claro es que en la inscripción no pone 20. Hay una I y luego, parece una X o una K, de Kalendas.


El Señor de Torrejón, Francisco de Carvajal y su hermano Gutierrez de Carvajal, y otros aliados, acordaron levantarse contra el señorío de los Condes, y apoderarse con las armas de Plasencia. Para ello enviaron a Hernando de Carvajal, a que en Valladolid, de entrevistase con el rey, agradeciendo la intención de los placentinos.
Con los aliados de Caceres que llegaron a la ermita de Fuentidueñas, capitaneados por Juan de Sande y con los de Plasencia, asi como con un grupo de labradores con hachas y segurones, con lo que rompieron la puerta de Trujillo, y con los conjurados que había dentro de la ciudad, que eran muchos y bien armados, tomaron la voz del Rey y empezaron a clamar...Plasencia...Plasencia por los reyes Don Fernando y Doña Isabel.
Con la sorpresa se adueñaron en la misma noche de media ciudad; pero la fortaleza estaba en pié de guerra y bien defendida. Tres días duro el combate, los de la fortaleza defendían su posición, pero por mandato del duque se entregaron a los del rey.
Plasencia lucho por su independencia y contra el vasallaje de los condes, y dicen las crónicas de la ciudad que el 20 de octubre, llego el rey a Plasencia, y este mismo día, tomo posesión de la ciudad, acompañado de los independientes y nobles caballeros, de los regidores y de la gente del pueblo.
Plasencia adquirió por estos memorables acontecimientos, el titulo de MUY LEAL, sobre el de MUY NOBLE que tenía.


               José Antonio Pajuelo Jiménez – Pedro Luna Reina- José Gutiérrez Delgado

 

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miércoles, 13 de diciembre de 2023

ANEDOCTARIO.DON PEDRO "EL CRUEL"

DON PEDRO JIMENEZ RECIO


Se llamaba don Pedro, y le apandillaban “el Cruel”, con esa crueldad propia de la gente que se aviene a poner apelativos con similares históricos a personas que por su carisma pudieran tener alguna relación comparable, pero que luego, en este caso, difiere notablemente del modelo.

Don Pedro Jiménez Recio fue un personaje muy señalado en nuestra ciudad. Era conocido, por aquellos que decía de los apodos injustos, como don Pedro “el Cruel”. Se cree que se le colgó este sambenito en su época de juez militar, en las que sus actuaciones se Caracterizaron por aplicar la ley sin apelativo alguno,, con estricto rigor , cuando se acostumbraba, como siempre sucede, ha sucedido y sucederá, a que por presiones políticas, sociales o económicas, muchos delincuentes se liberan de la justicia con un pirueta descarada.

Habitaba en una casa de la Plaza, señalada con el número 33, donde en su planta baja tenía la droguería Emilio Ovejero desde el año 1935, anteriormente y que sirva para el recuerdo de las tiendas placentinas, estaba la sombrerería Carrillo. Ocupaba toda la casa pero hacia su vida en el segundo piso. Vivía solo, atendido por una vieja sirvienta que realizaba las labores del hogar.

Manolo Muñoz Palomino y Teodoro Vallinoto a quien debemos este articulo, iban muchas noches a visitarle, entre los tres recopilaban verbalmente la historia de la Ciudad. La conversación de don Pedro era fluida y amena, su memoria prodigiosa. Se sentaban alrededor de una pequeña camilla con suave falda de terciopelo, alumbrados por una hermosa lámpara que les rozaba las cabezas. Don Pedro presumía de enorme bigote que se escapaba protuberante en su cara enjuta y pálida. Apenas salía a la calle, había nacido en 1880, y conservaba la mirada fría, dura, como el acero. Sus movimientos habían perdido elasticidad, había perdido mucho aquel vigor que le fuera característico. Se trasladaba por los aposentos del piso con acusada lentitud y su voz profunda, que fuera atronante en otros tiempos, era suave y hondo murmullo con tonalidades bastante agradables. A veces se le disparaba y retumbaban las paredes con sus maldiciones, pero ello no era frecuente, solo cuando relataba alguna injusticia o algún atropello.

Desde su balcón se veía la plaza desierta, barrida por un viento que hacía remolinos con las hojas secas de los arboles. Contaba muchas cosas, algunas no publicables entonces otras la que formaron parte de la entrevista publicada en la revista de Navidad del año 1955, de la Asociación Cultural Placentina “Pedro de Trejo”.

Don Pedro Jiménez Recio, nació en Plasencia y a los diecisiete años era oficial de caballería, dio muchas vueltas por esos mundos de Dios, hasta que por los años veinte del siglo pasado, se estableció definitivamente en Plasencia. Fue Alcalde de esta ciudad y a los ochenta días le echaron por diversidad de criterios; su honradez y rectitud de ideas era incompatible con los “galipucheos” habituales de la administración. Aparece como presidente de la Comisión Gestora del 9 de septiembre de 1936, aunque ya había sido nombrado anteriormente por la autoridad militar. Después fue juez militar durante cinco años, con ello se creó infinidad de enemistades, pues no se doblegaba a recomendaciones ni a favoritismos. Era una consecuencia inevitable.

Se veía solo y viejo…, nunca pensó seriamente en casarse; sin más amistad que unas pocas personas, que eran la que constituían su mundo, y de la espiritual de la Asociación Cultural Placentina “Pedro de Trejo”, que por obrar en pro de Plasencia, ya les unía algo en común.

Recordaba el hecho de más resonancia que tuvo Plasencia fue la vuelta del “muerto resucitado”, suceso que ya hemos relatado anteriormente en otro artículo. Decía: Se hizo hasta un suceso político. Los liberales estaban de una parte, defendiendo al muerto resucitado “Eustaquio Campos”, mientras los conservadores negaban su autenticidad. Había verdaderas peleas familiares. En la Plaza donde entonces había una fuente en el centro, se formaban tales discusiones que no era extraño personas que caían de cabeza en la fuente, tiradas por los de la opinión contraria- Incluso se cerraban las puertas de la ciudad.” Me parece estar viendo la de la Puerta Talavera”, a fin de controlar quien entraba y salía. Y hasta hubo un muerto victima de la exaltación. Lo que nos hace pensar que por aquel tiempo, habría algún postigo que permitiera cerrarse, pues la puerta junto con la muralla había sido derrumbada años atrás.

Manolo y Teodoro, seguían día tras día recopilando anécdotas, en una de las preguntas que le formularon a don Pedro, le indagaron sobre la diferencia de aquellos años a los de los años cincuenta, y contesto que en lo que respecta a la densidad, a la parte material de su conjunto, ha habido un crecimiento considerable. Pero ni la moral, ni la vergüenza, ni la dignidad humana han corrido a la par. ¿Que diría hoy día don Pedro?

Recordaba con nostalgia que Plasencia hubiera perdido el Cuerpo de Bomberos, la Audiencia, la Banda de Música, lamentándose también de la agonía del Colegio de san Calixto,” que tuvo 114 alumnos de donde salieron hombre de la talla de don Idelfonso Prieto, Auditor de la Rota, amén de sacerdotes, maestros e instruidos artesanos, como se habían sumado desatinos desapareciendo monumentos e instituciones, por desidia, incompetencia, abulia, intereses, desinterés, expoliación… Hoy hubiese acabado reventado.

Con desaliento recordaba aquellos versos de Francisco Gregorio de Salas dirigidos al pueblo extremeño.”Bien pudiera cogerlos y lanzarlos sobre Plasencia”:

Espíritu desunido
domina a los extremeños;
jamás entran en empeño
ni quieren tomar partido.
Cada cual en sí metido
y contento en su rincón
huyen de toda instrucción;
y aunque es mucha su viveza
vienen a ser, por pereza
los “indios” de la nación”

Luego se le perdió la vista atravesando los cristales de su balcón y permaneció largo tiempo en silencio. Amaba a Plasencia y le dolía la indolencia tradicional en que se mantenía.

No se sentía viejo, ya que los viejos según dicen, se mueren de una de estas cuatro “C”; catarro, caída, casamiento, o cagalera. En estos tiempos tendríamos que incluir alguna “C” mas, cáncer, corazón, carencias, confusión, crisis etc-

Lo que no se sabe de don Pedro, era su afición a la fotografía. Tenía una cámara estereoscópica con dos objetivos que impresionaban fotos dobles en cada negativo, entonces de cristal, con distinta distancia focal. Una vez positivados, también en cristal, se contemplaban a través de un visor de especial, parecido a los prismáticos, que mezclaba las dos imágenes y producía un efecto tridimensional tan real que las figuras se veían con una impresionante separación vestido con el traje típico de cada lugar de planos- Su relieve era perfecto; apetecía pasar la mano por detrás del artilugio para tocar las imágenes.

En Plasencia según mis conocimientos después del estudio de los fotógrafos de la ciudad, había cuatro cámaras de tales características, una de Don Pedro, la de José Diez, la de Pedro Sánchez, y la de José Cepeda sacerdote que vivía por los años cuarenta en la calle las Morera. Sabemos que don Pedro tenía un gran número de fotos con variados motivos del tradicional mercado de los martes placentinos. Entonces venían de los pueblos los “marteros” y en aquellas fotografías se observan con perfecta nitidez todas las vestimentas, desde la de Montehermoso, que son la más destacadas por la original gorra con la que se tocan las mujeres, hasta la de los pueblos del Valle y de la Vera. Este gran archivo documental, parece que lo regalo aún amigo, no sabemos a quién, pero seguimos indagando y en un mañana tal vez no muy lejano lo encontremos abandonado en una caja de cartón en un rincón de un desván olvidado esperando ser resucitado para la historia.
            Agradecimiento a Manuel Muñoz Palomino (+) y a Teodoro Vallinoto (+)
    
                Jose Antonio Pajuelo Jiménez  - Pedro Luna Reina- José Gutiérrez Delgado

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lunes, 27 de noviembre de 2023

LOS ARTIFICES DE LA CATEDRAL DE PLASENCIA.

 

LOS ARTIFICES DE LA CATEDRAL DE PLASENCIA

En su construcción trabajaron los más acreditados arquitectos del siglo XVI. No resulta fácil determinar el tiempo que trabajó cada uno, ni señalar con exactitud las obras que realizaron, por lo que daremos los datos de los que tengamos con mayor certeza.

Enrique de Egas, que trabajó en las catedrales de Toledo, Sevilla y Salamanca, entre otras, hace los primeros planos en el año 1497, se le cita en los archivos de la catedral como maestro mayor haciéndose cargo de la obra de la catedral nueva, también hizo un informe sobre la sillería que para el coro proyectaba Rodrigo Alemán y en la que consta entregó unos planos al obispo Álvarez de Toledo.[i] Fue sustituido por Francisco Colonia.

En 1513, aparecen como arquitectos Juan de Álava y Francisco de Colonia. No fueron muy cordiales la relación de ambos arquitectos por lo que en 1522 queda Juan de Álava, hay que hay que atribuir el trazado de la Capilla Mayor y la portada principal de la sacristía.

Juan de Álava su nombre era Juan de Ybarra, nacido en Larrinoa (Álava) 1480 y fallecido en Salamanca 1537, Maestro de Cantería. En 1517 aparece su nombre vinculado por primera vez a las obras de la catedral, que se había iniciado en 1498; sin embargo, es posible que ya estuviera en ella desde 1513, en que se retoman las obras. A ella estaría ligado el resto de sus días, visitándola anualmente; por lo tanto, no solo es la obra que más tiempo ocupó al artista, son también donde mejor pudo plasmar sus ideas y preferencias en materia artística, convirtiéndola partir de 1522 en una iglesia de salón, con naves a igual altura, aunque nunca llegaría a ser concluida.[ii]

En 1523, acude a la cita anual a Plasencia, momento en que el ayuntamiento le solicita su intervención en la polémica sobre las casas consistoriales; se discutía sobre si la fachada había de ser ras, que era la opción de Álava, o con soportales, como quería el pueblo.

En 1537 el Cabildo de Plasencia decidió reemprender las obras que había interrumpido en 1534, por lo que termina en llamar a Juan de Álava. Esta fue su última salida de Salamanca, ya muy enfermo, lo cual no le impidió demostrar su fidelidad con la obra que más le ocupó.


Francisco de Colonia: Burgos (1470-1542). En 1516, interviene en la catedral nueva de Plasencia, de la que, en opinión de Mélida, pudo hacer el proyecto y comenzó la obra, pero se le retiró de la misma por no desarrollarse satisfactoriamente, siendo sustituido por Juan de Álava.[iii]

En 1537 figura al frente de las obras Alonso de Covarrubias, que trabajó en las obras del Alcázar de Toledo. En ese mismo año tras la muerte de Juan de Álava se hace cargo de la prosecución de las obras que en ella se estaban realizando. Presentó su proyecto, que fue aprobado, y se le nombró maestro mayor de las obras de la catedral, con el mismo salario de su antecesor.[iv]


En este mismo año se habla de Pedro de Ibarra (Hijo de Juan de Álava), aunque fue muy poco el tiempo que estuvo al frente de las obras. Su presencia en la diócesis fue más bien tardía, probablemente en 1560 fue contratado por el obispo Ponce de León para dar trazas y condiciones a la iglesia de Santiago de Miajadas y plateando la solución de crucero y cabecera que no llegó a ejecutar. En 1562 dio las condiciones para la iglesia parroquial de Logrosán, construyendo la capilla mayor y la sacristía. También intervino en la construcción de una capilla y cuatro arcos en la iglesia del Monasterio de San Francisco de Trujillo.


En 1538 durante el pontificado de Gutierre de Vargas Carvajal la obra ozo de un gran avance si bien paralizada durante varios años en los trabajos. La muerte de Juan de Álava obliga al cabildo a buscar un nuevo arquitecto siendo elegido en el año citado a Diego de Siloé (1495 -1563), aceptadas sus trazas  en 1539, tras una intervención de Rodrigo Gil de Hontañón y quizás la contratación no culminada de Alonso de Covarrubias (1488-1570).Sin embargo, las frecuentes ausencias de este maestro obligan al Cabildo a dejar la dirección de las obras a Juan Correa y Martin Rieta, hombres de confianza de los capitulares, aunque debían seguir el diseño de Siloé. A él se le debe la portada sur del enlosado de un naciente estilo clasicista.

Finalmente en el año 1544, vuelve hacerse cargo de la obra Rodrigo Gil de Hontañón quien en 1555 presentó los planos del último cuerpo de la fachada principal y de las cresterías. Gil de Hontañón permaneció en su cargo hasta 1558, año que fue inaugurada la parte construida de la catedral nueva, en su etapa de madurez más próxima al estilo herreriano pertenece esta notable creación.

Toda una relación de insignes maestros. A su pericia y competencia debemos este legado de arte.

 

            José Antonio Pajuelo Jiménez – Pedro Luna Reina- José Gutiérrez Delgado

 

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[i] Real Academia de la Historia. Enrique Egas. Castilla1455. Granada 1534. Biografía.

[ii] Real Academia de la Historia, Juan de Álava, Biografía

[iii]Real Academia de la Historia, Francisco de Colonia., Biografía

iv Real Academia de la Historia, Alonso de Covarrubias. Toledo (1486-1570) Biografía

 

 

 

 

martes, 14 de noviembre de 2023

EULOGIO GONZALEZ

UNA VIDA EJEMPLAR
Sabéis que fue en Plasencia Maestro de varias generaciones de párvulos, habiendo dejado en su labor un surco imborrable. Aunque hombre de rectas costumbres y de buen corazón, fue Maestro de mano dura, en consonancia con la época, pues todavía no se había indultado al niño del delito de nacer, que dijo el clásico, ni se había descubierto que siendo la Escuela una continuación del hogar, que es amor, el amor debe ser el eje de la enseñanza. Eran los tiempos en que se sostenía la teses brutal de que “la  letra con sangre entra”, y en que los padres, mal orientados en el asunto, cuando presentaban un hijo al Maestro le decían sentenciosamente, como si entregaran una res al matadero: -Con las orejas me responde usted.

Y para obedecer cumplidamente tan cariñosas indicaciones, en las cuales no sabemos que parte tendría el corazón, D. Eulogio tenía, aparte de su correspondiente cuarto de los ratones, un punterito de encina terminado en punta, de un negro charolado, que al rebotar sobre las uñas de los pobres infantes les hacía retorcerse en horribles convulsiones y enroscarse al brazo severo, trastornados por el dolor, y cerrados sus ojitos anegados en llanto. Y cuando el puntero era sustituido por las manos, sacudía con tal fuerza en las tiernas posaderas, (era hombre de complexión robusta) que en no pocos casos se hacía necesaria la presencia de la criada y el estropajo.
Muy duro, ¿verdad? En honor de la misma, hay que confesarlo. Pero volvemos a decir que el hombre es hijo de su época. Un monarca justiciero que lega a su sucesor prole bastarda y nobleza insumisa, puede muy bien hacerle desembocar en cruel.
Primero estuvo la Escuela en el lugar que hoy es plaza de mercado, aneja a la entonces Audiencia. Había para el recreo una ancha explanada, entre paseo y jardín, donde los niños jugábamos al toro utilizando como cuernos las retorcidas hojas de unos eucaliptos que allí crecían, mientras que D. Eulogio, sentado junto a un pozo con bomba, tomaba el sol y su tabaco en polvo, pues vivíamos en las postrimerías del rape, la canoa y el polisón. Al acordarse la construcción de la plaza de abastos, la Escuela fue trasladada a la calle Pedro Isidro, y últimamente, a la Plazuela de Leal.
Don Eulogio vestía de negro, y durante las clases se cubría la cabeza con un birrete del mismo color; y para dar compás a nuestras marchas escolares, tocaba un tambor que oprimía habilidosamente sobre el dorso de una mano con los dedos anular y meñique no obstante manejar con los pulgar e índice de la misma mano uno de los palillos. En la diaria labor le ayudaba su esposa Dª. Rufina, señora bajita de cierto aire monjil, que nunca pegaba, y también una muchacha blanca, guapa y saludable, llamada Tomasa, y otra, Lucía, alta y delgadita, de muy simpático aspecto, que nos acariciaba con los ojos porque no podía llegar a más.
Tenía D. Eulogio entre sus novedades pedagógicas, un alfabeto mímico con el que nos entendíamos a las mil maravillas sin mover los labios, aunque para nada nos haya servido después. Había compuesto una lección de Geografía local que nos hacía recitar con frecuencia y que decía así:

Niño, serás un bobalicón
Si no tratas con porfía
De aprender esta lección
Sencilla de Geografía.
Al norte está el Berrocal;
Al saliente, San Antón;
La Isla se halla al Mediodía,
Y al poniente la estación
De nuestra próxima vía.

Esto de próxima no sabemos si haría alusión a distancia o a que el ferrocarril estaba ya en vísperas de su inauguración.
También nos enseñaba de viva voz otra lección sobre urbanidad, que muy pudiera titularse “El suplicio de Pepín”, y que era la siguiente:

Lávate muy bien la cara,
Las manos, ojos y oídos:
Guarda los demás sentidos
Si es que están limpios y sanos.
La cabeza peinarás
Que es cosa muy buena y sana,
Y una vez a la semana
Las uñas te cortarás.

Por la escuela de este hombre activo y ejemplar desfilaron durante muchos años párvulos de todas clases sociales de la población, y su labor de derramó a todos por igual, pues a pesar de la enorme asistencia que pesaba sobre el, éramos muchos los niños de clase humilde que al cumplir los seis años salíamos de su Escuela leyendo y escribiendo con regular perfección.



Ya viejo, solo y achacoso, fue jubilado con una asignación irrisoria, por lo que vivía en extrema necesidad. En el barrio que lleva su nombre fue recogido por un discípulo agradecido en cuyo hogar vivió, para después ser trasladado a un asilo de Madrid, donde acabó sus días en total soledad y aislamiento, lejos del lugar donde había dejado diluida su alma.
En la casa donde vivió, se le dedica una lapida en recuerdo de este Maestro de Párvulos que reza así:

EN ESTA CASA VIVIÓ, D. EULOGIO GONZALEZ, MAESTRO DE PÁRVULOS, QUE EJERCIÓ SU PROFESIÓN EN ESTA CIUDAD CON ENTUSIASMO FERVOR Y BRILLANTE RESULTADO.
                                 PLASENCIA AGRADECIDA, HONRA SU MEMORIA.


                Jose Antonio Pajuelo Jiménez - Pedro Luna Reina -José Gutiérrez Delgado.

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