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viernes, 22 de marzo de 2013

PLASENCIA, FERIA TAURINA DEL AÑO 1898.


Efemérides Placentinas.
Para la Feria del año 1898 se había confeccionado el cartel taurino de la forma siguiente; el primer día Rafael Guerra (Guerrita). El As del toreo en aquella época,  y Antonio de Dios Moreno (Conejito), intimo y protegido del Goloso; para el segundo día estaban anunciadas las Cuadrillas de niñas toreras, capitaneadas por Dolores Prentel y Angelita Armegol, la animación era extraordinaria.
 Desde días antes, el Club Guerrita presidido por el buen aficionado don Julián Simón , maestro nacional, hombre simpático, elegante, buen polemista en todos los asuntos taurinos, y gran partidario de su torero Guerrita. El club estaba situado en la calle de san Idelfonso nº 1, en la que no faltaban además de una fotografía del Diestro, varios fotograbados de revistas graficas taurinas con diversos motivos, anuncios en seda, cabezas de toro, y moños hechos y regalados por las señoritas de entonces.
Bullía diariamente el Club con el entrar y salir de los socios trayendo y llevando noticias, unas veraces y otras de fantasía; para todos los gustos. Allí el jacarandoso diestro de la Ciudad, Antonio Carvajal, peinado a lo torero, con sus persianas y un tupe hombruno de ala ancha, traje corto, y ceñido cadena y dije de oro, formaba pareja con Leoncio González (Blanquillo) honrado artesano, albañil, buena figura y valiente; el taciturno Antonio Norberan, buen banderillero y mejor persona; Juanito Soroña y Silva y Ángel Delgado Gregorio,  picadores en las novilladas caseras que se celebraban frecuentemente; el diminuto Fernando Verea, simpático, dinámico, gran aficionado a la guitarra que tocaba con gusto exquisito y tantos otros… que en su recuerdo detallado en esta líneas perdure en el ánimo de los aficionados y en la historia taurina de la Ciudad.

Desde dicho Club, enfilando la calle Pedro Isidro arriba, en oleadas continuas, los socios recolaban en “La Taurina” establecimiento de bebidas y de conversación situado debajo de los portales, donde se hacían los más graciosos comentarios con motivo de una u otra cosa sucedida; la cuestión era pasar el rato.
Como todo llega, llego por fin el día de la Fiesta, pues dos o tres días antes el tiempo comenzó a ponerse turbio  y se sucedieron los chubascos terminando con claros de sol. D. Antonio Lubián, cordobés muy afable y  simpático, empresario o representante de la empresa de la corrida, sentado en la terraza del Café Romero, se jartaba, de mirar al cielo y preguntar a unos y a otros si sabían algo de cuando iba a dejar de llover, y entre chato y chato de vino ni idea y acompañado de unos cuantos buenos amigos, D. Juan Silva, D. Juan Ocaña, D. Román Mora, D. José Romero, D. Manuel Cuevas, D. Juan Barona, D. Román Jiménez Millán y Amalio Arroyo Serapio apodado “el Chato”, que formaban parte de la primera Peña Taurina de Plasencia, en fin de todos los viejos y jóvenes que acudían al popular café Romero se comentaba la inestabilidad del tiempo, si se daría o no la corrida con el disgusto consiguiente;  y la corrida se dio porque el Guerra así lo quiso; no podía suspenderse porque él tenía las fechas posteriores comprometidas y de no darse, había que matar los toros en los corrales y perderlo todo, y fueron a la plaza; después del paseo, empezó a llover fuertemente estropeando  el trabajo que se había hecho por la mañana para poner el ruedo en condiciones; el tendido se quedó desocupado, únicamente un señor con un impermeable echada la capucha, se quedó solo en la barrera debajo de la presidencia aguantando el chaparron; los toreros en la puerta de arrastre envueltos en sus capotes unos de ellos, “ El Guerra”, hablando con el señor del impermeable y con  otro señor  en el callejón.
Cesa la lluvia, pero el suelo esta imposible, unas ordenes se dieron, entonces entraron en el redondel unos cuantos obreros armados con escobas para quitar el agua, el Guerra, señala los sitios más peligroso, pero debido a la torpeza de unos de los obreros no entiende lo que se le ordenaba,  hace que Guerra  salga al redondel, coge la escoba y barre un gran charco pero al mismo tiempo salta el señor del impermeable y agarra la escoba de otro obrero, comenzando al lado del Guerra hacer la misma faena, pero hay otro señor que va junto a ellos haciendo lo mismo .
Aclara la tarde y se da la corrida que fue estupenda; ha quedado en los anales taurinos como una de las más grandes corridas que lidió el coloso cordobés, que dio prueba de sus buenos deseos y amistad a los aficionados que le ayudaron en su barrido, que fueron D. José Romero García y Rafael Torres Canals.
Terminada la corrida en la “Fonda Romero”, el empresario D. Julián que pueden imaginarse como estaría, decía a los amigos que le rodeaban, en este pueblo solo le hace falta a ustedes  el Arca, que el diluvio es de vosotros.

Datos obtenidos de la revista de feria. Junio 1959.
Jose Antonio Pajuelo Jimenez - Pedro Luna reina
Pubicado el 22 de Marzo de 2013, en el antiguo bloc de la vozdemayorga.


domingo, 17 de marzo de 2013

DIEGO DE GRADOS, MAESTRO CAPILLA




UNAS REÑIDAS OPOSICIONES AL CARGO DE MAESTRO DE CAPÌLLA EN LA CATEDRAL DE PLASENCIA.- SIGLO XVII



Fueron en tiempos pasados muy apetecidos los cargos de música en la Catedral de Plasencia. A ellos se presentaban bastantes competidores en reñidas oposiciones, músicos ya experimentados en el oficio y que habían ejercido el Magisterio en otras Iglesias y el Cabildo se esmeró siempre  en escoger lo mejor. Expondremos a nuestros lectores unas oposiciones al cargo de Maestro de Capilla, sumamente interesantes.

NOMBRAMIENTO DE MAESTRO DE CAPILLA A DIEGO DE GRADOS, 26 NOVIEMBRE 1622.
Por mandato de los señores Deán y Cabildo , el licenciado Diego de Grados, digo de Bruceña, ( es error del copista), Racionero y Maestro de Capilla  de la Santa Iglesias de Zamora, juez que vino para el examen de los opositores al Magisterio de Capilla de esta Santa Iglesia, hizo relación como Diego de Grados, clérigo, presbítero, sustituto de de Maestro de Capilla de la Santa Iglesia de Sevilla y Manuel Rodríguez Galván, maestro de Capilla de la Santa Iglesia de Badajoz  y Juan de Riscos, maestro de Capilla de la Iglesias de Úbeda y Gerónimo de León, maestro de Capilla de la Iglesia de Medina del Campo y –Diego Pontac, opositores al dicho Magisterio de Capilla de esta Santa Iglesia han hecho sus oposiciones y actos y exercícios de oposición según y como el dicho Maestro Diego de Bruceña les ha ordenado y mandado y habiendo hecho de ello relación en este Cabildo y de los Méritos de cada uno de los dichos opositores y salió del Cabildo. Luego los dichos señores Deán y Cabildo habiendo oido y entendido la Relación hecha por el dicho Diego de Bruceña, nemine discrepante, Dijeron que nombraban y nombraron o elegían o eligieron por Maestro de Capilla al dicho Diego de Grados con el salario de trescientos ducados y treinta y seis fanegas de trigo cada año y la comodidad de los seises puesto en los editos con las cargas y obligaciones que el dicho Magisterio tiene y conforme los estatutos de Maestro de Capilla y autos capitulares que sobre esto hay y que dicho salario le corra desde primeros de octubre de este y así que entre en este Cabildo  a jurar los estatutos del Maestro de Capilla. Y el dicho Di.ego de Grados entró en dicho Cabildo y que  estando de rodillas ante el altar que en la dicha sala de Cabildo está, juró de guardar los dichos estatutos, autos de Capitulares y mandamientos del Cabildo. Acordaron y  a mandaron que el Sr. Canónigo Gregorio de Vargas, Mayordomo de la fábrica, dé al Maestro Diego de Bruceña cien ducados de oro o plata y además de esto que pague la costa de ida, estada y vuelta a Zamora. Y que a los cuatro opositores que quedan se les den a cada uno treinta ducados para su camino y que el Señor Chantre escriba una carta a la Santa Iglesia de Zamora en agradecimiento de haber dado licencia al dicho Maestro Diego de Bruceña. (Archivo Catedral, Actas Capitulares, libro 20, folio 526, 26 noviembre 1622).
Poco tiempo permaneció en su cargo de Maestro de Capilla Diego de Grados. En 7 de Julio de 1623, fue despedido por el Cabildo, al parecer por incumplimiento de sus obligaciones, dándosele 50 ducados “para su camino”, aunque la mitad del Cabildo estuvo de su parte y la otra mitad en contra. (Act. Cap. Libr 21, Fols. 6 y 7) No conforme con esto, Diego de Grados entabla pleito contra el Cabildo, fallando a favor del Deán y Cabildo el Provitro de Capilla Juan de Rissor, Dr. D. Juan de Sosa en  sentencia dictada el 13 de noviembre de 1623, pagando las costas del pleito cada una de las partes, a mitad. Sucedía esto en el Pontificado del Obispo D. Sáncho Sávila. (Archivo Catedral, Legajo 22, pieza 17). Diego de Grados debió de marchar a Madrid, de donde era natural, y por aquel tiempo no se descarta la hipótesis de que en ese tiempo fuera discípulo del gran polifonista valenciano Juan Bautista Comes, que a la sazón se encontraba en la Corte de teniente de maestro de la Capilla Real. Mas tarde vemos a Diego de Grados de Maestro de Capilla del Colegio del Patriarca de Valencia, del 24 de abril de 1625 al 12 de agosto de 1627, fecha en que murió Juan Bautista Cosmes en 1628. ( Conf. J. Climent y J. Piedra,”Juan Bautista Cosmes y su tiempo”. Madrid, 1977, pags. 9 a, 97 y 137).
Como en la oposiciones que antes hemos referido todos los opositores fueron aprobados, el Cabildo se fijo en la competencia de ellos, evitó nuevas oposiciones y fue llamando al cargo de Maestro de Capilla a alguno de ellos. Tal cosa sucede con Manuel Rodriguez Galvan, maestro de Capilla de Badajoz.
“Rescibimiento de maestro de Capilla al de Badajoz. Commetieron al señor D. Diego de Aguilera, Chantre, se haga diligencia y escriba a Manuel Rodríguez Galván, Maestro de Capilla de la Santa Iglesia de Badajoz, venga a servir este magisterio de Capilla en que desde luego por tal Maestro le nombraron con el salario que tenía Diego de Grados de trescientos ducados y treinta  las mismas condiciones, cargas y obligaciones de dicho Oficio y que para ello despache propio por cuenta de la fábrica” (Arch. Cat. Act. Cap. Libr. 21, fol, 8,, v.º).Sucedía esto en 21 de julio de 1623.
Lo mismo sucedió a los 10 años con Juan de Risscos, por entonces Maestro de Capilla de Antequera, sucediendo en 23 de junio de 1633 en el cargo de Maestro de Capilla de nuestra Catedral a Manuel Rodríguez Galván.
“ Nombramiento de Maestros. Rescivieron y nombraron por Maestro de Capilla de esta Santa Iglesia a Juan Benitez de Riscos, Maestro de Capilla de la Iglesia de Antequera, con trescientos fábrica y con las condiciones que se recibió a su antecesor Manuel Rodríguez Galván y que tenga a su cargo los seises, que le corra el dicho salario desde este día” (Arch. Cat. Act. Cap. Libr. 21, fol. 590, vº.)
Dicho Juan de Riscos oposita mas tarde en 1637 a la plaza de Maestro de Capilla de Jaén y no debe confundirse con otro del mismo nombre que oposita en Granada a Maestro de C apilla con el célebre Maestro Luis de Aranda. (Conf. J. López Calo, “La Música en la Catedral de Granada en el siglo XVI”, Granada 1963, I, pág. 171)
Finalmente unas palabras sobre otro de los opositores en las mencionadas oposiciones de 1622: Diego Pontac. (Son muchos Diegos en una sola oposición). Se trata de un músico de verdadera categoría. Mientras algunos autores, como  Anglés, lo colocan entre los músicos de la escuela religiosa de polifonía valenciana del siglo XVII, “ cuando queramos estudiar a fondo la producción musical de la escuela valenciana, tendremos que estudiar también la figura eminente  de Diego Pontac” (Wolf-Anglés, “Hist. De la Mús.” Edt, Labor, 1965, pag. 411), otros como Subirá, ( J. Subirá, “Hist. de la Mus.” Salvat1947, II, pag. 68) se inclinan mas a colocarlo en la escuela aragonesa, ya que fue formado por el maestro Pujol en la Catedral de Zaragoza y allí estudió contrapunto con Rimonte. Pontac abstuvo puestos de maestro de Capilla en Salamanca, -Convento de la Encarnación  de Madrid, catedrales de Granada y Valencia y en la Capilla Real de Madrid.
Así se hilaba de fino en la elección del cargo de Maestro de Capilla en nuestra Catedral de Plasencia-
Datos recopilados de D.Román Gómez Guillén, Canónigo Prefecto de Música.


JosÉ Antonio Pajuelo Jiménez. Pedro Luna Reina.
      

                                                      "CREANDO CULTURA".



sábado, 2 de marzo de 2013

Los organeros Fabri en la Catedral de Plasencia.


LOS ORGANEROS FABRI EN LA CATEDRAL DE PLASENCIA.- SIGLO XVII

         Es un tema interesante hablar de los organeros que en el de curso de los siglos pasaron por nuestra Catedral y que no puede omitirse al tratar de los órganos de la misma.
         Nos ocupamos en este artículo de Horacio y Juan Francisco Fabri, organeros de origen napolitano, que se afincaron por esta región durante algún tiempo. Los documentos que hemos visto no señalan la clase de parentesco entre Horacio y Juan Francisco Fabri, pero tenemos sólido fundamento en afirmar que se trata de padre e hijo, como en otras muchas familias de organeros.
Horacio Fabri. Sabemos de él que en 1595 construyó un órgano para el Monasterio de Santa María de Monjas Jerónimas de Trujillo, tristemente desaparecido. De Horacio Fabri tenemos una referencia en los documentos del archivo catedralicio donde aparece como organero y que data de año 1602. “Oracio Fabri, mandaron busca una escritura que dice la parte de Oracio Fabri que entregó al Cabildo en resguardo de la fianza que dio y obligaron que hizo de que el realexo de esta Sancta Iglesia en cinco años no haría vicio, la cual escritura era de ciertos maravedís que de un órgano le deben en el Losar y cometieron el Sr. Racionero Alonso Paniagua en los papeles del Sr. Racionero Cristobal Sánchez que esté en el cielo, lo haga buscar y hallándose le traiga para el primer Cabildo”. Como vemos, bajó en el Realejo de la Catedral, aparte de un órgano que construyó para la parroquia en El Losar (Archivo Catedral, Actas Capitulares, Libro 17, fol, 472, vº, 4 mayo 1602).
Oracio Fabri contrae matrimonio en Plasencia en la parroquia de San Esteban el 17 de abril de 1596. Hemos tenido la suerte de encontrar la partida de matrimonio que transcribimos a continuación: “ En la ciudad de Plasencia, a diecisiete días del mes de abril del año mil quinientos noventa y seis, yo Alonso Jiménez, cura de San Estaban, habiendo precedido las amonestaciones que manda el Santo Concilio, desposé por palabras de presente que hacen verdadero matrimonio, a Oracio Fabri, organista, con María Gutiérrez, viuda, hija de Pablo Merinero y de Isabel López, su mujer. Testigo Cristóbal Godoy y García de Rosa y Gaspar de Sauceda” (Archivo parroquia de San Esteban de Plasencia, libro de Matrimonios, n. 10, fol. 53). Hemos de hacer constar que la palabra “organista” en el siglo XVI y anteriores, designa al organero. ( Vid. Ramón González Amezúa, “Perspectiva para la historia del órgano español” página 25, Madrid, 1970.
         Sobre Juan  Francisco Fabri damos a conocer los siguientes documentos: “ Mandaron consultar si se dará de salario a Juan Francisco Fabri ocho mil maravedises cada año porque aderece lo órganos y realexo de esta Sancta Iglesia y que le corra desde primeros de este mes de mayo y que entre en esto lo que en el realexo y órganos hubiere aderezado. Mandaron dar el salario como está dicho al dicho Juan Francisco Fabri, Maestro de hacer órganos” (Act. Cap. Libr. 18, fol. 368, 10 mayo 1605.)
         Muy del agrado y a plena satisfacción del Cabildo debió de resultar el trabajo de Juan Francisco Fabri, ya que a los pocos días se le nombra organero de la Catedral de un modo estable y se asigna como sueldo 10.000 maravedies al año.” Ordenaron y mandaron que a Juan Francisco Fabri, maestro de hacer órganos, se le den diez mil maravedíes del salario cada año, que corran desde el primero de este presente mes de mayo porque se obligue a tener siempre templados y aderezados lo órganos y realexo de esta Sancta Iglesia, reparando los daños que tuvieren de remiendos o ratonaduras y que si se quebrare o rompiere alguna cosa o algún caño esté obligado a aderezarlos, dando la Iglesia los materiales y dello ha de hacer escritura y por el aderezo que hizo del Realexo no ha de llevar cosa alguna y cometieron al Sr. Lcdo. Benevides, canónigo, haga con él la escritura y para todo ello le dieron comisión bastante.” ( Act. Cap. Libr. Cit. Fol. 373, Vº, 23 mayo 1605.       
 Es de resaltar la confianza del Cabildo en estos asuntos dada al entonces canónigo doctoral, Lcdo. Don Gaspar Martine Benavides. A él le dieron en otras ocasiones comisiones tan importantes como la gestión acerca de Juan Bautista Celma para terminar la verja del coro de la Catedral y que detallamos a continuación. “Cometieron al Sr. Lcdo. Benavides, canónigo, haga todas las diligencias necesarias para que se acabe la reja, así con Bautosta  Celma como y con quien más convenga y que en ello gaste lo necesario.” ( Act. Cap. Libr. 17, fol. 539. Vº). Sucedía esto el 19 de octubre de 1602.
        
 Datos recogidos de D.  Ramón Gómez Guillén (+), canónigo prefecto de Música.

José Antonio Pajuelo Jimenez - Pedro Luna Reina.


                                                "CREANDO CULTURA"

miércoles, 20 de febrero de 2013

EL Organista DIEGO GONZALEZ.


LA ENSEÑANZA DEL ÓRGANO EN LA CATEDRAL DE PLASENCIA
EL ORGANISTA DIEGO GONZÁLEZ

   Dentro de la actividad musical del culto divino, es muy  frecuente la enseñanza del órgano en nuestra catedral durante los siglos  pasados. “Los mozos de coro”  han constituido hasta bien entrado el presente un siglo  un  estamento musical de suma importancia. Su oficio era entonces la salmodia, antífonas e himnos en el canto de las horas canónicas y reforzar la voces de la capilla música catedralicia. Con frecuencia los mozos de coro pedían al Cabildo que se les enseñase a tocar el órgano, peticiones que eran casi siempre atendidas. Bien se lo podía permitir la catedral al contar con tres órganos, cosa que ahora no es factible al contar con un solo órgano cuya pronta restauración todos anhelamos. En ello hemos de poner nuestra más espléndida cooperación económica.
            De estos mozos de coro, así como de los seises, salieron magníficos organistas. He aquí unos datos acaecidos en el siglo XVIII.
            “Leyóse petición de Francisco González, mozo de coro, en la que suplica al  cabildo le dé licencia para aprender a organista, mandando a los de esta Santa Iglesia le enseñen en toda forma. Y acordaron, concediéndole dicha licencia, que, respecto de ser los dos organistas iguales aun en sus empleos como para esta obligación, acuda a cualquiera que eligiere de ellos para que le enseñen” (Actas Capitulares, Libro 47, 27 de febr. 1715.)
            Otro mozo de coro, Diego González, del que vamos a tratar en este trabajo, hace idéntica petición en el año 1716. “Leyóse petición de Diego González, mozo de coro de esta Santa Iglesia,  en que suplica al Cabildo se sirva mandar a cualquiera de los dos organistas de ella  que, en conformidad con el Estatuto, le enseñen a tocar el órgano. Y acordaron se encargue al Sr. Deán tome a su cuidado disponer le enseñen al suplicante dicha facultad.” (Act. Cap. Libr. 47, 22 may… 1716). Tanto interés tuvo el Cabildo en favorecer esta promoción organística que días después “acordaron que el Sr. Deán, continuando su comisión,  tome a su cuidado el que uno de los dos organistas dé lección a los mozos de coro que quieran aprender dicha  facultad.” (Act. Cap. Libro 47, 29 may. 1716.)
            Diego González, fue natural de Serradilla y llegó a ser organista en la catedral de Coria y más tarde en la de Plasencia por bastante tiempo: desde primero de enero de 1736 hasta finales del año 1779. No era sacerdote sino seglar, casado con Rosa Garay. Dejemos que Actas Capitulares nos relaten algunos detalles de su vida.
            “Leyóse petición de Diego González Bermejo, natural de la villa de Serradilla y organista que ha sido en la Santa Iglesia de Coria, en que expresa se halla en la villa de Madrid y con noticia de estar vacante una de las dos plazas de organista en esta Santa Iglesia por muerte de Antonio Valeriano, desea servir al Cabildo en dicho ministerio estando a disposición de pasar a esta ciudad  a solicitarlo con el rendimiento debido, exponiéndose al examen que sea necesario, lo que de presente no ha podido efectuar por hallarse enfermo. Y enterado el Cabildo de que el susodicho tiene suficiente habilidad para el ministerio: acordó recibirle con plena conformidad para desde primero de enero próximo, consignándose por ahora el salario de dos mil reales de vellón.” (Actas Cap. Libr. 54, 24 dic. 1735.)
            Ya por aquel tiempo los cargos musicales de la catedral se llamaban “ministerios”. Ahora que el Concilio Vaticano II ha declarado que los que forman parte de la “schola cantórum” desempeñan un auténtico ministerio litúrgico (C.D.S.L. art. 29), tras la lectura del anterior documento podemos afirmar que nuestros antepasados se adelantaron a la nomenclatura conciliar en dos siglos.
            No fueron fáciles las circunstancias económicas por las que atravesó en su vida Diego González. He aquí unos datos al respecto: “Leyóse memorial de Diego González, organista de esta Santa Iglesia, haciendo presente haberse lastimado una pierna y con este motivo verse en la precisión de suplicar al Cabildo se digne mandarle librar 400 reales a cuenta de su salario o como sea de su agrado y habiendo informado el Sr. Arcediano de Béjar, Obrero de la Fábrica, que con este motivo le tenía anticipado 100 reales, acordó se le den otros 100 y que para reintegro a la Fábrica vaya dejando en sus Mesadas a cuenta de dichos 200 reales que se le conceden lo que parezca conveniente a dicho Sr. Arcediano” (Act. Cap. Libr70, 26 enero 1779.)
            En otra ocasión Diego González “ suplica al Cabildo se digne hacerle el favor de que se le adelanten 200 reales para poder aviar a su hijo para la Universidad de Salamanca y reintegrará en la dos Mesadas de enero y febrero”, ( Act. Cap. Libr. 70,  9  oct. 1779), cosa que no pudo efectuar por morir antes de esas fechas. Así lo acredita en hecho de que su esposa a finales de 1779 pidió ayuda económica al Cabildo en us viudedad. “ Leyóse memorial de Rosa Garay, viuda del organista Diego González, en que expone la suma pobreza en que ha quedado y suplica al Cabildo se digne ayudarla del modo que fuere de su agrado: en cuya inteligencia acordó que se la dé de limosna 200 reales de cuenta de Mesa.” (Act. Cap. Libr. 70, 24 dic. 1779.)

Datos Obtenidos de D. Román Gómez  Guillén, "Canónigo Prefecto de Música".

José Antonio Pajuelo Jiménez.


miércoles, 23 de enero de 2013

D.Gaspar Flores de Carvajal.


Del Maestre de Cargo D. Gaspar Flores de Carva­jal. (Original).

1597.- Del maestre de campo don Gaspar Flores de Carvajal, que sirvió a S.M. más de cuarenta años, (Veinte en los estados de Flandes y los demás en Milán, Borgoña, Armada del Mar Océano y en España.) Se pre­sentó de soldado voluntario en la Armada el año de 
1594, en la compañía del capitán D. Fabián de Monroy. Se halló en la pérdida de la Armada en tiempos del Adelan­tado de Castilla en el Cabo de Finisterre, donde se perdió el navío en que iba embarcada su compañía, saliendo a nado de aquel peligro y habiéndose reformado pasó a la del capitán Miguel de Ezquivel y se halló en todas las em­barcaciones de facciones de que se opusieron, asistiendo a ellas con mucho valor, y de la dicha compañía fue elegi­do sargento de la del capitán Juan' de Almaraz y fue con él al estado de Milán, y por reformación que se hizo de la referida compañía volvió a ser soldado en la del Maestre de Campo D. Pedro Manrique de Lara, que se halló en la guerra del Piamonte y Saboga y en la jornada que el prín­cipe Doria hizo a Argel, siendo uno de los nombrados para saltar a tierra con los petardos. De allí pasó a ser sargento del capitán D. Pedro Hurtado, del tercio del Maestre de Campo D. Iñigo de Borja, y habiendo marchado con dicha compañía a los estados de Flándes le hicieron alférez de ella, hallándose en el socorro de Bel-duque, y fue nombrado diversas veces para diferentes empresas, como fue la de hacer una noche un fuerte de mucha importancia, desde donde mataron al Marqués de Vela, alférez de su compañía, con cuarenta soldados de ella. Defender un puesto que se le encargó, de donde sa­lió herido en la cabeza. 


Hallóse en el sitio de Hostende y asistió hasta que se ganó la villa; fue nombrado para ga­nar el Puertoespin y el Caballero de Alemon, y un día an­tes de que se ganase le ordenaron fuese con su compañía a poner un candeleros en un puesto de mucha importan­cia y saliendo el enemigo a la defensa degollaron la ma­yor parte de su compañía, habiéndose señalado entre to­dos con mucho valor, saliendo herido de un mosquetazo en el brazo izquierdo. Hallose en la derrota que se dio al enemigo en el dique de Amberes y en el reencuentro del dique de Bacante y en las dos compañías de fusa en los si­tios de la villa de Linguen y en el sitio de Fiol y socorro que se introdujo, siendo uno de los nombrados para ir en el escuadrón volante.

 Así mismo, se encontró en el sitio de Dunquerque y en la rota de Bunque, señalándose siempre entre todos con hazañas particulares. De allí vi­no a España el año 1607 con licencia de su Alteza el señor Archiduque Alberto, que gobernaba las armas, y el Rey le hizo merced de una compañía de infantería española, con la cual fue a la armada real y sirvió en el tercio del Maestre de Campo D. Fernando de Toledo y se le mandó ir a la jornada que aquel año se hizo a las Terceras. Por reformación de dicho tercio se agregó su compañía a la del Maestre de Campo D. Jerónimo Agustín, en la pro­pia armada, y en ella se halló en todas las embarcaciones y facciones que se ofrecieron de mar y tierra, como fueron las primeras jornadas que se hicieron a Larache, la que verificó D. Luis Fajardo a La Goleta; fue nombra­do para poner fuego a dieciocho navíos de corsarios y dos galeotos que se hallaban a vista de dicha armada, co­mo lo hizo con gran valor y lo certifica referido D. Luis de Fajardo. Hallose en toda la expulsión de los moriscos del reino de Valencia y en la toma de la Mamora, siendo unos de los primeros que saltaron a tierra. Habiéndole encargado D. Luis Fajardo se hallase a asistir al asalto que a los moros dieron a las trincheras, lo hizo con mucho valor, acudiendo a la defensa de ellas. Retirada la dicha armada y tercio a España le nombró D. Luis Fajar­do por cabo de tres navíos para convoyar cuatro barcas cargadas de trigo que iban para la fuerza de Melilla y que reconociese todos los navíos de corsarios, lo que hizo con mucha satisfacción, peleando con cinco navíos que en­contró en el Estrecho.

En el año de 1614, le ordenó el dicho D. Luis Fa­jardo fuese por cabo y gobernador de otros cuatro navíos en que iban cuatro compañías a Lisboa, y en el Cabo de Santa María, rindieron un navío de turcos y otro sobre las Berlingas. El de 1615, se le mandó pasase a Flandes por segunda vez con los cuatro navíos de su cargo, con­voyando cuarenta compañías bisoñas que pasaron a aquellos estados en dieciocho urcas, lo cual verificó con mucho cuidado y vigilancia hasta que desembarcaron en Dunquerque, y su Alteza el señor Archiduque Alberto le ordenó se quedase sirviendo en los dichos estados, que lo hizo con su compañía en el tercio del Maestre de Campo Simón Ortúnez.
De allí pasó por Cabo de sus compañías de guar­nición a la villa de Ostende, de donde (por la mucha sa­tisfacción que tenía de su persona) le sacó el año 1621 don Iñigo de Borja, sin ser de su tercio, cuando se intentó la interpresa de la isla de Cosante para tomar la Andusa, para que llevase a su cargo la gente de las guarniciones de Gravelingas, Dunquerque, Nesport y Ostende con todo el tren de artillería, chalupas y demás cosas que estaban prevenidas para quella función; lo que hizo muy a satis­facción de referido don Iñigo de Borja, y, no habiéndose podido- efectuar cosa para la que se habían hecho dichas provisiones, se quedaron todo el invierno en España ha­ciendo, cuatro fuertes reales que se fabricaron delante de la inclusa. De allí salieron para el sitio de Berjas, obrando en todas las ocasiones que se ofrecieron con el valor correspondiente a su ilustre sangre, hasta que le hirieron de un cañonazo en la pierna derecha, con lo que fue preciso volverse a España con licencia del Sr. Archiduque, por hallarse imposibilitado de pelear, donde S.M. le hizo gobernador del castillo de la ciudad de Málaga, por muerte del Maestre de Campo don Diego de Osorio de la Peña. De allí paso a gobernar interinamente Larache. De aquí, al ser alcaide de la fuerza de Melilla y habiendo servido en dicho punto algún tiempo, fue por Maestre de Campo de la gente de guerra del reino de Aragón, con el gobierno del castillo de Jaca y tenencia general del Capitán General de aquel reino, de donde paso a ser alcaide y capitán de la villa de Fuenterrabía, y S.M. le honro con el puesto de Maestre de Campo de un tercio de la infantería española.
Fue teniente General de la provincia de Guipúzcoa y alcaide del castillo y fuerza de Vélez Málaga. Las cartas particulares que recibió de honran mucho a dicho don Gaspar, pues en ellas mani­fiesta el Rey darse por bien servido, las cuales y hoja de servicios obran en el archivo de su pariente el señor don Juan Antonio Varona y Daza, quien tuvo la bondad de franquearse, para que los hechos de un hijo de Plasen­cia no queden sin que los sepan sus compatricios.

Jose Antonio Pajuelo Jimenez - Pedro Luna Reina
                                             


jueves, 10 de enero de 2013

DATOS PARA LA HISTORIA.VIII


Del Licenciado Francisco de Malpartida, Gobernador de estos reinos por los Reyes Católicos, y el robo por los vecinos de la referida Malpartida de San Juan de esta Ciudad.

Como lo pensaron, ejecutaron, y fue del modo siguiente:
 Un día que la ciudad de Plasencia no temía tal cosa, la mayor parte de los vecinos del pueblo prevenidos con armas que pudieran haber, se dirigen a la ciudad  (el camino que en aquel tiempo tenían y que venía continua a las paredes de las viñas de la Noria, antigua cerca del pan llevar, entraban en el Cachón, que pasaban el rio por pasaderas de grandes piedras que daban principio próximo al molino de aceite de san Juan por esta parte, las que fueron quitadas los años de 1818 a 1820 por el Capellán del Hospital de Santa María para componer el molino del Puente Trujillo) entraron en la Parroquia, cogen a san Juan del atar mayor y salen a escape con él; le llevaron a su pueblo y colocaron en una ermita que en él había, acto continuo un clérigo de otro obispado que tenían prevenido celebró misa y se llamaron a posesión, la ermita vino a ser iglesia parroquial con la advocación de San Juan Bautista, en el día una de las más hermosas en grandiosidad y arquitectura del Obispado. Cuando los moradores de Plasencia tuvieron noticia del hecho, era ya el santo de Malpartida. El cura de la parroquia reclamó a las autoridades, el caso anduvo en litigio, pero el resultado fue quedar independiente de esta parroquia el pueblo de Malpartida.
L a opinión general era, que el Licenciado Francisco de Malpartida, con el favor que tenia de los reyes, les protegió en su robo sacrílego, viendo la distancia y perjuicios que les seguían. Por último, la justicia de los malpartideños llegó al extremo de vociferar que si los  placentinos hubieran tratado de impedir su victoria a chinarrazos no hubieran quedado ni uno; se expresaban así aludiendo a los muchos guijarros que hay en el camino, causa porque dieron en llamarlos Chinatos a los de referido lugar, nombre por lo que son conocidos por los pueblos inmediatos.

El Rey Carlos Primero de España y Emperador de Alemania, quinto de este nombre, Capitanes de esta ciudad que le sirvieron y fundación del Hospital de la Merced.
 El hospital de Nuestra Señora de la Merced, conocido también por el de las Llagas, que está próximo a la Puerta Talavera, se fundó por los testamentos otorgados en  Plasencia por el Licenciado Pedro de Cepeda y Teresa de Yaguas su mujer, en 27 de febrero de 1519, y el de ella de 15…, ante Alonso de Sage, así consta en el índice de las  Obras Pías número 68, cuyo oficio ejerció Juan Barrado, le dotaron con sus bienes y mandaron que lo enterrasen tras la puerta del Hospital, debajo de las gradas de ella, para que todos pasasen por su sepultura. También fueron bienhechores de él, Francisco de Carvajal Villalba, Dª Beatriz de Zúñiga y Juan Gómez Pasajero. Sus rentas eran pingües y admisibles los enfermos de todas clases de llagas. Dieron su Patrono al M.N. y M.L. Ayuntamiento de esta. La mayor parte se bienes fueron vendidos por los años de 1806 a 1808. Los pocos que le quedaron, el año próximo pasado de 1848, fueron agregados al de Santa María.
Noticias del Hospital de San Marcos. 
Remedia la Ciudad otra grande hambre y 
fundación del Convento de Carmelitas Descalzas

El Hospital que llaman de San Marcos, por estar junto a su iglesia, en el día comúnmente es más conocido con el nombre de Los Pobres, no hay noticias de su fundación, según su construc­ción es antiquísimo, la Ciudad es Patrona de él, donde son admitidos los peregrinos y pobres pasa­jeros. Tenía suficientes y cómodas habitaciones para el intento y a más cuatro camas buenas. Los pasajeros no podían estar en él más de tres días descansando. El año de 1811, los franceses le destruyeron todo, lo que visto por varios vecinos de la ciudad, el de 1815, movidos por la caridad, trataron de ver como se restablecía para el lleno de su objeto, con las licencias necesarias, D. Miguel Blanco Pbro. y D. Carlos Bula acompañados de los curas párrocos pidieron a los vecinos limosnas pa­ra reedificarlo, su buen celo no quedó defraudado, pues con las limosnas que se reunieron le res­tablecieron nuevamente y sólo perdió el edificio el corral que tenía, donde los pobres tomaban el sol, se limpiaban la ropa, con inclusión del ejercicio de uñas, y hoy por haberlo cedido indebidamente, el Muy Noble y Muy Leal Ayuntamiento, se ven los in­felices en la necesidad de hacer sus ejercicios a la puerta del establecimiento, a la faz de la gente.
Da. María de la Cerda Porcallo fue hija de Vasco Porcallo de la Cerda y Da. Isabel Moscoso, de notoria y calificada nobleza de ésta ciudad. Ca­só dos veces, la primera con D. Luis de Camargo, de la familia del Conde de la Oliva, y la segunda con D. Juan de Villalba Carvajal, hijo del Coronel Cristóbal de Villalba. Ni de uno ni de otro tuvo su­cesión, viéndose sin ella y viuda, determinó fundar en las casas de su morada un convento para mon­jas, y en la villa de Béjar el día 25 de abril de 1584, el obispo D. Andrés de Noroña la dio licencia para que pudiese hacer dicha fundación y mudar los huesos de sus padres que estaban enterrados en la parroquia del Salvador de esta ciudad y la capellanía que allí había fundado, al referido con­vento, una vez estuviera fundado y con religiosas.
Es tradición asentada, que cuando la Santa Madre Teresa de Jesús andaba en sus funda­ciones, estuvo en esta casa, en lo que es hoy coro viejo, y precisamente cuando sus padres trataban los casamientos de expresada Da. María, lo que oído por la Santa dijo a su madre que no había de tener hijos y que ¡esta casa había de ser muy de Dios, y así sucedió todo, porque no hubo sucesión, y luego le dio toda su hacienda a Dios Nuestro Señor y a su Santísima Madre, y en el testamento de­bajo de cuya disposición murió... del mes... de 1616. Fundó este convento, como en el dicho tes­tamento se contiene, para Carmelitas calzadas cu­ya vocación fuese de la Santísima Trinidad. Fueron sus testamentarios el Sr. D. Pedro Pa­niagua y Valdés, caballero muy principal de esta ciudad, el P. Rector de la Compañía de Jesús y el Licenciado Arziniega, cura del Salvador, a quien y a los sucesores en el dicho beneficio dejó la referi­da testamentaría, y e] año 1623, que vino a este obispado el Sr. Obispo D. Sancho de Ávila y Tole­do, que tan amado fue de la Santa Madre Teresa de Jesús, viendo que la fundación era para monjas Carmelitas Calzadas, y que era bien que pues esta ciudad era la cabeza y sede del Obispado y no había convento de Monjas Descalzas le pareció bien que le hubiese, e informado del supra dicho D. Pedro Paniagua y otras personas fidedignas de la referida tradición y profecía de la Santa Madre, tanto con los testamentarios que entonces lo eran con el Sr. D. Pedro Paniagua y Rectos de la Compañía de Jesús, el Sr. Juan Jiménez Moreno, cura lector de la iglesia del Salvador, de que se conmutase la voluntad de dicha Da. María de la Cerda de Monjas Calzadas que fuesen Descalzas, a lo que accedió, y Su Santidad mandó un breve y que estuviesen sujetas al Ordinario de este Obis­pado y no a la Orden, por lo que resolvió la congre­gación de Descalzos de Toledo que no podían dar las fundadoras por no sujetarse a la Orden; pero los testamentarios no se arredraron por la negati­va y se proporcionaron Religiosas Descalzas suje­tas al Cardenal Arzobispo de Toledo Sr. Zapata, quien dio permiso para que del Convento de Alcalá viniesen cuatro religiosas a este convento. La que fue destinada para Priora trató mucho y fue muy afecta de la Santa Madre Teresa de Jesús. Entra­ron en esta ciudad el 23 de enero de 1629, salieron a recibirlas los señores D. Juan de Vargas y Soto­mayor, Corregidor de ésta, D. Gonzalo de Carvajal, Conde de Torrejón, D. Pedro Paniagua y Valdés y toda la nobleza de la Ciudad con gran número de gente, pero el mayor recibimiento fue el que les hi­zo Dios que estaba Sacramentado en el convento de las idelfonsas, donde se apearon a la puerta de la iglesia, las entró en ella el Sr. Obispo D. Francis­co de Mendoza, hecha la donación las llevó al dicho convento, donde permanecieron, en cuyo in­termedio las señoras de la ciudad las llevaron en coches a visitar todos los conventos de religiosas y monjas, con cuya venida se regocijaron todos. Concluido y amueblado su convento se traslada­ron a él procesional mente, acompañadas del Sr. Obispo, Cabildo Catedral y Menor, la Clerecía y Re­ligiosas y el Ayuntamiento en cuerpo de Ciudad y toda su nobleza. En la misma mañana de su trasla­ción, antes de salir de San Ildefonso, tomaron el hábito tres religiosas.

Jose Antonio Pajuelo Jimenez - Pedro Luna Reina


lunes, 12 de noviembre de 2012

DATOS PARA LA HISTORIA "LOS SEISSES".

Las travesuras y despido del seise Pio Robles Rodríguez.

Este artículo fue escrito igual que el anterior, por D. Román Gómez Guillen, Canónigo Prefecto de Música y dedicado a su estimado amigo y compañero D. Florindo González Hernández, Maestro de Capilla de nuestra catedral, y a los niños del coro de la misma.

Los seises eran niños destinados a intervenir con sus cantos y danzas en determinadas festividades religiosas. El origen de esta especie de escolanía, única en el mundo, se fija hacia los primeros siglos del cristianismo. Llamábanse “seises” por ser seis lo que actuaban en las ceremonias. Abundaban en las catedrales y principales iglesias, alcanzando gran fama los de las catedrales de Sevilla y Toledo. Recibían esmerada educación musical y literaria formando excelente conjunto con la capilla musical a la que se unieron. De ellos salieron excelentes músicos, compositores organistas y maestros de capilla. La historia nos recuerda algunos ejemplos: Hayden fue seise en la Capilla musical de la catedral de San Esteban de Viena. Schubert, de la capilla Imperial de la misma ciudad; Palestrina, de Santa María la Mayor de Roma; Tomás Luis de Victoria, de la catedral de Ávila; Felipe Pendrell, de la de Tortosa; Jacinto Guerrero de la de Toledo. Así podríamos hacer una lista interminable.

Prestaron excelentes servicios al culto, aunque en algunas ocasiones (justo es decirlo) crearon problemas a los cabildos por sus travesuras. Así sucedió en nuestra catedral como lo confirman los siguientes datos acaecidos en el siglo XVIII.

“En la Junta Capitular tenida en la sacristía de lo Viejo después de Nona, a veintiséis de agosto de mil setecientos setenta y ocho, dijo el Sr. Presidente que el Maestro de Capilla le ha dado cuenta que en el día anterior se escapo el seise Pio y se había llevado la ropa y que no era la primera; enterado de lo cual el Cabildo acordó despedirle de dicha Plaza y que no se le vuelva a admitir, que entregue la ropa de Colegial y que se le dé la ropa de uso según estilo, y que en atención a que su descuido se ha extraviado un Libro de solfa de dicha Capilla, se encargue el Maestro de Capilla el cuidado y diligencia de recobrarle y que tome a su cuidado el buscar muchachos hábiles para dicho ministerio en lugar de éste y de los demás que considere inútiles.” (Archivo Catedral, Actas capitulares, libro 70, sin foliar, 27 de agosto 1778).

El Cabildo cuidaba con todo esmero esta institución y el maestro de capilla fue diligente en secundar los mandatos del Cabildo- Laudable y plausible estimulo por parte de ambos a favor de la esplendidez del culto catedralicio. A los pocos días había seis nuevos.

“Leyóse informe que hace el Maestro de Capilla de haber examinado diez muchachos pretendientes al ministerio de “seises”, expone su circunstancia y halla que, atendidas estas, son los más hábiles en primer lugar Ignacio Gómez Soria; en segundo lugar Manuel Puyo Dengolar y Ramón Terrón y en tercero Manuel Moreno; en cuya inteligencia acordó el Cabildo recibir para dicho ministerio los tres primeros y que el cuarto se tenga presente para cuando haya vacante y que quede despedido de dicho empleo Bernardo Gómez por no ser a propósito para ello y uno y otro se haga saber a dicho Maestro para su inteligencia y cumplimiento.” (Arch. Cated., Libro antes citado, 23 de septiembre 1778).

La madre del seise Pio, que había sido despedido por su mala conducta, pide al Cabildo que en el certificado que ha de extender el Cabildo al efecto, no se haga constar este dato desagradable; el Cabildo en detalle de generosidad accede a ello-Rasgos dignos de una madre y de una Corporación de categoría.

“Leyòse Memorial de Luisa Rodríguez, madre de Pio Robles, seise que ha sido de esta Santa Iglesia, suplicando al Cabildo mande se le dé por el Secretario testificación de haberse despedido de ella voluntariamente y sin haber cometido exceso, en que recibirá especial merced; de que enterado acordó el Secretario se la dé de haberse despedido sin que hubiera cometido delito.” (Arch. Cated., Libro antes citado, 23 de septiembre 1778).

Jose Antonio Pajuelo Jimenez - Pedro Luna Reina 









viernes, 9 de noviembre de 2012

EL CUIDADO Y ENSEÑANZA DE LOS SEISES EN LA CATEDRAL

LOS SEISSES


EL CUIDADO Y ENSEÑANZA DE LOS SEISES EN LA CATEDRAL

La catedral se preocupo con esmero de la educación y formación de los seises. Formaban una especie de Colegio, viviendo juntamente con el maestro de capilla. Todos recibían instrucción religiosa, se le enseñaba música y latín y a los demás aventajados e idóneos acudían a la Escuela de Gramática de la Catedral, en la que se adquirían una formación superior literaria y humanística.

Se cuidaba, ante todo su salud, mereciendo la asistencia médica del famoso Luis de toro. Lo reflejas así las actas capitulares: “los dichos señores vista una petición que le fue dada por la cual se pedía se pagase a Luis de Toro, medico, dos ducados de salario que se le da cada año, porque cura a los seises de esta iglesia, mandaron al señor obrero que fue el año pasado se pague lo que de ello se le debe y al obrero presente se ponga en copia el dicho salario e se le pague conforme a los otros salarios”. (Arch.Catedralicio.Actas Capitulares.Libro II,bis, fol 63 vª).

Sucedía esto en viernes, 8 de febrero de 1555. Y lo referimos respetando íntegramente la escritura del documento.

Y se les formaba musical y humanísticamente, no solo en el aspecto cultural, sino también en el aspecto social y cristiano. Un siglo más tarde en 1623 en unas ordenanzas capitulares a este respecto, que transcribimos en su escritura primitiva y real: “Como se ha de enseñar música y crianza de los seises”. En seis de octubre de mil seisciento veyte y tres añs cometieron al señor don Diego Lopez Aguilera, chantre , en materia de los seises haga lo que a entendido el cabildo y dé al maestro de capilla la horden que ha de guardaren la enseñanza y crianza de ellos. Y dio la orden que se sigue.

A de traer: Rosario cada uno y encomendarle le pasen cada día y al acostar y levantar recen una devoción y pedirles quenta de la Doctrina Xcriastiana algunos días desocupados para que no se les olvide.



Anse de confesar al principio de cada mes. Y si antes de dicho día cayere en Pasqua o otra fiesta de Nuestro Señor o Nuestra Señora y Pan Juan y San Pedro y Santiago se an de confesar aquel dia. Y por lo menos han de comulgar las tres Pasquas y para ganar el Jubileo de la Porciúncula de san Francisco.



A las horas de la mañana han de ir todos juntos con sobrepellices y bonetes y acabadas an de volver a casa vía recta y el maestro ha de tener cuidado de hacer de capellán que los cuenta y si hacen faltas en el coro. Y al que la hiciere castigare conforme mereciere.



No han de salir fuera de casa aunque sea a cosa muy precisa sin licencia del maestro y cuando aya ocasión que obligue a dársela an de ir con ropa y bonete.



Anseles de dar dos liciones de música cada día a las oras más acomodadas conforme al tiempo y diere lugar la residencia de la Iglesia y de ellas an de dar cuentas castigando a los descuidados como mereciere. Esto demás de las cosas que se ayan de procurar para las festividades de la Iglesia y del exercicio que se hace después de las horas de la mañana los días que no ay canto de horgano.



Ansi mismo a de premiarlos a que lean Romace y Latin y escriva cada uno una plana y de los que les tocare de los percances se les ha de comprar todo el recaudo que fuere menester. Y cartapacio para escribir las liciones de música y libros de latin al que se inclinare a saberlo. Y los que estudiaren an de yr a la lición de la una que es hasta las dos. Y acabada, a la Iglessia. Y en saliendo, yran a al lición de tres a cuatro. Y siempre con sus ropas, sobrepellizes y bonetes y los que estudiaren an de yr al Estudio de la Iglessia.



Los versos se los a de enseñar el maestro de los mozos de coro , ansi el canto como la letra.Y esto se hace en la pausa de Prima a tercia y antes de las vísperas.



Los seises no an de cobrar los percances como se a hecho hasta aquí, ni ocuparlos fuera de casa más de lo que les tocare por su oficio. ( Archivo catedr.Legajo 249, pieza 86, fols 11 vº y 12).

Esta tradición de ha conservado durante mucho tiempo, en el Concilio vaticano II, en su artículo 115, dice.” A los músicos y a los cantores y en primer lugar a los niños, dese una verdadera formación litúrgica.

Departamento de divulgación ye investigación de la A.C.P."PEDRO DE TREJO"
"SEMBRANDO INQUIETUDES"





viernes, 27 de julio de 2012

DATOS PARA LA HISTORIA DE PLASENCIA. V

Una corrida memorable en Plasencia:
Manolete, Arruza y Pepe Luis Vázquez.

El Ayuntamiento de Plasencia ha ofreció hace unos años un homenaje a quien ha sido Conserje de la Plaza de Toros de la ciudad, Hipólito Francisco Izquierdo. Desde los once años hasta su jubilación estuvo viviendo en la Plaza de Toros. Sucedió a su padre en esta misma tarea y, por tanto, es referencia obligada en la historia del coso taurino placentino.

Pero al preguntarle por los festejos más significativos que se hayan celebrado en este lugar, no tiene ninguna duda en la respuesta: La corrida del día 9 de junio de 1945, con motivo de la Feria de Plasencia y con el cartel de Manolete, Arruza y Pepe Luis Vázquez. Este recuerdo siempre estuvo vivo para él y para muchos placentinos, que todavía viven y presenciaron el espectáculo. “Es que fue la corrida de toros más importante y apoteósica que aquél año se celebró en toda España”, me dice Francisco Hipólito, sin dudar un momento.

La mayor parte de la lidia fue presenciada por el público, puesto en pie, y sin dejar de ovacionar a los matadores, entre continuas palmas y olés. Y cuando finalizó la corrida, fue el delirio de los aficionados. Los vítores y aplausos se convirtieron en exaltación del espectáculo y se sucedieron con intensidad, mientras una buena parte del público bajó al ruedo para sacar a hombros a los tres espadas, que fueron llevados de este modo, entre aclamaciones, hasta el final de los Arcos de San Antón, donde ahora acaba la Ronda del Salvador.

El encierro pertenecía a la ganadería salmantina de Sánchez Cobaleda. Eran los toros de “las patas blancas” como se los conocía entonces, procedentes del campo charro, de amplia cornamenta y fina estampa, tanto en la dehesa como sobre el albero de la plaza. Hoy día estos toros han desaparecido de los carteles y gran parte de la ganadería se convirtió en carne de matadero como consecuencia de bajas veterinarias y controles sanitarios. Pero en los anales de este encaste se recuerda la apoteósica corrida de Plasencia como uno de los triunfos más celebrados del criador salmantino.

El cartel de la primera corrida de la Feria de Plasencia del año 1945 lo formaban Manolete, Arruza y Pepe Luis Vázquez. Manolete era la figura indiscutible de la nómina de matadores es pañoles de esta temporada. Por otra parte, con la llegada del torero mejicano Carlos Arruza, en el verano de 1944, se produjo una lógica competencia con el mismo. Así se decía entonces: “desde que llegó Arruza, Manolete está que bufa”, aunque actuaron juntos en más de cien festejos, muchos “mano a mano” y entre ellos mantuvieron un trato relativamente cordial. Pepe Luis Vázquez, también ocupó los más altos puestos del escalafón taurino en este año y encarnaba la esencia del toreo sevillano. Así pues, el cartel placentino respondía al máximo interés que pudiera presentarse en la temporada de 1945 en los cosos españoles.

El éxito de la corrida quedó reflejado en todas las crónicas taurinas que se publicaron sobre el festejo. En sus toros, Manolete fue fiel a las maneras elegantes y sobrias que le caracterizaban profesionalmente. Moviéndose con seguridad y donaire ante el toro, el diestro de Córdoba realizó dos impresionantes faenas con la muleta.

La crónica de ABC señala que sus dos toros recibieron tres varas cada uno y que compitieron en el quite los tres matadores, resaltando el mucho valor y poder derrochado por el torero que ofreció pases de todas las marcas “levantando al público de sus asientos”. Mató al primero de “una imponente estocada” y al segundo con “estocada y descabello”. En ambos toros Manolete recibió los máximos trofeos, dos orejas y rabo y la ovación parecía no terminar nunca, mientras daba dos vueltas al ruedo.

El toreo vistoso, alegre y temerario de Carlos Arruza, al que acompañaba su participación exclusiva en el tercio de banderillas encandiló al público. La crónica de la Agencia Mencheta, destacaba: “Arruza clava tres pares de rehiletes soberbios y con la muleta hace una faena de gran valor metido entre los cuernos del toro”. La apoteosis en la lidia de su primer toro llegó cuando el torero interpretó su conocido desplante del teléfono, arrodillándose ante el animal y apoyando el codo en la testuz. En el segundo de su lote repitió su brillante faena anterior, colocando los pares de banderillas en el mismo centro del ruedo e, igualmente, despachando a los astados de una estocada que basta. Del mismo modo que Manolete el torero mejicano exhibió como trofeo las dos orejas y el rabo de sus dos toros.

En el primero de su lote, el más grande de la corrida que había encajado seis varas y ofreció la oportunidad del lucimiento en los quites a los tres matadores, Pepe Luis Vázquez lo recibió en el medio del ruedo, citando con la muleta plegada y realizando una magnífica faena con naturales y pases de pecho de fina ejecución, según la referencia del diario ABC. Mató de un a estocada hasta la bola y recibió las dos orejas y el rabo.

No tuvo tanta suerte Pepe Luis a la hora de matar al segundo de su lote. Después de realizar “una preciosa faena de muleta necesitó cuatro pinchazos en todo lo alto y dos descabellos para despachar al animal”. Fue tan meritoria la faena que el público le otorgó las dos orejas, que el torero no quiso aceptar y arrojó al suelo, antes de dar dos clamorosas vueltas al ruedo.

Como ya dijimos, el recuerdo de aquella corrida de toros en las Ferias de Plasencia del año 1945 pervive en la ciudad. Todavía unos pocos guardan en su retina la imagen del espectáculo pero las referencias al mismo siguen estando vivas y permanecen en la tradición taurina oral de muchos aficionados locales.

Gonzalo Sánchez-Rodrigo.
Fotos de Jose Antonio Pajuelo Jimenez
    

lunes, 16 de julio de 2012

1212 LA BATALLA DE LAS NAVAS.

.LAS NAVAS DE TOLOSA




Cuentan las antiguas crónicas de la Edad Media que el 16 de Julio de 1212 el sol comenzó a brillar con más esplendor sobre los territorios cristianos de la corona de Castilla. La cruzada de Alfonso VIII, ayudado por el arzobispo de Toledo y el propio Papado, consiguió doblegar al enemigo musulmán en la batalla conocida de las Navas de Tolosa, en la localidad del mismo nombre en la provincia de Jaén. Tras ellas y después de cinco siglos de invasión el poder musulmán en la península ibérica comenzó a declinar iniciándose así los primeros pasos de la reconquista. Una etapa pocas veces abordada y que hoy queremos reescribir aquí en este articulo.

En el año 1212 una hueste placentina, formada por los más brillantes caballeros que en esta ciudad residían, mandados y dirigidos por el Obispo D. Domingo, asistió a la célebre batalla de Tolosa, conquistan para su escudo, los guerreros de Plasencia, una Cruz, concesión hecha por Alfonso VIII en recuerdo de la famosa victoria obtenida sobre los árabes.

Esta terrible batalla se libró muy cerca de las montañas que los antiguos iberos consideraban sagradas, quizás la elección del lugar no es casual, cierto que allí hoy podemos encontrar un centro de interpretación que nos acerca a una realidad histórica del siglo XIII, que supuso un antes y un después en la historia medieval de España.

Se puede decir que después de cinco siglo de invasión, la guerra había sido una constante histórica y la suerte de las armas había sido muy variable dependiendo de un contexto u otro, en este escenario de belicosidad y enfrentamientos, las Navas vino a presentar un hito muy importante.

El escenario que nos encontramos en la postrimería de la batalla, podemos decir: que desde la conquista de Toledo a finales del siglo XI se venían produciendo una serie de enfrentamientos muy importantes de mayor o menor envergadura, dependiendo del momento entre cristianos y musulmanes en el ámbito en lo que hoy día es el territorio manchego. Justo antes que finalizara este siglo los Almohades emprendieron unas campañas que tuvieron enormes repercusiones sobre las fronteras del reino de León, fronteras Castellanas y del reino de Portugal, y en este contexto en que parecía que la avalancha almohade era imparable, es cuando se produjeron dos hechos inmediatos antes de la batalla de las Navas; uno fue en el año 1195 en la batalla de Alarcos en la que parecía que las fronteras de Castilla se derrumbaban y otro fue poco después en 1211 cuando los árabes conquistaron el castillo de Salvatierra entonces se pensó que las frontera occidentales de la cristiandad se vendrían abajo que de la misma forma que unos años antes se habían venido abajo las fronteras de la cristiandad en oriente, en Tierra Santa, por tanto se entraba en 1212 en una situación de verdadera angustia para los reinos cristianos o para la cristiandad en su conjunto. Es un momento que se vivió con verdadera ansiedad.

Los musulmanes no parecían tener mucho interés en continuar la conquista se asentaron en el sur de la península ibérica, llegaron incluso a algunos lugares del centro y del norte, pero quizás el mayor interés en recuperar el territorio estaba en manos y en el corazón de los cristianos. Los musulmanes habían renunciado hacia mucho a tener una posición efectiva más allá del norte del Tajo, del norte de Toledo o más allá de los Pirineos era absolutamente impensable. Donde por el contrario en las huestes cristianas si se había establecido una ideología verdaderamente reconquistadora, reivindicaban supuestos antiguos derechos de épocas visigodas. No hay en el mundo islámico una ideología a la reconquista, no hay un proyecto de incorporación de tierras cristianas al mundo islámico o por lo menos no los hay desde el siglo XI o incluso antes.

Como sucede siempre a lo largo de la historia de todas las batallas, esta estaba encabezada por personas destacamos a Alfonso VIII que no estuvo solo, contaba con la participación directa de otro dos reyes hispánicos, Sancho VII de Navarra y Pedro II de Aragón que establecieron una alianza y posiblemente, también conto con el apoyo del reino Portugal, pues hubo portugueses en la batalla y como una cierta neutralidad un poco sospechosa del Rey de León, aunque posiblemente también hubo tropas leonesas. Desde el punto de vista financiero, ideológico, organizativo con el Papa Inocencio III que predico una cruzada sobre todo por tierras francesas lo que permitió llegar recursos militares importantes procedentes de norte del los Pirineos.

En el lado islámico el gran protagonista va a ser Muhammad An-Nasir (Miramamolín para los cristianos) al que posiblemente ha maltratado la historia como consecuencia en su derrota en las Navas y sin embardo había manifestado anteriormente tener una habilidad militar importante conquisto para los almohades Mallorca, por ejemplo es unos de los grandes califas de la época. Ellos no recibieron ayuda importante

Era un imperio muy basto, contando con las aportaciones de tribus bereberes que habían aceptado el movimiento almohade, pero también contaron con grupos de tropas muy numerosas del cuerpo Andalusí, hay que pensar que el Califa contaba con tropas norteafricanas y musulmanas hispánicas Andalusíes.

¿Porque el escenario tuvo lugar en esta zona?: Hubo una razón, el ejercito cristiano se había refugiado en Toledo con una directriz muy clara, buscar al ejercito almohade, por tanto se dirigió siguiendo el camino de Toledo - Córdoba, y por su parte el Califa en cuando tuvo noticias de la concentración del ejercito enorme que se había concentrado en Toledo, se dispuso para hacer frente a esa posible invasión y estableció líneas de contención en algunos pasos de Sierra Morena , dado que en su avance hacia el sur el ejercito cristiano se dirigió a través de lo que conocemos los pasos de Losas, que desembocaban en lo que hoy día es el pueblo de Santa Elena fue allí donde los musulmanes establecieron su campamento. Por lo que se deduce que no fue una casualidad sino un lugar que estaba situado en el tránsito de Sierra Morena siguiendo el camino de las dos capitales citadas.

El espacio físico donde se encuentra el centro de interpretación ha cambiado físicamente, en los años 1940, hubo grandes repoblaciones forestales y ha habido un gran cambio en el paisaje y no fue el que contemplaron los cruzados cristianos o los musulmanes. Lo que está muy claro es que el escenario está localizado, los especialistas están muy seguros del lugar donde se produjo la batalla y el centro de interpretación muy cerca del campo.

El hito histórico, ha servido recrear en el plano de la literatura, los recuerdos de la misma fueron creciendo desde entonces, no solo en la literatura medieval sino en la literatura moderna y contemporánea. Hay otros episodios literarios que vienen a demostrar la importancia de la batalla. Hay algo que tenemos que destacar, es que desde el momento que se produjo la batalla se convirtió en un mito histórico, en un momento crucial, ha llegado a interpretarse que existe en las relaciones bélicas, entre cristianos y musulmanes en la Península Ibérica existe un silo histórico a partir de la batalla, de tal forma que esta había determinado el fin del imperio Almohade o mas allá el fin del Ándalus, en que el balance de fuerzas entre los dos bandos se rompe a favor de los cristianos.

El impacto que tuvo la batalla fue enorme no solo en la historiografía hispana, sino en los monasterios de toda Europa. Se recogió en los distintos anales y crónicas la noticia de la victoria de las Navas, realmente para la cristiandad fue un momento angustioso, porque en aquella época también se está viviendo la extensión de la herejía en el sur de Francia, y que se libero la cristiandad en el momento de la batalla. De hecho en la historiografía del siglo XX, se dice que esta batalla vino a salvar a Europa de caer en mano de otras civilizaciones, y hay autores que la colocan a la altura de Poitiers, a la altura de la batalla de Stanlingrado, o Waterloo que configuraron lo que es Europa. Puede ser exagerado, pero sin duda tuvo una importancia estratégica indudable la victoria cristiana.

Quedaba mucho por hacer, 280 años todavía para la conquista de Granada, existían todavía esos tira y aflojas, de hecho, no se había acabado con el imperio islámico, posiblemente ni siquiera vino a acabar con el imperio almohade, este entra en crisis diez años después y por causa que no tienen que ver con la batalla y por tanto se puede afirmar que lo que vino a resolver la batalla es un pleito territorial que duraba desde finales del siglo XI hasta 1212. Un enfrentamiento primero entres castellano y almorávides y después entre castellanos y almohades durante mas un siglo por el control del territorio entre el Tajo y Sierra Morena, lo que vino a resolver este pleito a favor de los cristianos que desde entonces dominaron el territorio al norte de Sierra Morena, no deja de ser significativo que desde entonces ninguna campaña musulmana llegara a ir más al norte.

En las Navas se enfrentaron dos tradiciones militares distintas, una es la castellana, la feudal o occidental que venía representada por caballero pesadamente armado, cuyos movimiento táctico era la carga de la caballería pesada y frente a esta nos encontramos la que presentaban los almohades, basada en una caballería ligera, este enfrentamiento entre caballería pesada u caballería ligera seria resuelto de distintas maneras en distintas batallas por ejemplo en Alarcos o en todas las grandes batallas que preceden a las de las Navas, la caballería ligera musulmana había demostrado ser extremadamente habilidosa a la hora de flanquear o atacar por la retaguardia a los cristianos mediantes movimientos envolventes mediante táctica de la huida sin gira, habían resultado ser muy valerosas, ese en las Navas los musulmanes intentaron hacer este tipo de táctica, pero se van a encontrar el problema del terreno. El campo de las Navas es un campo relativamente estrecho y además esta acotado por una serie de barrancos que impiden el flanqueo que era propio de la caballería ligera, por lo que estos no pudieron aplicar su táctica mas perfeccionada, por lo contrario los cristianos si pudieron aplicar la carga de la caballería pesada a tenor de los testimonios de la época se desarrollo perfectamente lo cual a partir de ahí, la derrota de la cabellaría musulmana fue total, peo no tanto por la validez intrínseca de la táctica, sino porque no era aplicable por la validez del terreno.
En conclusión con esta batalla que despues quedo consolidada con la del salado 1340, se puso fin a la hegemonia musulmana sobre la penisula Iberica, que entra en su declive definitivo .
Bibliografía: Francisco García. Profesor de Historia Medieval de la Universidad de Extremadura. Libro recomendado “Las Navas de Tolosa”.

Jose Antonio Pajuelo Jimenez - Pedro Luna reina