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domingo, 21 de julio de 2024

MIGUEL ALONSO SOMERA.

 

Recordando a Miguel Alonso Somera.

 

Placentino, con apellidos propios de nuestra región, desconocido totalmente en nuestra ciudad, todavía no sabemos cuándo nació y donde murió, autor de muchos poemas extremeños, ignorado en Extremadura, supo templar la lira y cantar como pocos el sentimiento encerrado en sus fibras, empleando para ello, en algunas de sus composiciones, un lenguaje vivo, veraz y sincero, sin fraude ni artificio alguno, del habla vulgar de la gente de nuestros pueblos.

 Hemos encontrado una poesía en la revista “ORTVS”, pues colaboró con ella junto a Pedro Sánchez Ocaña, Neria Serrano, Valeriano González, Manuel Revilla Castán, Máximo Gómez…En la revista del 1 de febrero de 1936, año II, numero 5, pág. 14 y 15 publica “Mi jaca en la serranía”:

A lo largo de 1937 publicó en la revista “Fragua Social” de Valencia, una serie de interesantes poemas en extremeño, que se encuentran recogidos en una selecta antología de la editorial “Ruedo Ibérico” y que han sido incluidos en la “Primera Antología de Poesía Extremeña”. También publico en la Revista “Nosotros” el “Monólogo de Juan”.

En algunas ocasiones estas poesías se cargan de un lirismo que raya la nostalgia.

En el “Faro de Extremadura”, periódico placentino fundado por D. Andrés López Alonso, en su número 278, Año VI, en su primera página, publica la poesía El Sembrador”: Reproducimos estas poesías publicadas en “El Siglo Futuro” el día 9 y 11 de abril de 1936, jueves y sábado Santo.

JUDAS, EL TRAIDOR

Un beso en la mejilla. le delata.

Le prenden, se lo llevan a empellones.

Insultos, arañazos, maldiciones…

Judas, el delator, cuenta “su” plata…

Treinta monedas son. Torpes, sus manos

las sopesa, las cuenta, las remira;

Pero espantado con temor las tira

al ver que se convierten en gusanos…

Treinta son… Treintas sierpes enroscadas

 Treinta son… Treinta puntas oxidadas.

Treinta garras que tiran del cabello.

Treinta cachos de cuerda retorcida

que su cobarde mano maldecida

se arrolla treinta veces en el cuello…

RESURRECCIÓN.

La piedra del sepulcro se ha rasgado

y del sepulcro surge, cegadora,

una luz con más luces que la aurora;

un Sol, que al mismo sol ha derrotado.

El sepulcro, vacío se ha quedado …

Un soldado guardián, clemencia implora.

Aquél blasfema y huye, y esta llora:

“¡Le matamos, pero ha resucitado!” …

En estos tiempos, como en los lejanos,

Nos quieren arrancar a los cristianos

la fe que nos alienta, y que palpita

dentro del corazón… ¡No han de arrancarla!

¡Y si se atreven, locos a enterrarla,

más pujante y gloriosa resucita!

Agonizanti

 

No sus canséis... Cuando'l cuerpo
mos dice que ya renquea,
no le valin los potinguis,
pos no tieni componenda.
Semos igual que los roblis:

de mozos, tenemos juerzas...

Endispué vienin los años
con las crucis de las penas,
y se pudrin las raícis
y s'esconchan las cortezas…

 

Saliros tos de l'alcoba,
que por la ventan'abierta
quiero morilme mirando
los álamos de la vega;

los surcos de la besana;

los almendros de la güerta...


¡Dejal que ascuchi el zumbió
del airi, cuando s'enrea

a dal patas a las hojas
qu´el árbol tiró por secas!..

Dejal que ascuchi la flauta
del zagal que pastorea
 y las tonás del gañán
que, tras de la yunta, sueña
con la guapa zagalina
qu'en la otra linde l'espera.


¡Dejal qu´escuchi la risa
del agüina que gotea
del cangilón de la noria
que se cansó de dar güeltas'...
¡Dejal que miri mis campos!
¡Dejal que mis campos güela,
pa qu'el último suspiro
me deji sabol de tierra..!

En 1937 aparecieron tres poemas suyos escritos en castúo en las revistas Nosotros y Fragua social de Valencia. Uno de ellos es “Monólogo del tío Juan” (Fragua social, nº 199, 13 de abril de 1937, tomado de Salaün 1982b: 29-31):

¡Toa la sangre renegría  // se me subi a la cabeza // y un día le trinco asina // y le troncho la gargüera!... // ¿Pos no má dicho, en mi cara  //que soy un viejo sin jueza // y que tengu que dejale  // pa otro, más nuevo, la tierra?  //En esta tierra mi padri  // pasósi la vía entera,  //y en esa tierra, una nochi, //çvine yo al mundo… Y a ella  // dende chico la he cuidao  //lo mismo cá una muñeca // espunzarrandu terronis,  // quitando zarzas y piedras, // pasando joras y joras // con la mano en la mancera // revistiéndola de surcos // con la juña de la reja,  // y echando en ellas semillas // qu’en después jueron cosechas (…) // A esta tierra la he cuidao  // lo mismo c’a una muñeca  // y aquí m’estoy, ¡pese a Cristo! // y quiera el amo o no quiera…

  

 

                   José Antonio Pajuelo Jiménez - Pedro Luna Reina- Jose Gutiérrez Delgado

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lunes, 24 de junio de 2024

PRIORIDAD DE PLASENCIA EN LA AVIACION.

 

EL PEZ AEROSTATICO

 En el libro “El parecer de un Deán”, de las Publicaciones del Movimiento, Cáceres, 1959-1962, Domingo Sánchez Loro cita un artículo de Vicente Paredes Guillén, titulado Prioridad de Plasencia en la Aviación, publicado el 5 de junio de 1910 de la Revista de Extremadura, en el que se afirma lo siguiente:

“En la exposición aerostática de Francfort se exhibió el aguafuerte, existente en la Biblioteca Nacional de París, que reprodujo la revista de aerostación LluzIrieste Aeronautacion Milleilungen y la española Blanco y Negro en el número 998 del año XX, figurando un pez, con el nombre de Pez Aerostático, en el que don José Patiño (Patinho), dicen se elevó en Plasencia de Extremadura y atravesó, surcando los aires, el río Alagón y descendió con felicidad en las cercanías de Coria, al declinar la tarde de uno de los primeros días de marzo de 1784 (...)”.

 D. Enrique de Arrillaga López (Madrid 20 de mayo 1884 – 28 de diciembre 1974. Coronel de Inválidos y primera víctima de la aviación española), desde el Parque Aerostático de Guadalajara, deseoso de encontrar pruebas de que en España volaron los hombres la primera vez, escribió en 10 de febrero de 1910 a don Vicente Paredes, Secretario del Ayuntamiento de esta ciudad de Plasencia, en que tantas cosas extraordinarias acaecen y han acaecido, para que buscase o mandase buscar en el Archivo del Ayuntamiento algún documento oficial relacionado con la Aviación de don José Patiño; don Manuel de Saralegui y Medina manifestó los mismos deseos en un artículo que publicó en el número ya citado de “Blanco y Negro”. Por lo que con respecto a la verdad de que don José Patiño hizo el viaje de Plasencia a Coria en su Pez Aerostático el año 1784, procuraremos reunir todas las noticias que puedan contribuir a probarlo.

Continua después Vicente Paredes enumerando diversos precursores o inventores de algunos tipos de globos, como el fraile portugués Bartolomé Gusmao, Galien, Cavendish, Charles y Robert, Pilatre de Rozier y d´Arlandes y Blanchard, para decir: En septiembre del año 1784, pero don José Patiño en su Pez Aerostático, provisto de remos y tripulado por tres personas, hizo ese viaje feliz de Plasencia a Coria en primeros de marzo del mismo año 1784, en que se elevó el Duque de Orleáns, dándole la dirección 5 que quiso para ir de una a otra ciudad.


Si esto fue verdad, Patiño fue el primer aviador y Plasencia la primera ciudad a la que se debe el honor de la prioridad, porque el primer viaje que hizo Vicente Lunardi en septiembre de 1784, le hizo sin rumbo fijo, este aventurero tuvo la oportunidad de elevarse en globo aerostático, por primera vez en España, desde el jardín del Real Sitio del Buen Retiro. El globo se elevó sin problemas y desapareció al cabo de poco tiempo. Hacia la siete de la tarde apareció de nuevo por los aires de la inmediaciones de la Villa de Danganzo; Don José Patiño hizo su viaje aéreo medio año antes que el primero de Lunardi, pero con rumbo fijo de Plasencia a Coria; precediendo diez meses a Blanchard y al doctor Jeffries, que en enero de 1785 intentaron atravesar el Canal de la Mancha, y precedió a los intentos de la dirección de los globos menos pesados que el aire y a las máquinas voladoras, más pesadas. ... pero de la certeza de este viaje solo hemos podido encontrar este documento

y en el Libro de Acuerdos del Ayuntamiento de 1765, consta que se contrató el teatro del Hospital de la Merced, que también llamaban de las Llagas, del que era único Patrono el Ayuntamiento, á una compañía de «cómicos volátiles», sin que se sepa que se llamarían así porque eran ambulantes por la tierra o porque lo fueran por los aires. Tampoco se sabe si el viaje, representado en el grabado, fue una copia real del que se hiciese de Plasencia á Coria, pasando el río Jerte y el Alagón, o de una a otra ciudad pintadas en el escenario del Teatro del Hospital de las Llagas, en el que se manejasen con cuerdas la máquina que figuran conducir los tres tripulantes moviendo los remos y la cola (…)

Aquí se apunta la posibilidad de representarse la escena del fabuloso vuelo ante un telón de fondo en el que figuraran las ciudades de Plasencia y Coria. Un entramado de cuerdas movería el artilugio en forma de pez espada sobre el que «volaban» a horcajadas los tres tripulantes. En este caso el telón sería reutilizado en los diferentes lugares donde actuasen los comediantes, solamente cambiando el nombre de las ciudades, ya que no existe ningún elemento gráfico que las identifique como tales.




La base teórica del prototipo es sencilla: si el aire es un fluido como el agua, desplazarse por entre las nubes es como hacerlo bajo el mar y quién mejor que un pez para ello. claro que es necesario gobernar un ingenio semejante para hacer la navegación viable y nada como incorporar unos remos hechos con plumas y usar la cola del pez como timón.

Biografía: Revista de Folklore. José María Domínguez Moreno.” Del hombre pájaro al pez volador de Plasencia.





José Antonio Pajuelo Jiménez – Pedro Luna Reina- José Gutiérrez Delgado

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martes, 7 de mayo de 2024

SILLA DEL CORO DE LA CATEDRAL.

SILLA DEL CORO DE PLASENCIA. EN EL MUSEO NACIONAL DE ESCULTURA.

En Valladolid, en el Museo Nacional de Escultura se encuentra esta silla del Coro de la Catedral de Plasencia, a la que damos a conocer para los placentinos interesados en la historia de nuestra ciudad, Su autor en Maestro Rodrigo Alemán, realizada en madera de nogal, y de las siguientes dimensiones: Altura = 347 cm; Anchura = 90 cm; Profundidad = 90 cm.

Iconografía Respaldo: San Pedro. Misericordia: Aristóteles y Philip, Datación 1497.

Contexto Cultural/Estilo Gótico español

Lugar de Procedencia Catedral, Plasencia.

 

 

La adquisición por parte del Estado en el año 1992 de una silla de coro que se encontraba en propiedad del anticuario alemán Julius Böhler, supuso una oportunidad única de incorporar a la colección del Museo la obra de uno de los principales talleres del tardo gótico activos en Castilla. Al mismo tiempo proporciona el valor añadido de servir como ejemplo de una tipología escultórica como son las sillerías de coro que produjo en dicho momento conjuntos del mayor interés, tanto desde el punto de vista artístico como del iconográfico.



Realizada en madera de nogal, la estructura de la silla corresponde con las que conforman el cuerpo alto en los conjuntos corales. El lenguaje decorativo que aporta una variada gama de motivos arquitectónicos dispuestos en diferentes partes, habituales en este tipo de obras, encuentra un complemento del mayor interés en los temas figurados que llaman poderosamente la atención en el marco de una obra pensada para ser incluida en un coro catedralicio. De este modo, en la parte posterior del asiento abatible se dispone, como es habitual, una pieza denominada misericordia, que sirve para el apoyo y en la que se representa el tema en el que la cortesana Philis seduce a Aristóteles y lo humilla al utilizarlo como cabalgadura en venganza por haber aconsejado el filósofo a Alejandro que reprobara a la cortesana. A esa crítica a la seducción por los placeres mundanos, se añaden otras figuras satíricas como las que se encuentran en los pomos de la silla, en las que se representa un animal que viste hábito de franciscano, probable alusión a la brutalidad en el clero regular, y un juglar que deja al descubierto sin pudor su sexo, ahora mutilado, mientras toca la gaita.



 El dorsal superior, asentado directamente sobre le sitial, se encuentra decorado por un excelente relieve de San Pedro Apóstol que se cobija bajo un arco lobulado de perfil sinuoso con roleos calados que recorren el intradós, sobre el que se disponen dos alturas de arquerías. La representación del primero de los apóstoles con el libro y las llaves como referencia a su potestad, simboliza la autoridad jerárquica en la Iglesia que corresponde en una silla coral catedralicia a la silla episcopal.

Actualmente se encuentra en el Museo Nacional de Escultura. Valladolid.




                           José Antonio Pajuelo Jiménez – Pedro Luna Reina- José Gutiérrez Delgado

 

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Bibliografía

ARIAS MARTÍNEZ, Manuel; HERNÁNDEZ REDONDO, José Ignacio. Silla de coro. Museo Nacional Colegio de San Gregorio: colección / collection. Madrid: 2009. pp. 66-67.

ARIAS MARTÍNEZ, Manuel; LUNA MORENO, Luis. Museo Nacional de Escultura. Madrid: 1995. p. 37.

CAAMAÑO MARTÍNEZ, Jesús María. Unas consideraciones a propósito de Rodrigo Alemán. Imágenes y promotores en el Arte Medieval. Miscelánea en homenaje a Joaquín Yarza Luaces. Barcelona: 2001. pp. 285-288.

 HEIM, Dorothee. Rodrigo Alemán und die toledaner skulptur um 1500: studien zum künstlerischen Dialog in Europa. Kiel: 2006. p. 83.

HERNÁNDEZ REDONDO, José Ignacio; ARIAS MARTÍNEZ, Manuel. La silla de Rodrigo Alemán en el Museo Nacional de Escultura. Homenaje al profesor Martín González. Valladolid: 1995. pp. 373- 379.

Catalogación Hernández Redondo, José Ignacio 

Ministerio de Educación Cultura y Deportes.



lunes, 8 de abril de 2024

NOS DUELE EL ALMA." LAS CORONAS ROBADAS".

 EL ROBO DE LAS CORONAS.

Durante más de cincuenta años, la corona de la Virgen del Puerto estuvo protegida en una caja fuerte de la Caja de Ahorros de Plasencia. Fue en el año 2015, en que se inauguró en Museo Catedralicio, durante el obispado de D, José Luis Retana, en que se decidió trasladarla a la Catedral dentro de una vitrina de cristal blindado. Fue destrozada para su expolio en la madrugada del día 24 de marzo de este año.

Su peso en oro 2,231 gramos, 85 de platino, 124 brillantes, 1377 rosas, 15 perlas, 175 rubíes que junto al resto de piedras preciosas, hicieron de la corona de la Virgen del Puerto de Plasencia una reliquia tan tentadora como fervientemente adorada. En su reverso la corona con cuatro esmeraldas y la inscripción de los escudos de Pio XII, del obispo de Plasencia, de la Catedral y de la ciudad. Junto a la otra corona sustraída, la del Niño Jesús, y las dos cruces pectorales, bañados en piedra amatista, de color morado, la investigación policial ha cifrado las perdidas en más de un millón de euros, aunque su verdadero valor va mucho más allá del coste económico.


La fabricación de esta exquisita pieza había sido encargada en 1952 a Félix Granda, sacerdote y escultor, pintor y orfebre español, fundador a principios del siglo XX de los Talleres Granda de Madrid. La ocasión lo requería porque el 27 de abril del mismo año iba a ser estrenada en un pomposo acto organizado para la coronación canónica de la Virgen, declarada patrona de la Ciudad de Plasencia por pio X y alcaldesa perpetua, hecho que tuvo lugar en el parque de San Antón, hoy conocido por el parque de la Coronación, acto presidido por el Nuncio de la su Santidad Pio XII. Gaetano Gicognani y obispos de otra provincias. En este acto se congregaron más de 50.000 personas, placentinos y de otros pueblos de la comarca.

El fervor popular de la gran mayoría de los habitantes de la ciudad y comarca de los más pudientes a los que nada tenían, realizaron donaciones para su adquisición. Se ofrecieron multitud de objetos valiosos… todos los recursos posibles de hace 72 años para la advocación de la virgen, una talla de madera del siglo XV de autor desconocido, de carácter gótico influido en el flamenco, y que mantiene al niño, desnudo con las piernas cruzadas, en posición de alimentarse del seno materno. A Plasencia le duele el alma, así lo describe nuestro obispo D. Ernesto Brotóns Tena.


Duele en el alma. No solo han robado, entre otras piezas, una joya preciada y preciosa, de incalculable valor, sino un pedacito, no pequeño, del corazón de los placentinos. Dos coronas robadas la de la Virgen y la del Niño, forjadas gracias al cariño y devoción de nuestros mayores ricos y pobres. Dos coronas robadas, testigos de muchas lágrimas, oraciones, súplicas…recuerdo y memoria tierna agradecida de nuestros antepasados, de nuestros mayores.

Aun siendo consciente de que suena a ingenuo, y quizás los ea, ruego a quién nos ha arrebatado este tesoro que recapacite y lo retome. Me uno a la invitación del Cabildo a orar por la pronta recuperación de los bienes robados, también con una plena confianza en la acción policial. Estamos a plena disposición de la investigación en curso.

Ruego a nuestra Madre, en esta tarde del Domingo de Ramos, que acepte nuestro dolor y nuestra oración en desagravio de este hecho. Haciendo suyo nuestro disgusto y dolor, y, sin que ello suponga negar un ápice de la importancia de lo sucedido. Ella nos dice hoy con amor de Madre “vosotros soy mi corona”. Lo habéis sido desde siempre y lo sois. La robada nos representa, representa a nuestros mayores y por eso nos duele. Más, no lo olvidemos nunca, la más preciada corona para Nuestra Señora del Puerto somos nosotros, sus hijos, el mayor regalo que podemos seguir ofreciéndole no es otro que nuestro cariño, nuestra fe, nuestra entregada por los demás, una vida en fraternidad. Y Ella, por más que nos hayan arrebatado su corona, siempre será nuestra Madre y nuestra Reina.

Placentinos, en el Puerto y en nuestros corazones, fijó su trono. A ella no dejamos de encomendarnos.

 

                       José Antonio Pajuelo Jiménez – Pedro Luna Reina- José Gutiérrez Delgado

 

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sábado, 23 de marzo de 2024

CRISTO DE LOS DOCTORES Y CRISTO RESUCITADO.

 



CRISTO DE LOS DOCTORES

 Actualmente esta situado en la nave del evangelio de la catedral vieja de la S. I. Catedral placentina, se encuentra esta imagen en madera policromada del Cristo de los Doctores (116 x 105 mts.), que gozó de capilla en el citado templo catedralicio y de una gran devoción por parte de los fieles, también es conocido como el Cristo de los Estudiantes, ya que se encomendaban a el antes de leer sus tesis doctorales.

Es una imagen de Cristo muerto y sujeto a la cruz con tres clavos, propia del estilo gótico. Pero tiene un carácter amable, como es habitual a lo largo del siglo XIII, hasta mediados del siglo XIV. El peso del cuerpo de Cristo recae sobre los brazos que se elevan por encima de la cabeza, formando casi un ángulo agudo. La cabeza se inclina apaciblemente sobre el hombro derecho. Todos los elementos formales están utilizados para destacar el dolor. Las manos están abiertas, el cabello cae sobre los hombros, formando abundantes mechones puntiagudos, al igual que la barba bífida. El aspecto físico muestra las huellas de terribles padecimientos durante la Pasión que han dado lugar a deformaciones abundantes. Es un Cristo doloroso que impresiona por su veracidad: es de tamaño natural, tiene el cuerpo tenso y la superficie de la piel cubierta de llagas ensangrentadas, la sangre resbala de las heridas en gruesos goterones, es de un realismo impresionante. Se cubre con paño de pureza anudado en la cadera, cubriendo ambas rodillas. El plegado busca sobre todo los efectos plásticos con abundantes pliegues diagonales.

Es un Cristo del dolor que ilustra muy bien la descripción que del Crucifijo hizo Santa Brígida en sus Revelaciones: “Entonces se le pusieron los ojos medio muertos, las mejillas hundidas y el semblante fúnebre, la boca abierta y la lengua llena de sangre, el vientre estaba pegado a las espaldas, como si en medio no hubiera entrañas..”. Es una forma de representar a Cristo en la cruz, para despertar los sentimientos del fiel hacia Jesús que ha muerto por nosotros, de acuerdo con la visión dada por la literatura de la época, como hemos visto.


Es un destacado ejemplo lígneo de fines del siglo XIII, sobre cruz de gajos, que se asocia a tipos franceses. Según la Dra. Franco Mata: “Estos Crucificados muestran un dolor sumamente diverso de los derivados de la corriente clásica francesa, cuyo paradigma se manifiesta en el Cristo de la Catedral de Sens, importante a tener en cuenta por lo que de contraposición de estilos representa, y cuya repercusión en España se aprecia en los Crucificados de Carbonero el Mayor (Segovia) y, derivados así mismo de Francia y de caracteres afines son el Cristo de la catedral de Plasencia (Cáceres) y el de S. Andrés de Cuéllar (Segovia), ambos de finales del siglo XIII y de la misma escuela”.


Por todas estas características, podemos fechar este Crucificado a mediados del siglo XIV. Esta imagen procede de la localidad de Segura de Toro, fue traída a Plasencia por el prelado don Pedro Zarranz y Pueyo, en 1945.

 

En el museo  se conserva un relieve en alabastro que representa al Señor resucitado (69 x 56 cms.), sentado sobre su sepulcro, dentro de una hornacina de nubes. Se halla incrustado sobre una pila de agua bendita en el panderete que ciega una de las ventanas de la Sala Capitular, lo que permite advertir la transparencia del alabastro. Se nos ofrece Cristo desnudo, tan solo cubierto con un paño de pureza. Nos muestra con la mano derecha la llaga de su costado. Se encuentra en lamentable estado de conservación, ha perdido su brazo izquierdo. Parece ser obra de la segunda mitad del siglo XV.


              José Antonio Pajuelo Jiménez – Pedro Luna Reina- José Gutiérrez Delgado

 

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Biografía: JOSE ANTONIO RAMOS RUBIO.LOS CRUCIFICADOS MEDIAVALES EN PLASENCIA.

sábado, 2 de marzo de 2024

LUIS DE MORALES Y PLASENCIA

LUIS DE MORALES.” EL DIVINO”.

Luis de Morales fue longevo para su tiempo, se manejan como sus fechas de nacimiento y muerte el 1510 y 1586, pero sobre su vida no hay demasiados datos, aunque vivió y pintó en Extremadura, se atribuye su ciudad natal a Badajoz y durante medio siglo fue el pintor más prolífico de nuestra región. También realizó encargos para las ciudades de Évora y Elvas hoy portuguesas y entonces españolas y en 1539 se estableció en Badajoz, tras haber trabajado en Plasencia durante un periodo decisivo en su carrera.

El Divino Morales fue un pintor virtuoso, autor de una veintenas de retablo muy originales aunque inspirados en estampas, y también de obras de gran formato para altares y de piezas devocionales a las que debió en vida si popularidad. Cuidó con esmero la elección de los materiales y el tratamiento técnico. Destaca su potente iluminación, que contrasta con los fondos oscuros también intensos, y repitió temas, sí, pero incorporando a cada pieza notas personales que otorgan a cada una entidad propia.

 

ECCE HOMO.

 

Óleo sobre tabla, perteneciente al siglo XVI, mide 53 x 35 cms. Se encuentra en el Museo de la S.I. Catedral de Plasencia.

De las dos tablas de Luis Morales que posee la catedral traemos aquí la que representa a un Ecce Homo, la otra es una Piedad, temas ambos muy tratados por el Divino Morales.


De minuciosa técnica obtiene resultado de primitivo flamenco, logrando el efecto de profundidad a base de pronunciados escorzos, prefiriendo las formas esfumadas de la escuela leonardesca, colocada sobre un fondo neutro, en este caso el negro, para que las miradas de los fieles se concentren en lo representado.

La figura se alarga y languidece, pero permanece erguida, característica del manierismo de Morales. Esta tabla presenta al Cristo amarrado a la columna, en solitario.

CRISTO CON LA CRUZ A CUESTA

Cuadro de Morales, realizado con técnica mixta sobre tabla de 67 x 55 cms., conservándose en mal estado, con repintes oscuros en las zonas mas deterioradas. Presenta una inscripción en el marco con fragmentos bíblicos en parte perdidos, pero que se han podido identificar:

“O VOS OMNES QUI T – RANSITIS PER VIAM, ATTENDITE E VIDETE SI EST DOLOR SICVT DOLOR EVS”. - (Oh, todos vosotros que vais por el camino, prestad atención y observad si hay sufrimiento como el sufrimiento mío).

“VERE LANGVORES N(OST)ROS IP(S)E TVLIT ET PECCATA NOSTRA PERTVLIT INCORPORE SVO SVPER LINGNVM”. (En verdad, él soportó nuestro sufrimientos y padeció nuestros pecados en su propio cuerpo sobre la cruz).


La obra presenta soberbias calidades en el modelado de las fracciones, fundamentalmente en los ojos, dramatizados por profundas sombras. El cabello que orla el rostro no tapa la oreja, dispuesta como una superposición tan frecuente en la obra de Morales. La mano se dispone sobre el madero de la cruz con la estilizada elegancia que solía prodigar el pintor pacense. La composición se limita a una gama de tonos castaños y pardos; las carnaciones del rostro y manos son las manchas de color más luminosas, que destacan sobre el fondo neutro con el único acompañamiento de los travesaños de la cruz.

La alta calidad del cuadro merece incluirlo en el catálogo de las obras del pintor, al menos en lo que al rostro de Jesús se refiere. La relación de Morales con Plasencia es más intensa entre los años 1565 y 1570, en que realiza el retablo de San Martin y tasa las vidrieras de la Catedra, siendo éste un marco temporal quizás más probable.

 TABLAS DEL RETABLO SE SAN MARTIN.



Junto a las piezas escultóricas del maestro entallador local Francisco Rodríguez se encuentra el verdadero tesoro de la parroquia las ocho famosas tablas que pintó el Divino Morales por las que cobro 38.600 mrs.

Estas tablas están dotadas de gran sentimentalismo, sus escenas son tiernas y emotivas, presentando a los personajes sagrados en actitudes cotidianas y cercanas, con la intención de despertar la devoción y simpatía del espectador.



 El autor extremeño fue bautizado por sus coetáneos como el “Divino”, por ser de los mejores que había en el reino. En su época de esplendor, llegó a estar verdaderamente abrumado de tantos encargos que recibía, sobre todo de la nobleza eclesiástica y de la Corte, también de la vecina Portugal. Se cifran en 20 los retablos pintados por el artista extremeño, de los que solo se conservan res, en Arroyo de la Luz, en Higuera la Real y el de la parroquia de San Martin amenazado por el fuego de agosto de 2020, las tablas quedaron ennegrecidas y con graves deterioros, y actualmente en restauración.

Las tablas tienen como temática central los misterios de la Virgen y a mitad de la elaboración de ellas, todas fueron construidas por madera de nogal y atribuidas especialmente al pincel del artista (La Anunciación. San Martin, y el Mendigo, la Visitación y la Circuncisión). El reto bajo su superstición, a dos de sus mejores discípulos flamencos de sus taller, Juan Flores y Jorge de la Rúa, las tablas de San Jerónimo, y San Agustín, la Natividad y la Epifanía.


Todas estas piezas están realizadas en el momento cumbre del pintor entre 1565-1570, la mayor parte de ella construidas sobre una base de madera de nogal y realizadas al temple y al aceite, tienen idénticas medidas (125 x 83 cms.), menos las dos del sotobanco que miden (80 x 50cms).

  Fotografías de German Corcho.                                            

                 José Antonio Pajuelo Jiménez – Pedro Luna Reina- José Gutiérrez Delgado

 

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lunes, 19 de febrero de 2024

LA VIRGEN DEL BUEN SUCESO, LAS BODAS DE CANA Y NUESTRA SEÑORA DE LA QUINTA ANGUSTIA.

 

VIRGEN DEL BUEN SUCESO.

 

De madera policromada, 57 cm de alto. Siglo XIV. Se encuentra en la casa madre de las RR.MM. Josefinas de la Santísima Trinidad de Plasencia.

Imagen de la Virgen de pie con corona y cetro de plata en la mano derecha y el Niño en la izquierda. Esta sujeta con la mano izquierda la bola del mundo, símbolo del poder divino, y bendice con la diestra EL cuerpo del niño esta desplazado del centro de la composición, en actitud más avanzada que en épocas románicas anteriores.

El hecho de que la túnica de la Virgen sea recta sin pliegues, mientras que la del Niño esté plegada nos induce a pensar que probablemente fuera una imagen de vestir. Barrio Rufo hace referencia a esta imagen considerándola de las más antigua de Plasencia y fechándola en el siglo citado anteriormente.

 Procedía de la ermita de San Cristóbal en el barrio de San Miguel de Plasencia, desconociéndose el momento exacto en que llegó a este colegio.


Sin duda pertenece a otra advocación que la del Buen Suceso. Su denominación le viene con motivo de la fundación del obispo Pedro González de Acevedo, el cual compra unas casas en la calleja de la Pardala por 700 ducados, en el año 1594, para poder cobijar y adoctrinar en ellas a los niños de la ciudad y la puso bajo la protección de Nuestra Señora del Buen Suceso, dejándole una renta de 200 ducados. En esta casa hoy colegio de las Madres Trinitarias, se mantiene la heráldica del prelado y algunos otros detalles y aquella fundación en lo que se encuentra la imagen que se estudia.[i]

 

LAS BODAS DE CANA. (ANONIMO).



Óleo sobre tabla. De medida 100 x 100 cm. Siglo XVI. Hoy lo podemos ver el   museo de la Santa Iglesia Catedral.

Tabla de estilo flamenco, copia fiel del cuadro de Gerard David, ultimo Pintor de la escuela de Brujas del siglo XV (1460-1523), que realizo en 1503 y se conserva en el Museo del Louvre. Se encontraba en la Sala Capitular alta de la Catedral. Es interesante versión de escuela, según Elisa Bermejo, con algún añadido anecdótico como el perro. A través d ella podemos conocer el estilo del pintor David, atraído por un gran sentido narrativo, compositor de figuras y espacio arquitectónicos o paisajes con dominio de la verticalidad, a los que trata ya con ciertos claros oscuros. Son característicos los plegados de sus telas,

 

LA PIEDAD o NUESTRA SEÑORA DE LA QUITA ANGUSTIA.

En la parroquia del Salvador de Plasencia, nos encontramos una imagen de madera policromada perteneciente al siglo XVI.



Perteneciente a la capilla del Santísimo Cristo que estaba compuesto por un retablo de madera con talla y cuatro cuadros de madera con la pasión de Jesús.; en la parte inferior, Nuestra Señora de la Quinta Angustia; en el centro del segundo cuerpo, la imagen de Jesús crucificado. Todos estos datos expuestos son dados a conocer en el año 1562 por el inventario que hiciera el visitador de este obispado señor doctor Sánchez. En esta obra se reflejan las mismas características de la imaginería española del momento. La Virgen muestra un canon normal con pliegues de buena factura estofados con motivos vegetales. El Cristo se representa en una postura forzada y de proporciones menores que la Virgen, si bien el estudio anatómico y la policromía son buenos.

 

                                              José Antonio Pajuelo Jiménez.

 

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[i] Barrio Rufo. J. M. Apuntes para la historia general dl la M.N. y M.L. ciudad de Plasencia.1851.

  Fernández, fray Alonso Historia y Anales de la Ciudad y Obispado de Plasencia 1983.

  Matías Alejandro. Las Sietes Centurias. 1877.

jueves, 1 de febrero de 2024

VISITA AL MUSEO CATEDRALICIO.

 

En una visita por el Museo Catedralicio, he seleccionado algunas piezas que he encontrado más interesantes para hacer un breve articulo sobre ellas, y animar a los placentinos a visitar este museo, no solo de objetos religiosos, sino también de la exposición de retablos cerámicos de diferentes iglesias y ermitas placentinas; así también, en próximos artículos daremos a conocer algunas tablas del siglo XVI y cuadros de diferentes autores como Morales y Ricci.

Hoy destacamos las diferentes piezas.

 

BACULO (PARTE SUPERIOR)


Medidas. - 43 cm. de alto. Cobre. No tiene marcas. Primera mitad del siglo XIV o finales del XIII.

Museo de la S.I. Catedral de Plasencia.

Parece ser que este báculo apareció en el enterramiento de Don Nicolas obispo placentino  que fue elevado al solio episcopal de Plasencia en el año 1367.

Es un notable ejemplar báculo gótico que, en el caso de haber correspondido al mencionado prelado, podría haber pertenecido a algún obispo precedente, o bien tratarse de una obre arcaizante. Corresponde a una tipología de báculo bien definida durante el siglo XIII, que perdura durante la siguiente centuria. Este tipo de báculo bajomedievales son piezas raras en el conjunto de la historia de las artes del metal españolas y casi siempre están realizadas en bronce, no usándose la plata hasta épocas más tardías.

 

CUSTODIA.


Medidas. - 82x 23,5 cm. de diámetro de base. Plata sobredorada y esmalte. Np tiene marcas. Tercer cuarto del siglo XV. Museo S. I. Catedral de Plasencia.

Custodia portátil de templete de estilo gótico. De base cuadrilobulada con una concavidad semicircular en cada lóbulo, flaqueada por castilletes con chapiteles piramidales. El astil es turriforme sobre una base almenada, formando tres picos de planta decreciente y rematando con torrecillas cilíndricas culminadas por conos y bolas. La base inferior del templete octogonal está almenada por torrecillas con saeteras cruciformes. El remate de la custodia adopta de nuevo forma de templete, culminando con una cruz de galos en la que está clavado el crucificado de anatomía sumaria y la cartela con la inscripción INRI.

La factura de la custodia nos sugiere una cronología de fines de la Edad Media, lo que está confirmado por l presencia de dos escudos cardenalicios con el emblema de la familia Carvajal. Parece corresponder al cardenal Juan de Carvajal V. que fue obispo de Plasencia en 1450 y 1469.

 

CALIZ.


Medidas. - 24,7 x 10,2 x 17,8 cm.

Plata sobredorada. No tiene marcas. Fines del siglo XV. Museo de la S. I. Catedral.

Notable ejemplar propio del gótico final. Responde a la tipología característica de la platería de fines del siglo XV o principios del XVI como se ve en la base lobulada, en el astil hexagonal partiendo de arquitectura gótica, o en los abultados motivos vegetales repujados en pie. Se podía apuntar una posible filiación castellana de esta obra, sin descartar la posibilidad de la que se debiera a los entonces pujantes talleres placentinos.

 



CRUZ PROFESIONAL


Medidas. - 76 x 43,5 cm.

Azabache, madera, y plata en su color y sobredorada. No tiene marcas. Siglo XV con añadidos del XVII.

Parece una pieza reconstruida en el siglo XVII, aprovechando elementos de platería del siglo XV. El árbol de azabache y madra, arranca de un templete de cuarto puertas con relieves de Xto., San Pedro, San Pablo, y San Juan, bajo doseles flamígeros. El nudo es volado, de plata octogonal, rematado por crestería calada y en los ángulos, contrafuertes con columnas salomónicas.

 

Biografía: ANDRES ORAAX, S. Y GARCIA MOGOLLÓN F.J.: La platería de la catedral de Plasencia, Cáceres, 1983.

 

                    José Antonio Pajuelo Jiménez – Pedro Luna Reina- José Gutiérrez Delgado

 

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